El primer ministro británico, Keir Starmer, dimitirá este lunes, según afirma Donald Trump
Keir Starmer se prepara para establecer un calendario para su salida del Gobierno al considerar su posición como inestable
Keir Starmer apunta a un gasto en defensa "sin precedentes" pero "sostenible" tras la dimisión del ministro
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha dado por seguro que Keir Starmer va a dimitir como primer ministro de Reino Unido y, aunque le ha deseado buena suerte, ha considerado que el jefe del Gobierno británico ha fracasado en cuestiones como la migración y la política energética. "Le deseo lo mejor", ha zanjado Trump de todas formas.
Por otro lado, este mismo domingo, el periódico 'The Observer' también recoge que el primer ministro podría dimitir este lunes, al llegar a la conclusión de que su mandato ha llegado a su fin, después de que una mayoría de diputados laboristas expresaran su apoyo como sucesor a Andy Burnham, exalcalde de Mánchester.
Starmer, que este fin de semana permanece en su residencia de campo de Chequers (a las afueras de Londres), evalúa su posición después de que Burnham entrase en el Parlamento como diputado tras ganar el jueves la elección parcial de Makerfield (en el noroeste de Inglaterra), paso necesario para un eventual desafío al liderazgo del primer ministro.
Según la información de 'The Observer', de la que se hacen eco otros medios, Starmer se prepara para establecer un calendario para su salida del Gobierno, al considerar que su posición es ya insostenible después de las conversaciones que ha mantenido en los últimos días con ministros, líderes sindicales, diputados y donantes de su formación.
La autoridad del primer ministro quedó dañada a raíz del varapalo electoral sufrido por los laboristas en los comicios locales ingleses y regionales en Escocia y Gales del pasado 6 de mayo.
Starmer reflexiona sobre la "realidad" política a la que se enfrenta
La entrada de Burnham en el Parlamento sitúa al jefe del Gobierno y líder laborista en una situación difícil, ya que el antiguo alcalde ha indicado que tiene intención de desafiar el liderazgo de Starmer y forzar una contienda interna para sustituirle.
Según el dominical, un miembro laborista de la Cámara de los Lores, cercano al primer ministro, cuya identidad no menciona, insistió en que Starmer no "abandonaría" el Gobierno creando un vacío, sino que "organizaría una salida lenta y ordenada, por deber y dignidad".
"Creo que comprende la realidad. Quedarse ya no es posible detener el ‘caos’ (en el laborismo), así que solo queda una opción. Creo que ha llegado a verlo como la opción correcta para servir al país y al partido", agregó.
En medio de las conjeturas sobre su inminente dimisión, el primer ministro está reflexionando sobre la "realidad" política a la que se enfrenta, admitió este domingo el titular de Comercio, Peter Kyle.
Kyle afirmó que "el primer ministro está trabajando arduamente"
En declaraciones este domingo a la cadena Sky, Kyle dijo que no había hablado con el primer ministro desde el viernes, cuando mantuvo una "conversación sincera" con él, pero no descartó los rumores de que Starmer planea anunciar su dimisión en los próximos días.
Sobre esas conjeturas, Kyle afirmó que "lo único" que podía "afirmar con certeza es que el primer ministro está trabajando arduamente, como todos los días".
"Al mismo tiempo, también está intentando crear un espacio donde pueda pensar y reflexionar sobre la realidad y los desafíos políticos, así como sobre las oportunidades que se nos presentan", añadió.
El exalcalde de Manchester necesita el apoyo de un mínimo de 81 diputados para desafiar a Starmer
Los comentarios del ministro suponen un cambio de tono por parte del Gobierno, después de que Starmer insistiera el viernes en que se presentaría a unas eventuales elecciones internas.
Para desafiar al primer ministro, el exalcalde de Manchester necesita el apoyo de un mínimo de 81 diputados -el 20 % del grupo parlamentario-, pero sus partidarios afirman que cuenta con el respaldo de más de 200.
Esa cifra es crucial porque es la mitad del grupo laborista parlamentario e implica que Starmer ya no puede asegurarle al rey Carlos III, jefe del Estado británico, que cuenta con la "confianza" (apoyo) de la Cámara de los Comunes para gobernar. En los comicios de mayo, Reform UK fue la formación más votada y se mantiene primera en los sondeos sobre intención de voto.