Estados Unidos

La ejecución de Christa Pike, que asesinó a una compañera por celos y guardó un fragmento de su cráneo, queda suspendida hasta nueva orden

Christa Pike, la mujer que iba a ser ejecutada este miércoles en Tennesse. RRSS
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La ejecución de Christa Pike, la única mujer que permanece en el corredor de la muerte de Tennessee, ha sido suspendida este miércoles aproximadamente una hora antes de que se llevara a cabo. Pike, de 50 años, iba a recibir una inyección letal en la prisión de máxima seguridad Riverbend, en Nashville, por el asesinato en 1995 de Colleen Slemmer, una compañera del programa Job Corps de Knoxville, cuando ambas eran jóvenes. Pike fue condenada a muerte en 1996 por el crimen que cometió cuando tenía 18 años y lleva ya más de tres décadas en el corredor de la muerte. De haberse ejecutado la sentencia, se habría convertido en la primera mujer ejecutada por Tennessee en más de 200 años.

El Tribunal de Apelaciones del Sexto Circuito de Estados Unidos ha ordenado suspender la ejecución hasta nueva orden para estudiar los argumentos planteados por su equipo legal. En su resolución, el tribunal considera que la "irrevocabilidad" de una ejecución inminente y los intereses de la justicia justifican una suspensión para analizar las cuestiones planteadas.

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La decisión se produce después de que el gobernador de Tennessee, Bill Lee, rechazara el lunes concederle el indulto y de que el Tribunal Supremo de Estados Unidos rechazara el martes por la noche la petición de sus abogados para detener la ejecución, según han informado 'Daily Mail' y 'NBC News'.

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Un crimen cometido por una adolescente y rodeado de elementos ocultistas

Pike fue condenada por el asesinato de Colleen Slemmer, de 19 años, ocurrido el 12 de enero de 1995. Ambas eran estudiantes del programa federal Job Corps en Knoxville y, según la acusación, Pike consideraba a Slemmer una rival sentimental por su relación con Tadaryl Shipp, entonces novio de Pike y que tenía 17 años.

Pike, Shipp y una tercera joven, Shadolla Peterson, atrajeron a Slemmer hasta una zona apartada del campus agrícola de la Universidad de Tennessee. Allí la atacaron durante un episodio que, según las pruebas del proceso, incluyó golpes y cortes y se prolongó durante aproximadamente media hora. Pike declaró posteriormente a la Policía que estaba celosa y que actuó durante un arrebato de ira.

El caso adquirió además una especial repercusión por los elementos relacionados con lo oculto que rodearon el crimen. Un pentagrama dentro de un círculo fue grabado en el pecho de Slemmer durante el ataque, según las pruebas presentadas en el juicio. Pike, además, conservó un fragmento del cráneo de la víctima como recuerdo. Una compañera del Job Corps relató que Pike le había contado que tenía ese fragmento entre sus pertenencias. La Policía llegó a vincular en aquellos primeros momentos el crimen con prácticas ocultistas.

Pike fue declarada culpable de asesinato en primer grado y conspiración para cometer asesinato y condenada a muerte en marzo de 1996. Shipp también fue condenado por ambos delitos, pero recibió cadena perpetua con posibilidad de libertad condicional al tener 17 años cuando ocurrió el crimen. Durante una audiencia posterior declaró que fue él quien grabó el pentagrama en el pecho de Slemmer. Peterson, que entonces tenía 18 años, actuó como vigilante durante el ataque y recibió posteriormente libertad condicional a cambio de su cooperación.

Su defensa sostiene que el jurado no conoció su infancia

Pike no ha negado su participación en el asesinato, pero sus abogados llevan años argumentando que el jurado que la condenó a muerte no conoció buena parte de los abusos y problemas de salud mental que había sufrido durante su infancia. Según la defensa, Pike padeció abusos sexuales y físicos y negligencia desde niña y posteriormente fue diagnosticada de trastorno bipolar y trastorno de estrés postraumático.

Su equipo legal sostiene también que su edad debería haber tenido un mayor peso en la decisión sobre la pena. Cuando mató a Slemmer tenía 18 años y, según sus abogados, el conocimiento científico actual sobre el desarrollo cerebral de los jóvenes permitiría valorar de otra manera la responsabilidad y la capacidad de una persona de esa edad.

La defensa ha llevado esos argumentos hasta el Tribunal Supremo, alegando además que el protocolo de inyección letal de Tennessee podría causarle un sufrimiento psicológico especialmente grave debido al trauma asociado a los abusos sexuales que sufrió. El Estado no ha negado que Pike fuera víctima de abusos, aunque la Fiscalía ha sostenido que determinar que la inyección le provocaría un daño psicológico mayor sería especulativo.

Pike reconoció en su petición de clemencia que tardó años en comprender la gravedad de sus actos. "Yo era una joven de 18 años con problemas de salud mental. Me llevó muchos años comprender la gravedad de mis actos. Y aún más aceptar cuántas vidas afecté", afirmó. Antes de conocer la decisión de Bill Lee, escribió también en una carta difundida por su consejero espiritual: "No tengo miedo a morir. Solo me preocupa el proceso".

Una última comida rechazada y varias peticiones sobre cómo ejecutarla

En las horas previas a la ejecución, Pike rechazó su última comida, según el Departamento Correccional de Tennessee. La inyección letal estaba programada para las 10:00 horas (hora local), pero el Sexto Circuito intervino aproximadamente una hora antes de la hora prevista y paralizó el procedimiento.

Durante las últimas semanas, sus abogados habían presentado además varias peticiones relacionadas con la forma de ejecutar la sentencia. Pike llegó a solicitar que, si finalmente era ejecutada mediante inyección letal, el equipo encargado estuviera formado exclusivamente por mujeres.

La defensa alegó que el contacto y la presencia de hombres durante el procedimiento podían agravar el trauma derivado de los abusos sufridos durante su infancia. Los abogados argumentaron ante los tribunales que ser inmovilizada y atada a una camilla mientras varios hombres participaban en la ejecución podía provocarle un sufrimiento psicológico especialmente intenso.

La defensa también había planteado anteriormente la posibilidad de utilizar el ahorcamiento como método de ejecución y sostuvo que Pike temía sufrir una muerte dolorosa con la inyección letal.

La batalla judicial de última hora

La suspensión de este miércoles llega después de que Bill Lee rechazara el indulto solicitado por Pike. El gobernador señaló que mantenía la sentencia tras revisar el caso y no accedió a intervenir para evitar la ejecución.

El Tribunal Supremo de Estados Unidos se convirtió después en la última instancia a la que podía recurrir la condenada antes de la hora fijada para la ejecución, pero rechazó su petición el martes por la noche.

Horas después, el Sexto Circuito decidió intervenir y suspender temporalmente el procedimiento. Por ahora no se ha fijado una nueva fecha para la ejecución de la mujer de 50 años.

El tribunal de apelaciones tendrá que analizar los argumentos de la defensa y resolver las cuestiones que han motivado esta suspensión antes de que Tennessee pueda volver a plantear el cumplimiento de la condena.

La madre de Colleen Slemmer quería estar presente

La madre de la víctima, May Martinez, ha defendido durante años que la sentencia contra Pike debe cumplirse. Slemmer tenía 19 años cuando fue asesinada y, según ha contado su madre, era una joven aficionada a la informática, al patinaje y al voluntariado.

Martínez ha relatado que habló con su hija por teléfono la noche del asesinato, pero la llamada se interrumpió por problemas de cobertura. Cuando intentó volver a llamarla, Slemmer ya había abandonado el centro.

La madre tenía previsto asistir a la ejecución con una fotografía de su hija. La suspensión judicial deja ahora en el aire ese momento que Martínez llevaba décadas esperando.

Pike continúa con vida y su ejecución queda paralizada hasta nueva orden, mientras el Sexto Circuito revisa los argumentos presentados por su defensa. Si finalmente se ejecuta la sentencia, será la primera mujer ejecutada por Tennessee en más de 200 años.