La rebelión de Wagner contra Putin amenaza con convertir la invasión de Ucrania en una guerra civil en Rusia

Wagner Group claims control of key sites in Rostov-on-Don
Civiles observan un tanque del Grupo Warner en la ciudad rusa de Rostov del Don. EFE
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MadridEn el día 487 de la invasión de Ucrania, la llamada ‘operación militar especial’ desplegada que Moscú inició el 24 de febrero de 2022 ha dado un giro de consecuencias impredecibles, que sitúa a Rusia en el momento más delicado de su historia, tras la caída del muro de Berlín.

La rebelión de los mercenarios del Grupo Wagner, dirigidos por Yevgeni Prigozhin, traslada la guerra al corazón de Rusia y deja en el aire inquietantes preguntas: ¿quién dirige la invasión? ¿se está gestando una guerra civil en Rusia? ¿estamos ante el principio del fin del régimen de Vladimir Putin?

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Prigozhin y sus huestes tienen el control de Rostov del Don, una ciudad estratégica en suelo ruso, de 1,2 millones de habitantes, que alberga el Cuartel General de Mando ruso en el sur.

Junto a sus 25.000 hombres, amenaza con marchar hasta Moscú -a 1.200 kilómetros- y detener al ministro de Defensa, Sergei Shoigu. Durante la tarde de este sábado se confirmaba la presencia de tropas de Wagner en Lipetsk (a unos 400 kilómetros al sur de la capital rusa), según ha informado el gobernador de la región, Igor Artamonov.

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Los mercenarios de Wagner se rebelan y entran en Rostov
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Moscú se fortifica

En la capital, se han desplegado elementos de la Guardia Nacional y el Ejército, que ya construyen barricadas. Se ha decretado un régimen de “operación antiterrorista”, en virtud del cual se han cancelado eventos multitudinarios y limitado el acceso a internet.

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Por su parte, Putin sigue el curso de los acontecimientos desde su despacho en el Kremlin, según ha manifestado su portavoz Dmitri Peskov.

Momento crucial de la guerra

“Estamos en un momento que puede cambiar el curso de la guerra”, ha señalado el analista de CNN Ben Wedeman, una opinión que coincide con el diagnóstico del asesor de la Presidencia ucraniana Mijailo Podoliak.

En su opinión, “las próximas 48 horas definirán el nuevo estatus de Rusia. O degenera en una completa guerra civil, o abre una transición negociada de poder, o supone un episodio antes de la siguiente fase de la caída de Vladimir Putin". "Todos los potenciales jugadores están decidiendo ahora mismo de qué lado están", ha añadido.

Putin, que ha calificado de “traición” y “puñalada a Rusia” el motín de quien fue su aliado, se ha puesto en contacto con algunos de sus principales socios en la zona, los presidentes de Bielorrusia, Alexander Lukashenko; Uzbekistán, Shavkat Mirziyoyev, y Kazajistán, Kasim Yomart Tokayev. "Nuestras acciones para defender a la patria de esta amenaza serán durísimas, y sus responsables serán llevados ante la justicia", ha advertido el mandatario ruso.

Por el momento, Moscú sigue contando con el respaldo del presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, y del líder checheno Ramzan Kodyrov, que le ha ratificado su apoyo y la fidelidad de sus paramilitares.

Por su parte, los aliados de Kiev se mantienen a la espera. El presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, se ha limitado a señalar: “Está claro que es un problema interno ruso y nuestro apoyo a Ucrania es inquebrantable".

Los máximos responsables diplomáticos de la Unión Europea y el G7 (Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón y Reino Unido) han mantenido este sábado una conversación de urgencia para discutir la crisis.

¿Cómo se ha llegado hasta aquí?

“La contraofensiva ucraniana ha desestabilizado y avivado las distensiones internas” en Rusia, afirma Ben Wedman.

El propio presidente ucraniano, Volodimir Zelenski apunta a la “debilidad” de Rusia como factor determinante. "Hace mucho tiempo que Rusia viene utilizando la propaganda para enmascarar la debilidad y la estupidez de su Gobierno", ha declarado este sábado en su cuenta de Twitter. 

Esa debilidad militar de Rusia ha sido una constante desde el inicio de la guerra. El pasado 5 de junio, Kiev -con ayuda de armamento pesado aportado por sus aliados occidentales- comenzó una contraofensiva silenciosa que desde entonces no ha hecho más que arañar territorio ocupado por Rusia, especialmente en Zaporiyia y Bajmut.