El protocolo de película ante la falsa amenaza de bomba en un avión de Turkish Airlines: una aeronave del ejército francés y dos cazas españoles, movilizados
La aeronave afectada por la supuesta broma de bomba falsa tuvo que realizar un aterrizaje de emergencia en el aeropuerto del Prat en Barcelona
Turkish Airlines estudia "emprender acciones legales" tras la falsa amenaza de bomba: están identificados todos los pasajeros
La Guardia Civil investiga a la persona que provocó una falsa alarma de bomba en un vuelo de Turkish Airlines que obligó a realizar un aterrizaje de emergencia en el aeropuerto del Prat en Barcelona. (Informa: Ricard Martín)
Los 155 pasajeros tuvieron que ser evacuados, llegándose incluso a movilizar aviones de combate del ejército español y francés para escoltar a la aeronave en caso de que tal explosión se efectuara.
Una broma que puede salir cara
Agentes de la Guardia Civil trabajan para identificar al culpable y, en caso de conseguirlo, imputarle por un delito de falsa amenaza de bomba, con el agravante además de afectación al tráfico aéreo y la activación de protocolos antiterroristas, por lo que se enfrentaría a una pena de entre 3 y 18 meses de prisión.
Además, por su parte, la aerolínea ya ha anunciado su intención de denunciarle. El pasajero responsable configuró una red wifi con el nombre “tengo una bomba que explotará a las nueve y media”. Una pasajera, que vio este mensaje, alertó de lo sucedido y se activaron los protocolos de seguridad, incluyendo el hecho de que la aeronave fue escoltada por cazas militares hasta aterrizar en una zona apartada de este aeropuerto del Prat.
Allí, técnicos especializados en explosivos de la Guardia Civil registraron tanto el aparato como a los 155 pasajeros sin encontrar nada y confirmando que era una falsa alarma.
Movilización aérea y búsqueda del culpable
Cualquiera pudo ver el aviso de bomba. La persona que llevó a cabo la broma, utilizó el punto de acceso de internet de un pasajero conectado, por lo que, al compartir la conexión de su teléfono, todos los pasajeros podrían ver el mensaje de bomba en sus pantallas.
Ante esta situación, el comandante activó la emergencia sin avisar a los pasajeros, que solo intuyeron que algo pasaba. Muy rápidamente, un avión del Ejército francés y dos cazas españoles llegaron junto al aparato que fue desviado de su ruta de aproximación.
En estos casos, la aeronave afectada deja una mayor separación con respecto a otros aviones y evita sobrevolar zonas habitadas. En el caso de esta aeronave, llegó a dar hasta tres vueltas en el mar para aterrizar, más tarde, en una pista aislada.
Los pasajeros pasaron cuatro horas en una sala de crisis del aeropuerto, mientras que la Guardia Civil intentaba identificar al pasajero, que ya había renombrado el nick de su wifi para ese momento.
Por otro lado, se realizó un análisis forense en el avión y en las maletas de la bodega, actuando la unidad canina que, descartó con su olfato, la posible existencia de una bomba.