La viuda de Charlie Kirk, Erika, entre lágrimas en el tiroteo de la Cena de Corresponsales: "Solo quiero irme a casa"

La viuda de Charlie Kirk, Erika, entre lágrimas en el tiroteo de la cena de corresponsales: "Solo quiero irme a casa"
La viuda de Charlie Kirk, Erika, entre lágrimas en el tiroteo. rrss
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Erika Kirk, viuda de Charlie Kirk, se encontraba entre los asistentes de la cena organizada por la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca que terminó este sábado tras un intento fallido de asalto con armas de fuego neutralizado por el Servicio Secreto estadounidense.

En imágenes que circulan por la Red se puede ver a Erika Kirk siendo desalojada junto al resto de invitados, con una visible actitud nerviosa y entre lágrimas.

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El ataque

El incidente comenzó poco después del comienzo del evento, a las 20.00 de la noche, hora local (sobre las 02.00 de la madrugada en la España peninsular y Baleares), cuando Allen se presentó en uno de los últimos controles de seguridad que daban paso al salón de actos del hotel; el mismo donde el entonces presidente Ronald Reagan salvó la vida de milagro en 1981 tras recibir varios disparos de John Hinckley Jr.

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En el momento en que se le aproximaron los agentes, Allen abrió fuego y arrancó a correr para atravesar el perímetro de seguridad. Solo pudo avanzar unos metros antes de acabar placado por el Servicio Secreto. El disparo que efectuó fue el que hirió al agente hospitalizado. En redes sociales, la Policía de Washington D.C. confirmó que se habían encontrado dos armas de fuego y "múltiples cuchillos".

A los pocos segundos de que los disparos se escucharan en la sala de eventos del Hilton, el despliegue del Servicio Secreto comenzó a evacuar a Trump y a todos los miembros de su Gabinete presentes en el lugar, entre ellos al vicepresidente JD Vance, al secretario de Defensa, Pete Hegseth o a destacados asesores como Stephen Miller y su mujer, Katie, embarazada.

Acto seguido, el Servicio Secreto solicitó a los asistentes y a los periodistas en la sala que abandonaran el lugar, en medio de aplausos que acompañaron la salida.

Algunos de los allí presentes, como la corresponsal de CNN Kaitlan Collins, han revelado que se han visto obligados a permanecer durante varios minutos escondidos bajo sus mesas como medida de precaución.