¿Qué es el doblete sísmico del terremoto de Venezuela y por qué es tan destructivo?

Los especialistas explican que un doblete sísmico se produce cuando dos terremotos principales, de magnitud similar, ocurren en un intervalo muy corto de tiempo
El doble terremoto en Venezuela , contado minuto a minuto
La región de La Guaira, al norte de Venezuela se ha convertido en la zona cero del desastre tras el doble terremoto de 7,2 y 7,5 en la escala Richter que sacudió el país sudamericano este miércoles 24 de junio. Se trata de un violento fenómeno natural ya visto en otros sismos anteriores como el ocurrido el 6 de agosto de 2023 en Turquía, aunque en esta ocasión los dos temblores se han sucedido de forma seguida lo que ha provocado un gran daño en las infraestructuras civiles y en los edificios. Por el momento se habla de algo más de 30 muertes, pero se teme que conforme pasen las horas, esta cifra se dispare.
Qué es un doblete sísmico
En menos de un minuto, dos terremotos de gran magnitud sacudieron el norte del país, con epicentro en el estado de Carabobo. El primero, registrado a las 18.05 (hora local), alcanzó una magnitud de 7,2. Apenas cuarenta segundos después, un segundo temblor de 7,5 volvió a golpear la misma zona, según datos oficiales del Gobierno de Venezuela.
Las autoridades locales han confirmado que las réplicas continúan, con temblores de hasta 4,5 grados. Venezuela se encuentra en un área tectónicamente activa, en el límite entre la Placa del Caribe y la Placa Sudamericana, donde predominan las fallas de desgarre. Según los primeros informes, la falla responsable podría haber acumulado energía durante casi un siglo.
Los especialistas explican que un doblete sísmico se produce cuando dos terremotos principales, de magnitud similar, ocurren en un intervalo muy corto de tiempo. Testimonios recogidos por ‘El Periódico’ apuntan a que este fenómeno aparece cuando la ruptura iniciada por un gran sismo encuentra una “aspereza”, es decir, una zona especialmente resistente dentro de la falla. La energía queda temporalmente bloqueada en ese punto hasta que la aspereza cede, generando un segundo terremoto de magnitud comparable.

Los expertos describen estos terremotos dobles como “secuencias sísmicas distintas que incluyen dos (o más) terremotos principales de magnitud similar”, a veces separados por segundos y otras por años. Estos eventos presentan “formas de onda casi idénticas” porque proceden de la misma zona de ruptura y del mismo campo de esfuerzos.
A diferencia de las réplicas —que suelen ser más débiles y se originan en zonas periféricas—, los dobletes comparten prácticamente el mismo foco sísmico. Según la literatura científica, hasta un 20 % de los terremotos muy grandes, especialmente los superiores a magnitud 7,5, pueden presentar este comportamiento.
Mayor capacidad destructiva
Los expertos consultados por el citado medio advierten de que los dobletes sísmicos suelen ser más destructivos que los terremotos convencionales. El primer temblor puede generar daños estructurales no visibles, debilitando edificios, puentes e infraestructuras críticas. Cuando llega el segundo, la capacidad de resistencia ya está comprometida, lo que incrementa el riesgo de colapso.
En situaciones similares como fue el terremoto de Harnai, en Pakistán en 1997, un sismo de magnitud 7,0 en la escala Ritcher fue seguido por otro de 6,8 apenas 19 segundos después. El resultado fue “duplicar la duración del movimiento del suelo” y “duplicar el área afectada por los temblores más intensos”.

Aunque no son los más habituales, los dobletes sísmicos no son una rareza y los expertos apuntan a que, en algunos contextos, entre el 37 % y el 75 % de los sismos pueden clasificarse como múltiples.
Es el caso de la Comunidad Valenciana que vivió un episodio similar hace más de un siglo. Según el Instituto Cartográfico Valenciano, el 10 de septiembre de 1919 se registró el “doble” terremoto de Jacarilla‑Torremendo, con dos eventos principales de magnitud 5,2 y 5,1 separados por apenas 16 minutos. Aquel episodio dejó más de una docena de réplicas, fenómenos de licuefacción y daños en viviendas, especialmente en Torremendo.
