Dirección General de Tráfico (DGT)

Así debes preparar tu coche de cara al invierno: recomendaciones para conducir con nieve de forma más segura

Imagen de la autovía A-2 nevada a su paso por Alcolea del Pinar, Guadalajara. EFE
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Los conductores españoles, con la llegada de 2026, deberán disponer obligatoriamente en sus vehículos de las balizas V16 homologadas por la Dirección General de Tráfico (DGT), que sustituyen a los triángulos de emergencia desde el 1 de enero.

Hasta entonces, y con la llegada de las primeras nevadas debido a una masa de aire ártico, muchos ciudadanos deciden acercarse con sus coches hasta los puertos de montaña y las estaciones de esquí para disfrutar de esta época del año.

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Por ello, la DGT avisa de que es necesario prepararse a todos los niveles para este tipo de climatología. Y más teniendo en cuenta problemas como la mala visibilidad debido a los fenómenos meteorológicos adversos y a las menos horas de luz natural tras el cambio de hora.

Consejos para automovilistas

Viajar en coche a la nieve requiere una planificación cuidadosa para garantizar la seguridad. El primer elemento clave son los neumáticos de invierno, diseñados para ofrecer una mejor tracción en condiciones frías y fundamentales para mantener el control del vehículo en carreteras nevadas o heladas.

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Además de revisar el estado y la presión de los neumáticos, tenemos que hacer lo propio con los frenos, la batería, el limpiaparabrisas, el nivel de aceite y el líquido anticongelante, que según la DGT se debe añadir al radiador del coche para que no se fisure y provoque una importante avería por calentamiento.

Otro aspecto fundamental es inspeccionar tanto el sistema de alumbrado como de calefacción. Si este último funciona correctamente, además de la evidente comodidad, evitará que las ventanas se empañen y tengamos un mejor campo de visión.

Por supuesto, no podemos olvidarnos de las cadenas. También resulta importante emprender nuestro camino con el depósito de carburante lleno y con el teléfono móvil completamente cargado, a pesar de que llevemos el cargador o una batería extra.

Asimismo, es útil llevar ropa de abrigo y portar un kit de emergencia que incluya un pequeño botiquín, agua, una pala, una cuerda, una linterna, un raspador para el hielo, una manta y alimentos no perecederos, a poder ser ricos en calorías.

Si nos quedamos atrapados en la nieve, se aconseja permanecer en el coche con la calefacción puesta, renovando cada cierto tiempo el aire, y vigilar que el tubo de escape no esté obstruido para evitar que los gases penetren en el interior del vehículo.

Antes de salir, consultar los datos de Tráfico sobre el estado de las carreteras y la información climatológica nos ayudará a evitar sorpresas desagradables.

Por otra parte, en caso de quedarnos aislados necesitar ayuda, no hay que intentar resolver la situación por sí mismos. Lo mejor es tratar de informar de este hecho y, salvo que la situación sea insostenible, esperar asistencia.

Cómo conducir con nieve

Incrementar la distancia de seguridad. En caso de lluvia, niebla, hielo o nieve, existe un riesgo mayor de sufrir un accidente, por lo que debemos prever situaciones de peligro con el tiempo suficiente para reaccionar ya que la distancia de frenado cambia mucho respecto a un día soleado.

Reducir la velocidad y usar marchas largas. Cuando la calzada se encuentra deslizante, destacan desde el Real Automóvil Club de España (RACE), perdemos adherencia al traccionar. Al iniciar la marcha, es recomendable hacerlo en segunda siempre que se pueda.

Aumentar el descanso. La conducción en los meses de frío produce mayor tensión y fatiga, por lo que resulta aconsejable para con más frecuencia para hidratarse y estirar los músculos, sobre todo en viajes largos.

Cuidado en los adelantamientos. El comportamiento del vehículo puede ser más impredecible y la reacción de los conductores te puede sorprender. Si la carretera tiene mucha nieve, analiza bien si vale la pena adelantar puesto que esta maniobra supone cierto peligro.

Evitar las maniobras y frenadas bruscas. Cuantos menos movimientos rápidos, mejor. Frenar con contundencia y realizar cambios de dirección bruscos llevan a la desestabilización del coche. Lo idea es hacer movimientos suaves con el volante y tocar suavemente el pedal del freno, siempre que sea posible. Aprovecha también el freno motor, aunque RACE recuerda que es mejor circular con marchas largas para que las ruedas patinen lo menos posible.

Mantener 21 grados en el interior. Una mayor temperatura empañará los cristales y también puede provocar somnolencia al volante. No obstante, los vehículos tienen ya desde hace tiempo un botón para despejar los cristales con rapidez.

No viajar con el abrigo puesto. El principal motivo de esto es que el cinturón de seguridad no resultará tan efectivo si lo necesitamos y estamos conduciendo sin quitarnos la ropa de invierno.