Los problemas de salud del papa León XIV ponen en riesgo su visita a Argentina, Uruguay y Perú de noviembre
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Las dudas sobre el viaje de 11 días que el papa León XIV tiene previsto realizar a Sudamérica del 6 al 17 de noviembre han aumentado después de que el propio pontífice revelara que atraviesa un problema de salud que le obligará a pasar por el quirófano. Aunque acaba de cumplir 71 años, es ahora cuando se ha conocido públicamente su situación médica.
“Es posible que quizás los médicos no lo dejen venir"
La noticia ha sorprendido a quienes lo conocen de cerca. Según explica el agustino Miguel Ángel Martínez Juárez, amigo personal del Papa, “él no ha estado nunca enfermo, más que un par de tonterías”, señala.
Pese a la intervención, León XIV ha transmitido tranquilidad a su entorno. El pasado domingo, según relata Martínez Juárez, fue el propio Roberto Prevost quien le escribió por WhatsApp para animarle y comentarle que “dicen los médicos que no va a ser una cosa muy complicada”.
Hace apenas dos semanas, el pontífice rezaba en Lourdes por los enfermos y los definía como un tesoro para la Iglesia. Ahora son los fieles quienes dirigen sus oraciones hacia él mientras permanece pendiente de su recuperación.
Su ausencia ya ha obligado a realizar algunos ajustes en la agenda vaticana. El cardenal Tagle, designado decano del Colegio Cardenalicio tan solo unos días antes de la operación, fue el encargado de sustituir al Papa en una misa celebrada en la explanada del Vaticano.
Quienes conocen a León XIV destacan que es una persona previsora, pero convencida de regresar cuanto antes a la actividad. Como muestra de ello, ha pedido que se le espere para cerrar las conclusiones del encuentro actualmente en marcha.
Más incertidumbre genera, sin embargo, el viaje de once días previsto a Argentina, Uruguay y Perú. Miguel Ángel Martínez Juárez considera especialmente complicada una de las etapas programadas: “Su viaje a Cuzco, a 4.000 metros de altitud, para la gente que no está bien del pulmón, eso no puede ser”.
También se ha mostrado prudente sobre este desplazamiento el arzobispo de Montevideo, Daniel Sturla. “Es posible que quizás los médicos no lo dejen venir ahora porque tenga que hacerse algún tratamiento, pero que pueda venir después”, afirmó.