Mascotas

La Ley de Bienestar Animal prevé multas de hasta 50.000 euros por no identificar correctamente a un perro

Tener microchip no siempre es suficiente
Tener microchip no siempre es suficiente. Pixabay
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MadridUn perro se pierde y nadie puede localizar a su familia, aparece otro en la carretera y al intentar leer el microchip no tiene. En otras ocasiones, el microchip existe pero los datos están desactualizados y no se puede dar con el propietario. Estas son situaciones relativamente comunes que demuestran la importancia de identificar correctamente a una mascota y que es más que un simple trámite administrativo.

La Ley 7/2023, de protección de los derechos y el bienestar de los animales, establece la identificación obligatoria mediante microchip para perros, gatos y hurones. Saltarse esta obligación puede tener consecuencias económicas importantes. De hecho, no cumplir las obligaciones de identificación está tipificado expresamente como infracción grave, por lo que la multa puede situarse entre los 10.001 y los 50.000 euros.

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El microchip no es opcional

El artículo 51 de la Ley de Bienestar Animal establece que los animales de compañía deben identificarse individualmente mediante el sistema que corresponda a cada especie. En el caso de perros, gatos y hurones, la identificación mediante microchip es obligatoria. Las aves, por su parte, deben ser identificadas mediante anillado desde su nacimiento.

El microchip es un pequeño dispositivo electrónico que se implanta bajo la piel del animal y contiene un código único. Ese número permite relacionarlo con la información registrada oficialmente sobre su titular. No es un GPS ni tampoco permite conocer en tiempo real dónde se encuentra el animal. Su utilidad aparece cuando una persona autorizada, como puede ser un veterinario, utiliza un lector para obtener un código y consultar la información asociada.

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La identificación debe realizarla un veterinario habilitado y tiene una importancia especialmente evidente cuando un animal se pierde. Si el perro aparece a kilómetros de su domicilio, la lectura del chip permite saber quién figura como responsable de ese animal y hace más sencillo el reencuentro.

Tener microchip no siempre significa estar bien identificado

Implantar el chip es solo una parte del proceso. Para que pueda ser útil, el número debe estar correctamente vinculado a la información correspondiente en el registro y los datos deben estar actualizados conforme a las obligaciones aplicables.

Pensemos en una situación distinta: una persona identifica a su cachorro y años más tarde cambia de teléfono y domicilio. Si el animal se pierde y nadie actualizó esa información, localizar a su responsable puede ser mucho más complejo. Es lo mismo que cuando un perro cambia de titular pero esa transmisión no queda correctamente reflejada.

Por eso, después de una mudanza, un cambio de teléfono, una cesión o cualquier información que pueda ser relevante, es recomendable comprobar con el veterinario o con el registro autonómico correspondiente que esa información es correcta.

No identificar al perro es una infracción grave

Es precisamente en el régimen sancionador donde encontramos uno de los datos más importantes. El artículo 74 de la Ley 7/2023 incluye expresamente entre las infracciones graves “no cumplir las obligaciones de identificación del animal”.

Esto quiere decir que no estamos ante una simple recomendación veterinaria o una formalidad que se pueda ignorar. La identificación forma parte de las responsabilidades legales que adquiere una persona cuando tiene un animal.

El artículo 76 establece las cuantías económicas correspondientes a cada categoría. Las infracciones leves pueden castigarse con apercibimiento o multas de 500 a 10.000 euros; las graves, con multas de 10.001 a 50.000 euros y las muy graves con sanciones superiores de 50.001 a 200.000 euros.

Por tanto, en el supuesto concreto de incumplir las obligaciones de identificación, la referencia estatal de se debe utilizar es la correspondiente a las infracciones graves: entre 10.001 y 50.000 euros.

¿Por qué se le da tanta importancia a la identificación?

Lo que se pretende conseguir es combatir el abandono y mejorar la trazabilidad de los animales de compañía. Un perro que está correctamente identificado puede relacionarse con su responsable incluso si aparece lejos de casa. Esto permite distinguir con mayor facilidad entre un animal extraviado y uno potencialmente abandonado, localizar a sus responsables y agilizar la actuación de centros de protección, policías locales y veterinarios.

Además, la identificación hace más complejo que alguien pueda abandonar deliberadamente a un animal sin dejar rastro de su procedencia.

¿Qué pasa si mi perro tiene microchip pero los datos no están actualizados?

En este caso, conviene revisar los datos especialmente después de una mudanza, un cambio de número de teléfono o una transmisión del animal. El procedimiento concreto depende del registro y de la normativa autonómica aplicable, pero se suele gestionar con ayuda de un veterinario habilitado.

¿Y si el perro se pierde?

Es aquí donde se entiende mucho mejor la utilidad del sistema. Cuando se encuentra a un perro perdido, la lectura del microchip permite obtener su código de identificación y consultar el registro correspondiente. Si la información está actualizada, se contacta con el responsable.