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El miedo de María Ángeles a quedarse sin la degustación que lleva regentando 37 años, en Bilbao: "El Ayuntamiento quiere bajarnos la persiana"

El conflicto parte de la interpretación municipal sobre las licencias de las dos lonjas que forman el local.. Redacción Euskadi
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BilbaoMaría Ángeles Payo lleva 37 de sus 65 años levantando la persiana de su degustación Etxe-Gain de Otxarkoaga (BIlbao) a las seis de la mañana y echando el cierre a las nueve de la noche. Hoy no es una excepción, aunque algo ha cambiado: el miedo. Desde hace casi tres años, María Ángeles convive con el temor a que el Ayuntamiento de Bilbao le cierre su negocio, "pequeñito, de barrio", y base del sustento familiar. Junto a María Ángeles, desde hace casi 20 años, trabaja su hija Joana que "se va quedar en el paro como tengan que bajar la persiana".

La razón que esgrime Urbanismo para decretar el cierre es que una parte de la degustación no cuenta con licencia, porque sería una ampliación respecto a la única lonja en la que la actividad estaría legalizada. "Es mentira", clama Rosa de la Fuente, de la plataforma antidesahucios PAH Sendia y que asesora a esta familia.

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En estas casi cuatro décadas, “nunca jamás ha hecho ninguna obra de ampliación en el local”, insiste y añade que el contrato de alquiler que María Ángeles firmó con Viviendas Municipales del Ayuntamiento de Bilbao incluía, desde el principio, dos lonjas contiguas que funcionaban como una única cafetería: "No alquiló un local sino una cafetería", que además ya funcionaba como tal, antes de tomar las riendas ella. En este sentido, "no tiene dos contratos de alquiler por dos lonjas, sino uno solo, por no decir, que en los 18 metros cuadrados, de una sola lonja, no hubiera cabido una degustación", añade.

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La vida de María Ángeles se ha convertido estos últimos años en una espiral notificaciones y recursos, hasta que "el viernes pasado un policía municipal entró en la cafetería y le advirtió que ese mismo día iban a cerrársela".

David contra goliat

A punto de jubilarse, esta bilbaína se ha visto inmersa en una especie de lucha de 'david contra goliat', con su pequeña degustación de un barrio humilde, situada dentro de un mercado, lidiando contra la maquinaria de la Administración. "No vas a pensar que te están dando un tongo cuando la otra parte es el Ayuntamiento de Bilbao", ella, como arrendataria, "entendió que todo estaba conforme a la ley", explica Rosa de la Fuente.

El Ayuntamiento bilbaíno, según explica esta asesora, "les quiere cerrar el local porque dicen que solo tiene licencia para un trozo, la lonja 6, pero no para la 7", sin embargo entienden que ese argumento se contradice con que en 2008, se aprobara desde el Consistorio un aforo de 36 personas para este local, dado que "si solo fuera una lonja no cabría ese número de personas". Además, niegan que no cuente con permiso de cocina o que no disponga de la correspondiente evacuación de humos.

En 2011, esta familia adquirió en propiedad el negocio de 36 metros cuadrados y con aforo para 36 personas, ubicado dentro del Mercado Chino. Durante décadas el olor a café recién hecho, la barra con tortillas y pintxos y las conversaciones de los vecinos, trabajadores y pacientes del cercano ambulatorio del barrio han sido el día a día de esta degustación que ahora aparece empapelada de carteles contra su cierre. "Nos quieren cerrar", "¿Porqué ahora?", "No pueden cerrar lo que el barrio quiere" o "Basta de abusos", son algunos de los lemas que encabezan los pasquines que tapizan la cristalera de este establecimiento.

Reducir a la mitad la superficie actual de la cafetería y por tanto, el aforo de clientes, no son opciones viables para María Ángeles que lleva toda su vida trabajando y "tiene más de 50 años cotizados", para ver cómo ahora "el Ayuntamiento y los políticos pretenden acabar con su modo de vida". Esta bilbaína no piensa darse por vencida y está dispuesta a luchar con uñas y dientes para seguir levantando la persiana a diario de su degustación, pero también para mantener viva parte de la historia de un barrio que lleva años viendo como el comercio local se desangra: "Da la sensación de que los vecinos de Otxarkoaga no tiene siquiera derecho a vivir", denuncian.