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En qué se gasta la mayoría de la gente los premios de la lotería

Tres amigas celebrando un premio de la lotería. Telecinco.es
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La imagen clásica del ganador de la lotería, con coche nuevo, concediéndose viajes largos y lujosos, y con una casa con piscina, existe, pero ya no es la norma. Al menos, no en España cuando se pregunta por el primer impulso. 

En pleno 2025, una encuesta de iAhorro lo resume con una frase que suena poco épica y muy realista: “pagar deudas sigue siendo la opción favorita para usar el premio del Gordo (40,1%)”, mientras que la compra de vivienda se consolida como segunda opción con un 38,9%. Es decir: la mayoría no fantasea con el lujo; fantasea con respirar.

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“Tapar agujeros”: la prioridad número uno

El patrón es claro, y parece que el 40,1% de los españoles destinaría el premio a pagar deudas o tapar agujeros. Y lo interesante es el contexto que acompaña a ese dato, y que deja claro que hoy un premio de la lotería se percibe más como un salvavidas económico que como un cambio vital. 

Esta tendencia también se ve cuando se pregunta por la vivienda de forma más amplia. En una nota de prensa de la Unión de Créditos Inmobiliarios se afirma que el 39,7% de los encuestados destinarían el dinero a ahorrar o a invertir en su futuro. 

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Dos encuestas distintas, sí, pero también dos fotografías compatibles y que dejan claro que lo primero que mucha gente quiere comprar con un premio no es un objeto, sino tranquilidad.

Vivienda: comprar, entrar, amortizar, reformar

La segunda gran partida es, por tanto, la vivienda. La encuesta citada habla de que la compra de vivienda es el destino del premio para un 38,9% de los españoles, lo que supone su “máximo histórico” dentro de su serie. 

Y, si ampliamos el foco, UCI desglosa el deseo inmobiliario por capas de la siguiente manera: “Reducir cuota en su hipoteca (27%)” , “mejoras estéticas para actualizar su hogar” (26%), reformas para “mejorar la eficiencia energética como la instalación de placas solares, aislamiento o sustitución de sistemas de calefacción” (25%) y, si el premio lo permite, “el 25% cambiaría de casa” y “un 19,8% adquiriría una segunda residencia”. 

Aquí hay una lectura muy 2026: incluso cuando aparece el “capricho”, este suele venir vestido de estrategia (menos hipoteca, más eficiencia, vivienda como refugio).

Ahorrar: el colchón existe, pero pierde fuerza frente a la urgencia

El tercer bloque sería la intención de ahorrar o crear un colchón financiero, que sigue siendo una prioridad, pero baja con respecto a años anteriores hasta el 15,1%. No es que desaparezca el ahorro; es que compite con problemas más inmediatos.

El gasto visible (coche, “cosas”) ya no es el protagonista

Aquí el dato es casi anticlimático, y cosas como “comprar un coche (3%)” y “otro tipo de gastos (2,9%)” se quedan en mínimos. 

Esto no significa que nadie se dé un homenaje. Significa que, cuando se pregunta por el destino principal, la fantasía del consumo rápido está perdiendo terreno frente a la gestión doméstica.

En definitiva, si “la mayoría” significa lo más elegido como primera decisión, la respuesta es clara en el último ciclo de encuestas: sanear la economía personal (deudas) y resolver vivienda (comprar, entrar, amortizar o reformar). Y el giro interesante es el tono: menos exhibición, más mantenimiento. Menos “me cambio la vida”, más “me la enderezo”.