Música

Nace en Santiago la primera orquesta sinfónica para niños desde los ocho años: “Utilizamos la música para crear mejores personas”

Imagen del primer ensayo de la recién creada Orquesta Sinfónica Compostela
Imagen del primer ensayo de la recién creada Orquesta Sinfónica Compostela. CEDIDA
  • La Orquesta Sinfónica Compostela arranca con 32 niños y adolescentes de entre 8 y 14 años, que ensayarán dos veces al mes y ofrecerán su primer concierto en Navidad

  • El proyecto busca acercar la práctica orquestal a alumnos de distintas academias y autodidactas, con la música como herramienta para fomentar la empatía, la paciencia y el trabajo en equipo

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En una época marcada por la inmediatez, las recompensas rápidas y la búsqueda de resultados individuales, aprender a esperar, a escuchar a los demás y a trabajar por un objetivo común adquiere un valor muy especial. Es precisamente lo que busca la nueva Orquesta Sinfónica Compostela, un proyecto musical que acaba de echar a andar en Santiago y que integra ya a unos 32 niños y adolescentes. Porque tocar un instrumento exige práctica y constancia, pero hacerlo en una orquesta añade otras lecciones que van mucho más allá de las partituras y que Sara Olianas, una de las precursoras de la formación, ha explicado a Informativos Telecinco.

“Utilizamos la música para crear mejores personas y mejores ciudadanos, con empatía, disciplina, capacidad de frustración, tolerancia, paciencia y respeto por los demás”, explica la profesora de viola e impulsora de la iniciativa junto a Paula Colás, profesora de violín. Ambas, fundadoras de En Clave Método Suzuki, un proyecto con el que ya apostaban por la práctica musical colectiva en la capital gallega.

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El primer ensayo de la recién creada Orquesta Sinfónica Compostela tuvo lugar este viernes, 16 de octubre, y marca el inicio de una experiencia que se prolongará durante todo el curso, con dos encuentros mensuales hasta junio. La primera convocatoria ha permitido reunir a 32 integrantes, distribuidos en dos agrupaciones: Allegro, para niños y niñas desde los ocho años, y Vivace, para jóvenes de 13 y 14 años. El músico Antonio Gómez, fagotista de la Banda Municipal de Santiago, es el encargado de dirigir esta formación que le da la oportunidad a niños de otras academias y autodidactas de tocar en grupo.

Aprender a escuchar, esperar y trabajar en equipo

Detrás de la iniciativa hay una idea que va más allá de enseñar música: ofrecer a los jóvenes la oportunidad de compartir lo que saben, aprender de otros compañeros y descubrir qué significa formar parte de un grupo.

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“La orquesta nace para poder darle la oportunidad de vivir esta experiencia a niños y niñas de otras academias o autodidactas”, explica Olianas. Aunque en Galicia existen otros proyectos similares, la novedad de esta propuesta compostelana está en abrir la práctica orquestal a estudiantes que no pertenecen necesariamente a una misma escuela.

La experiencia de tocar en grupo aporta beneficios que se suman a los que ya ofrece el aprendizaje individual de un instrumento. “Reduce el estrés, fortalece la autoestima, favorece la estimulación cognitiva, estimula la lectura y mejora las relaciones sociales”, enumera la profesora. También permite desarrollar las habilidades musicales y, al mismo tiempo, experimentar el sentimiento de pertenencia a una comunidad.

En una orquesta, cada integrante tiene que aprender su parte, respetar los tiempos, prestar atención al director y coordinarse con el resto. No basta con tocar bien de manera individual: el resultado depende de que todos consigan entenderse y avanzar juntos.

“Desde fuera solo vemos niños que tocan, pero detrás hay mucho esfuerzo, mucho trabajo y mucha concentración”, subraya Olianas. Un aprendizaje que también ayuda a gestionar la frustración cuando algo no sale a la primera y a comprender que los resultados requieren tiempo.

“La música ayuda a gestionar todo eso y más”, añade. Para la responsable del proyecto, el valor de esta experiencia está precisamente en que los niños puedan trasladar a otros ámbitos de su vida lo que aprenden durante los ensayos: escuchar, respetar, colaborar y perseverar.

Ensayo de la Orquesta Sinfónica Compostela

De las clases individuales a la experiencia de una orquesta

La Orquesta Sinfónica Compostela nace de una experiencia previa impulsada por En Clave Método Suzuki en colaboración con la Universidade de Santiago de Compostela (USC). Alrededor de 2016 comenzó a desarrollarse Nenorquestra, un proyecto piloto que permitió comprobar el interés del alumnado por la práctica musical colectiva.

Ahora, la iniciativa da un paso más con una estructura estable y abierta a jóvenes que estudian en otras academias o que han aprendido música por su cuenta. El objetivo es que puedan salir de su entorno habitual de aprendizaje y enfrentarse a un reto diferente: construir una interpretación musical entre todos.

“Los sacamos de su entorno para que puedan aprovechar todos los beneficios de tocar en una orquesta, que son incontables”, señala Olianas.

La formación arranca con cuatro instrumentos de cuerda: violín, viola, violonchelo y contrabajo. Los dos grupos ensayarán en las instalaciones de En Clave Método Suzuki, en la rúa Secundino Lómez de Santiago, donde los participantes podrán trabajar las piezas bajo la dirección de Antonio Gómez.

Allegro y Vivace actuarán tanto por separado como conjuntamente en algunas piezas, de modo que los más pequeños y los adolescentes puedan compartir también parte de la experiencia musical.

El primer concierto, en Navidad

El proyecto no se limita a los ensayos. La intención es que los participantes puedan mostrar sobre un escenario el trabajo realizado durante los meses de preparación. Por eso, la primera actuación está prevista para Navidad, aunque la fecha todavía está pendiente de concretar.

Será la primera oportunidad para que estos 32 músicos comprueben cómo todo el esfuerzo individual se transforma en un resultado compartido. Después, la actividad continuará hasta junio, con dos ensayos al mes.