Los activistas lanzan un mensaje claro y contundente a los dirigentes políticos mundiales: "Las guerras nunca son la solución"
Estados Unidos afirma que ha aniquilado casi la mitad de los 90 buques de la Marina de Irán
MadridUna gran pancarta con un 'no a la guerra' ha sido instalada en plena Puerta del Sol de Madrid en una iniciativa desplegada por activistas de Greenpeace, tal como han confirmado desde la organización ecologista a través de sus redes sociales, donde han compartido un vídeo con el instante en que colocaban el cartel sobre una fachada. Expresando su rechazo al conflicto bélico, como el que se desarrolla en Oriente Medio tras los ataques iniciales de Estados Unidos e Israel contra Irán, la entidad traslada así a los dirigentes políticos mundiales un mensaje que subraya que "las guerras nunca son la solución" y "es hora de elegir la paz".
Recordando "el lema que movilizó a millones de personas contra la invasión de Irak en 2003, y que ya se ha convertido en patrimonio de la sociedad española", desde Greenpeace denuncian así "la grave escalada militar en Oriente Medio" tras los ataques estadounidenses e israelíes contra Irán, que se han "extendido rápidamente por la región". “Las bombas, los ataques militares y las invasiones nunca traen paz: desestabilizan regiones enteras, multiplican el sufrimiento, cuestan la vida de civiles inocentes y destruyen el planeta. Nada justifica bombardear escuelas, hospitales o viviendas”, denuncian los activistas, en palabras de la directora ejecutiva de la organización en España y Portugal, Eva Saldaña.
Greenpeace se opone firmemente a la guerra y denuncia los efectos del conflicto bélico en Oriente Medio
En un comunicado, Greenpeace ahonda en la cuestión aseverando que "desde el inicio de la ofensiva, el pasado 28 de febrero, los bombardeos y ataques con misiles han provocado miles de víctimas civiles —entre ellas, personas muertas, heridas y desplazadas—y han alcanzado escuelas, hospitales, viviendas e infraestructuras civiles".
Oponiéndose "firmemente" a la guerra "y "a la solución militarizada de los conflictos en cualquier parte del mundo", desde la entidad cargan contra los ataques y las argumentaciones para abrir y extender el conflicto: “Resulta imposible creer que quienes hoy bombardean Irán lo hagan en nombre de la libertad o de la seguridad", denuncia Eva Saldaña, lanzando un mensaje por la paz: "Pensar que más bombas traerán la estabilidad o los derechos que han sido negados al pueblo iraní durante décadas es, sencillamente, ignorar las lecciones de la historia reciente. Los Gobiernos y líderes del mundo tienen el deber moral de oponerse a este atropello contra el derecho internacional, la paz y la estabilidad del mundo como lo conocemos. Esta atmósfera bélica es el resultado de un sistema que antepone el beneficio de unos pocos (la industria fósil y armamentística, entre otros) a la vida de la mayoría”, ha aseverado.
En esta línea, desde Greenpeace advierten de la situación actual afirmando que "el mundo atraviesa una peligrosa dinámica de escalada militar, en la que se debilitan los mecanismos multilaterales y se consolida una política internacional basada en la fuerza bruta, el control de recursos y la imposición de intereses geoestratégicos por encima de la vida y los derechos de las personas".
"Las guerras no solo atentan contra la vida, también dejan profundas cicatrices en el planeta que perduran durante generaciones: arrasan los bosques y los campos de cultivo, degradan los suelos y envenenan las reservas de agua, destruyen ecosistemas únicos que proveen de vida y sustento, aceleran la crisis climática y desvían una ingente cantidad de recursos que podrían ir destinados a proteger a las personas de las consecuencias cada vez más graves de los impactos climáticos. Y, como ocurre con la crisis climática, la población más vulnerable es la que paga el precio más alto de las guerras", lamentan, insistiendo en que "el 'no a la guerra' tiene hoy más sentido que nunca".
"Frente a la lógica del militarismo, del miedo y de la ley del más fuerte, defendemos el derecho internacional, la protección de la población civil y la vuelta a la diplomacia y a un multilateralismo que apueste por el bien común”, concluye Saldaña

