La protagonista de 'Sorda' perdió la audición cuando tenía tan solo 7 años, por una reacción adversa a la aspirina que sus padres desconocían
Miriam Garlo, primera intérprete sorda en ganar el Premio Goya a Mejor Actriz Revelación: "Tenemos voz, pero no siempre es oral"
Miriam Garlo, de 42 años, no sólo es la actriz que se llevó el Goya a la Mejor Actriz Revelación en la gala del sábado pasado; es una mujer sorda que ha tenido que lidiar con las complejidades de una discapacidad que no siempre supo cómo manejar. A los siete años, para aliviar el dolor de una otitis común, sus padres le dieron una aspirina sin saber que era alérgica. Su intolerancia al salicilato (el ingrediente activo de la aspirina) la dejó sorda de la noche a la mañana, teniendo que entrar casi obligatoriamente en "modo supervivencia".
De aquel día recuerda poco: la imagen de su hermana, Eva Libertad, y sus padres hablando en la cocina sin comprender ni una palabra de lo que decían. La necesidad de tener que aprender a leer los labios para entender y ser entendida. Por alguna razón que no aclara, sus padres, muy aficionados al cine, el teatro y la cultura, no quisieron que aprendiera la lengua signos, motivo por el que se mantuvo muchos años alejada de una comunidad que, tiempo después, la ayudó a empoderarse y mejoró su calidad de vida:

Miriam aprendió a leer los labios, pero no la lengua de signos
"Perdí la audición a los siete años, y eso tuvo un impacto en mi familia. Durante años, sentí mucha presión por demostrar que era válida. La parte positiva es que me ha hecho ser muy curiosa y trabajar duro. La parte negativa es que no supe disfrutar y sufrí un desgaste emocional hasta que aprendí a gestionarlo. En el grupo de teatro de Bellas Artes, trabajé terapéuticamente mi identidad, lo que me ayudó mucho. Allí podía explorar mis miedos y transformarlos en algo creativo", dijo en 2025 en una entrevista en El Mundo, cuando 'Sorda', la película que ha dirigido su hermana y que se puede ver en Mediaset Infinity en la que ella interpreta a una madre incapaz de oír, ya apuntaba maneras.
Con 30 años, cuando ya se había formado intelectualmente y se había demostrado a sí misma que " sí podía" (además de actriz, es fotógrafa y domina las artes plásticas), Miriam tuvo una crisis de identidad muy fuerte por la que cayó en depresión. Llevaba muchos años sin poder oír, pero tampoco se escuchaba a sí misma. Como sus padres no quisieron que estudiara con otras personas sordas (quizá, para no ser señalada socialmente), acudió a un colegio con niños oyentes en el que se sintió "profundamente sola y triste", según confesó en una entrevista en La SER.
Con 30 años, sufrió una depresión a causa de su aislamiento
Al caer de lleno en la tristeza, decidió cuidarse en todos los aspectos de su vida, incluida la sordera. Aprendió entonces su otro idioma, el de signos, y reflexionó sobre una discapacidad que, para ella, sigue sin generar "empatía social: "Las personas sordas no llevamos un bastón o una silla de ruedas. Es una discapacidad muy invisible, por lo que no se genera empatía hacia quienes la padecemos", dijo en la misma entrevista. Por eso, quiso darle plena visibilidad en su aplaudido discurso de los Premios Goya: "Quiero compartir este premio con todas las personas con discapacidad, especialmente con las mujeres sordas, porque a la violencia obstétrica se le une la violencia de la invisibilidad. Sin comunicación somos muebles, sin comunicación no hay respeto, sin respeto somos un fracaso como sociedad. Ninguna persona sorda es muda. Tenemos una identidad y una voz propia, pero no siempre es oral. Viva el cine accesible", dijo en sus dos lenguas, gracias a su papel en una película que surgió tras pasarle a su hermana dos folios enteros con todos los miedos que le provocaba la idea de ser una madre sorda en nuestra sociedad actual.
Por decisión propia, en la su vida real, Miriam no ha tenido hijos propios - no cree que deba someterlos a las crueldades del mundo en el que vivimos - pero sí comparte la crianza sobre el hijo de su marido, con quien convive a tiempo parcial.

