El auge del bordado y el crochet llega a Sarria, Lugo, con un taller para aprender y combatir la soledad: “Es muy enriquecedor”
Yolanda Álvarez impulsa un club de bordado y crochet en la biblioteca Camilo Gonsar para aprender y compartir una afición
Dos niñas y mujeres de distintas procedencias se reúnen en Sarria para crear prendas únicas y hacer nuevas amistades
Aprender a bordar una prenda, personalizar un bolso o simplemente pasar la tarde en buena compañía. Es lo que propone el nuevo club de bordado y crochet recién estrenado en Sarria (Lugo), una iniciativa impulsada por Yolanda Álvarez Castro que se lleva a cabo en la biblioteca Camilo Gonsar. La idea ha empezado a reunir a mujeres de distintas edades y procedencias, con un objetivo que va más allá de las labores: compartir conocimientos, hacer nuevas amistades y crear comunidad a partir de una afición que suele practicarse en solitario.
“Si hay veinte personas solas, cada una bordando en su casa, pueden venir para hacerse compañía y compartir trucos y conocimientos”, explica Yolanda a Informativos Telecinco. La propuesta nació precisamente de esa reflexión: aunque el bordado y el crochet requieren concentración y paciencia, no tienen por qué ser actividades solitarias.
La promotora, escritora y aficionada a estas técnicas desde niña, planteó la idea al Concello de Sarria y encontró una buena acogida. Ahora, el objetivo es que la biblioteca se convierta en un punto de encuentro para quienes quieran iniciarse en las labores textiles, recuperar una afición o aprender nuevas formas de dar vida a sus propias creaciones.
Un grupo que une generaciones y culturas
La diversidad es una de las características del club. Aunque por ahora todas las personas inscritas son mujeres, sus edades y circunstancias son muy diferentes. Entre ellas hay dos niñas de cinco y ocho años y también participantes extranjeras que encuentran en las sesiones una forma de practicar el idioma e integrarse en la comunidad.
El taller aspira así a convertirse en algo más que una actividad manual. Compartir una mesa, intercambiar consejos y ayudarse con los proyectos permite crear vínculos entre personas que quizá no se habrían conocido de otra manera.
“Es muy enriquecedor”, reconoce Yolanda, que no esperaba necesariamente que una idea surgida casi como una prueba terminase dando lugar a un proyecto con tanta acogida. “Ha sido una de estas cosas que haces por probar y de las que salen proyectos maravillosos”, confiesa sin disimular la emoción.
De aprender los primeros puntos a personalizar la ropa
El club está abierto tanto a quienes nunca han cogido una aguja como a quienes ya tienen experiencia y quieren seguir mejorando. Cada participante puede trabajar en aquello que más le interese, con la orientación de Yolanda (y sobre todo su progenitora, su maestra) para resolver dudas y avanzar a su propio ritmo.
La intención es alejarse de la idea de que el bordado solo sirve para confeccionar manteles, servilletas o piezas tradicionales para el hogar. Las posibilidades actuales permiten personalizar prendas, decorar bolsos y complementos e incluso trasladar una fotografía a una labor bordada.
“Puedes hacer piezas únicas”, destaca la promotora, que anima a experimentar y adaptar las técnicas a los gustos de cada persona. El crochet también tiene su espacio en las sesiones, ampliando las opciones para quienes quieran trabajar con agujas e hilos.
No hace falta terminar un proyecto en una sola tarde. La idea es que cada participante pueda continuar en casa y retomar su labor en el siguiente encuentro si surge alguna dificultad. De este modo, el club combina el aprendizaje compartido con la libertad de desarrollar una creación propia.
Una afición que Yolanda aprendió desde niña
El interés de Yolanda por el bordado viene de familia. Su madre, a la que describe como una experta en las labores con agujas, ganchillos y máquina de coser, fue quien le transmitió esa afición desde pequeña. Ahora quiere compartir con otras personas aquello que ha aprendido y demostrar que estas técnicas siguen teniendo mucho recorrido.
Las sesiones se celebran los lunes, de 18.00 a 20.00 horas, en la biblioteca Camilo Gonsar de Sarria. La actividad contempla una pequeña cuota mensual, que la organizadora define como asequible.