Italia

El último adiós del novio de Giorgia, una de las italianas muertas mientras buceaban en Maldivas, en su funeral: "Intento encontrar la fuerza para decir adiós" 

Mónica Montefalcone y a su hija Giorgia Sommacal, las italianas muertas mientras buceaban en Maldivas. Informativos Telecinco
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GénovaItalia continúa conmocionada tras la muerte de los cinco ciudadanos que fallecieron ahogados mientras realizaban buceo durante el mes de mayo en una cueva de las islas Maldivas. Tras la repatriación de los cuerpos, la ciudad italiana de Génova ha celebrado el funeral de dos de estas víctimas.

Un funeral en el que los vecinos de Génova se han volcado y han salido a las calles para homenajear y apoyar a los familiares de Mónica Montefalcone y su hija Giorgia Sommacal.

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El último adiós a Mónica Montefalcone y a Giorgia Sommacal

Con las calles a rebosar, los féretros de Mónica Montefalcone y de su hija Giorgia Sommacal eran trasladados hasta la iglesia de San Francesco di Pegli en Génova. Más de 2.000 personas aplaudían al paso de los féretros de la conocida bióloga marina que falleció en este viaje a Maldivas con su hija.

La multitud ha estado acompañando e intentando animar a Carlo Sommacal, marido de Mónica y padre de Giorgia, y a su hijo pequeño, Matteo. Junto a los vecinos de Génova, los amigos, familiares y el entorno más cercano de Mónica y de Giorgia despedían a las fallecidas.

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Uno de los momentos más emotivos fue cuando Federico Colombo, novio de Giorgia, leyó unas palabras que el mismo había escrito para despedir a la joven: "¿Quién hubiera pensado que leería estas palabras, cuando estamos tan llenos de planes y esperanzas para el futuro?" 

Completamente emocionado, el novio de la joven fallecida en Maldivas lamentaba su muerte: "Intento encontrar la fuerza para decir adiós. Las velas tiemblan, igual que mi voz y mis manos. Esta despedida ha llegado demasiado pronto; no deberíamos habernos despedido así. Cuando amas, no sueñas con una vida perfecta. Sueñas con una vida juntos".

"Te vi con tu vestido blanco, hermosa. Quiero atesorar los recuerdos más hermosos: cuando caminabas descalza por la casa, cuando te quedabas dormida sobre mi pecho, cuando te enfadabas y buscabas mi mano, cuando me presentaste a amigos para toda la vida", recordaba el joven en el último adiós a Giorgia Sommacal.

¿Quiénes eran las víctimas de este accidente?

Las víctimas de este trágico accidente son tres mujeres y dos hombres. Una de las víctimas, Mónica Montefalcone, de 51 años, es una conocida bióloga marina que viajó hasta Maldivas, donde fue la directora científica de la campaña de monitoreo de sus islas. Su hija, otra de las víctimas, Giorgia Sommacal de tan solo 22 años, compartía esa pasión con su madre por la vida marina, y se acababa de licenciar en ingeniería biomédica. La tercera de ellas era Muriel Oddenino, bióloga marina y ecóloga de 31 años, que además era buceadora experimentada.

Los hombres fallecidos son Gianluca Benedetti, de 44 años, gerente de operaciones, instructor de buceo y capitán de barco y por último Federico Gualtieri, instructor de barco y que hace muy poco también se había graduado en la Universidad de Génova en biología marina y ecología.

Las hipótesis sobre el suceso

Los investigadores analizan diferentes hipótesis relacionadas con las condiciones de la inmersión y el funcionamiento del equipo utilizado por los submarinistas. Entre las posibilidades que se estudian figuran problemas de orientación dentro de la cueva, fallos en la mezcla de gases de las bombonas y situaciones de estrés extremo bajo el agua. Las tareas de recuperación del material técnico serán clave para reconstruir los últimos minutos del grupo.

  • Una de las teorías con más peso apunta a una posible desorientación en el interior de la cueva submarina. En este tipo de entornos, la visibilidad puede deteriorarse rápidamente cuando las corrientes remueven arena y sedimentos del fondo. En cuestión de segundos, el agua puede quedar completamente turbia, dificultando la identificación de salidas o referencias visuales.
  • Otra línea de investigación se centra en un posible episodio de pánico colectivo. En inmersiones profundas, especialmente en espacios cerrados, el estrés puede aumentar el ritmo respiratorio y acelerar el consumo de aire. Si alguno de los submarinistas sufrió dificultades, el resto habría tratado de asistirle, reduciendo también sus propias reservas de oxígeno.
  • Una hipótesis relevante es también la posible toxicidad por oxígeno, un fenómeno conocido como hiperoxia. En inmersiones profundas, la presión elevada puede convertir el oxígeno en un elemento peligroso para el sistema nervioso. Cuando las mezclas respiratorias no están correctamente ajustadas, pueden producirse convulsiones, pérdida de conciencia o fallos musculares repentinos bajo el agua.

Por último, los investigadores revisan si existió alguna contaminación en las botellas utilizadas durante la inmersión. La presencia de sustancias como monóxido de carbono, aceite del compresor o impurezas en el aire comprimido podría haber provocado intoxicaciones severas. El análisis técnico de los equipos y de las mezclas de gases será determinante para conocer las verdaderas causas de esta tragedia submarina.