Catorce días después del episodio provocado por una tormenta que dejó 6.000 rayos en toda la comunidad, comienzan las labores de desescombro
Se espera que los trabajos de limpieza asumidos por la Diputación de Ourense tarden aproximadamente entre 10 y 15 días hábiles
Viana do Bolo, OurenseEl 17 de junio es una fecha que nunca olvidarán los habitantes de localidades ourensanas como Viana do Bolo, A Gudiña o Villamartín de Valdeorras, entre otras. La tormenta que descargó en la zona este de Galicia, principalmente en el sur de Lugo y la provincia de Ourense, dejó episodios nunca vistos antes por los vecinos. Algunos temieron por sus vidas, al encontrarse atrapados en un garaje o sin poder salir de las viviendas.
Hasta 39 litros por metro cuadrado en menos de dos horas registró una de las estaciones de Meteogalicia en Viana do Bolo, ayuntamiento al que pertenece la aldea de A Bouza, considerada la zona cero de esta riada. Se contabilizaron en toda la comunidad cerca de 6.000 rayos en una tarde en la que la lluvia destrozó calles y carreteras.
En días posteriores, vecinos y voluntarios comenzaron a realizar los primeros trabajos de limpieza para tratar de volver cuanto antes a la normalidad. Unas tareas que no son suficientes por razones obvias, carecían de maquinaria pesada para desescombrar todo lo que una catástrofe de esas dimensiones requiere.
Doce días después, el pasado lunes 29 de junio se produjo un momento clave para el inicio de unas labores muy esperadas por los vecinos, la Xunta de Galicia mantuvo una reunión para coordinar esas actuaciones con las Diputaciones de Lugo y Ourense, además de con todos los ayuntamientos afectados: Viana do Bolo, Vilamartín de Valdeorras, O Barco de Valdeorras, Vilardevós, A Gudiña, A Rúa, Monforte y O Saviñao.
En el caso de la zona cero de las inundaciones, en el municipio de Viana do Bolo, es la Diputación de Ourense el organismo que asume la retirada de escombros en la localidad. En palabras del presidente Luis Menor, será a través de una orden de gestión urgente “para devolver la normalidad al barrio de A Bouza lo antes posible.”
Con el pistoletazo de salida al mes de julio, se ha producido de manera simultánea la aparición de la maquinaria pesada en los núcleos de población más afectados. Ha sido durante la mañana de este miércoles, tras las primeras exploraciones de los técnicos de Tragsa, la empresa pública encargada de estos trabajos.
1.500 m³ de tierra, vehículos y recuerdos arrastrados por el agua
Entre los escombros con los que han tenido que convivir los habitantes de A Bouza o de Pradocabalos, se pueden apreciar juguetes, herramientas, coches e incluso hasta una moto roja que salta a la vista por su color sobre el marrón de la tierra. Ahora los vecinos deben cuantificar los daños en infraestructuras y enseres personales, para iniciar un proceso de reclamación.
Fuentes oficiales cuantifican en casi 2.400 llamadas al 112 Galicia durante la tarde en la que se produjeron los hechos, que supusieron la movilización de hasta 80 recursos. Se estima que debido a la fuerza del agua, se arrastraron hasta 1.500 m³ principalmente de tierra pero también de otros elementos como piedras, palos o ramas. Es el equivalente al contenido de más de 70 camiones volquete.
La dimensión de lo originado por las precipitaciones es sorprendente, desgraciadamente lo explican de forma certera las palabras del alcalde de Viana, Germán García-Ávila, “fue como un tsunami (...) es un paisaje lunar”. La semana pasada, todos los grupos del consistorio aprobaron por unanimidad pedir a la Xunta la declaración de emergencia.
Existe una previsión por parte de las administraciones encargadas en estos trabajos de que serán en torno a 10-15 días hábiles los que tardarán en completarlos. Aunque la herida para los habitantes de estas parroquias tardará mucho más tiempo en curarse. Presumiblemente, podrán volver pronto a caminar por las calles y acceder con normalidad a sus casas, pero pasarán meses para vivir como lo hacían antes de ese 17 de junio.

