Un grupo de unas 30 personas de la ONCE seguirá el eclipse desde la playa del Orzán con un dispositivo que transforma los cambios de luz en sonidos
“Lo vamos a disfrutar mucho y eso es lo importante. En ese momento seremos personas sin discapacidad”, afirma una afiliada a Informativos Telecinco
Para Cristina Salinas, el próximo 12 de agosto no será un día cualquiera. Durante mucho tiempo pensó que el eclipse total que podrá verse desde Galicia sería para ella simplemente una fecha más en el calendario. Pero nada más lejos de la realidad, gracias a la ONCE, ahora tiene una cita ineludible marcada en el calendario: irá con sus compañeros de la entidad a la playa del Orzán para vivir el fenómeno de una manera que hasta hace poco no imaginaba posible.
“Fue una alegría saber que podremos disfrutar del eclipse de esta forma”, cuenta la afiliada a la ONCE. La clave estará en un pequeño dispositivo capaz de convertir los cambios en la luz solar en sonidos. Una forma diferente de seguir el movimiento de la Luna frente al Sol y hacer accesible un fenómeno que, habitualmente, se disfruta principalmente con la vista: “Es otra forma de seguirlo y de sentirte una persona normal”, detalla.

Un eclipse que sonará
La iniciativa permitirá que las personas con discapacidad visual puedan experimentar el eclipse a través del oído. El dispositivo Light Sound, de cuyo funcionamiento hemos sido testigos, cuenta con un sensor que detecta la intensidad de la luz y la transforma en una secuencia sonora.
Tal y como defienden sus creadores, a medida que la Luna vaya ocultando el Sol, el sonido irá cambiando. La luz más intensa se traducirá en tonos agudos y, conforme avance el eclipse y llegue la oscuridad, las notas serán cada vez más graves. Durante la totalidad, el sonido llegará a apagarse para después evolucionar de nuevo cuando la luz del Sol regrese.
En A Coruña, el grupo que podrá llegar a unas 40 personas, utilizará un altavoz, en lugar de auriculares, debido al número de participantes. Tal y como explica Cristina Lago, coordinadora de Animación Sociocultural y Deportiva de la ONCE, “el sonido variará dependiendo de la luz”
De 30 personas inscritas a un grupo de 40
La expectación ha ido creciendo en los últimos días. Actualmente hay unas 30 personas inscritas, aunque desde la organización esperan que el grupo pueda alcanzar alrededor de 40. Todos ellos se desplazarán hasta la playa del Orzán para seguir el eclipse juntos.
“Son días de locura porque será la primera y última vez que podamos ver un fenómeno como este”, señala Cristina Lago. Para la coordinadora, la posibilidad de hacerlo de forma accesible convierte la jornada en una oportunidad especialmente esperada. La experiencia ya ha comenzado con los preparativos. El grupo participó la semana pasada en un taller en el que pudieron conocer el funcionamiento del dispositivo y realizar un simulacro cuya respuesta fue inmediata. “La reacción en las pruebas fue de alegría”, cuenta Lago. Cuando les explicaron que podrían vivir el eclipse mediante este sistema, "muchos se animaron a participar", añade.
“Antes, para mí era un día normal”
Para Cristina Salinas, por su parte, la actividad ha cambiado por completo la forma de afrontar el 12 de agosto. “Antes de saber todo esto para mí el día del eclipse era un día normal. No tenía muchos planes, pero cuando nos dijeron que habría una actividad inclusiva, no hay punto de comparación”, relata.
Ahora espera compartir la experiencia junto a sus compañeros, salir a la playa y descubrir cómo se transforma el sonido a medida que avanza el eclipse. “Tuvimos un taller la semana pasada con un simulacro y nos explicaron todo y vas escuchando”, cuenta. Para ella, lo importante será precisamente eso: vivir el momento en grupo y disfrutarlo. “Lo vamos a disfrutar mucho y eso es lo importante. En ese momento seremos personas sin discapacidad”, afirma.
La tecnología para que el eclipse llegue a todos
El dispositivo que utilizarán forma parte de un proyecto de accesibilidad impulsado por el Instituto de Ciencias del Espacio del CSIC. Su funcionamiento es sencillo: un sensor detecta la cantidad de luz y la convierte en sonido. En Galicia hay cinco dispositivos disponibles: uno en Lalín y otros cuatro en la Fundación ONCE de A Coruña.
La iniciativa busca que la experiencia de un eclipse no dependa exclusivamente de poder observarlo. El cambio de temperatura, la variación de la luz, los sonidos del entorno y ahora también esta traducción sonora permiten acercarse al fenómeno desde diferentes sentidos.
Para quienes participarán desde A Coruña, sin embargo, la cuestión va mucho más allá de la tecnología. Es la oportunidad de compartir con sus compañeros una experiencia que, hasta hace poco, parecía reservada únicamente a quienes podían mirar al cielo.

