La DGT multa con 200 euros por llevar las ruedas con menos presión de la recomendada: el control que muy pocos esperan
Las autoridades de tráfico tienen potestad para medir el estado de los neumáticos, con multas por cada rueda en mal estado.
¿La DGT puede multarte por no llevar neumáticos de invierno?
Mantener el vehículo en condiciones mecánicas es algo que debemos hacer por Ley. Por ejemplo, el artículo 10 de la Ley de Tráfico, Circulación de Vehículos a Motor y Seguridad Vial nos dice que “el titular y, en su caso, el arrendatario de un vehículo tiene el deber de actuar con la máxima diligencia para evitar los riesgos que conlleva su utilización, mantenerlo en las condiciones legal y reglamentariamente establecidas y someterlo a los reconocimientos e inspecciones que correspondan”. Sin embargo, el correcto mantenimiento del vehículo también debe hacerse cuando no nos toque pasar la ITV para evitar cualquier riesgo adicional de accidente y ahorrarnos un dinero muy preciado al evitar la multa.
Multa por cada rueda desinflada
Hay que tener en cuenta que los neumáticos son el punto único que conecta nuestro vehículo con la vía, por lo que el estado en el que se encuentre los mismos es clave. Hay que revisar frecuentemente su estado no solamente por evitar sanciones, sino que un pinchazo o reventón puede ser causa de accidente de graves consecuencias. En cuanto a lo primero, vamos a explicar qué sancionan exactamente las autoridades de tráfico en materia de neumáticos.
Según se puede leer en el artículo 12 del Reglamento General de Vehículos, “los vehículos de motor, remolques, semirremolques y las máquinas remolcadas” “deben tener sus ruedas provistas de neumáticos o de elementos de elasticidad similar que presenten dibujo en las ranuras principales de la banda de rodamiento y su estado reúna las condiciones mínimas de utilización”. En este sentido, cada vehículo debe llevar los neumáticos según los índices de presión fijados por el fabricante.
Si bien los vehículos más modernos cuentan con un sistema de monitorización de presión de neumáticos (TPMS, por sus siglas en inglés), un ADAS que alerta al conductor cuando la presión de un neumático es demasiado baja, conviene no dejar todo en manos de la tecnología y revisar como mucho cada mes (y siempre antes de salir de viaje) el nivel de inflado.
En caso de someternos a un control de tráfico por parte de alguna autoridad competente, se nos puede revisar el estado mecánico del vehículo y que nos puedan multar en caso de alguna infracción al respecto. En cuanto al estado de los neumáticos, incumplir el artículo 12 del RGV está castigado con una multa económica de 200 euros por cada rueda. Esto no solamente incluye una presión incorrecta, sino otros factores como la falta de dibujo en la banda de rodadura.
El peligro de circular sin la presión adecuada
Estemos más o menos de acuerdo con el importe de la multa económica, lo cierto es que es de esas situaciones en las que el castigo no solamente vacía el bolsillo, sino que puede salvar vidas y no debería haber muchos críticos con esta sanción. A nivel de mecánica, cuando circulamos con menos presión de la que deberíamos, estamos teniendo una serie de efectos que degradan el correcto funcionamiento de los neumáticos.
Por ejemplo, uno de los principales peligros es un aumento de la distancia de frenado. Según las estimaciones, en ciertas condiciones puede aumentar hasta el triple de lo habitual según esas mismas circunstancias con una presión correcta. También un inflado inferior afecta a la estabilidad del vehículo, especialmente durante maniobras bruscas o cuando se está circulando a alta velocidad.
Además de las ganancias en materia de seguridad vial, llevar las gomas con la presión correcta también puede ayudarnos a no perder dinero, y no hablamos únicamente de evitar las multas económicas que hemos comentado anteriormente. Según las estimaciones de un estudio de Euromaster, especialistas en mantenimiento integral del vehículo, a partir de datos de Michelin, uno de los principales fabricantes de neumáticos, circular con la presión baja en las ruedas aumenta el consumo del coche hasta un 7%.
A grandes rasgos, esto se explica de la siguiente manera. Cuando hay menos presión de neumáticos de la recomendada y apropiada, esta situación genera una mayor resistencia al rodamiento. Esta mayor resistencia se traduce en una mayor cantidad de energía que necesita el motor para un mismo trayecto. Como es evidente, esta necesidad de energía adicional hace que se aumente el consumo de combustible del vehículo. Según los datos aportados por dicho estudio, circular constantemente con los neumáticos con una presión inferior puede suponer a lo largo del año un gasto adicional equivalente a un depósito completo de combustible en un coche de gama media con un depósito de un tamaño medio de unos 45 litros, concluye el estudio.
Para concluir, otro aspecto en el que una presión incorrecta influye en la economía del propietario del vehículo es en la propia vida útil del neumático. Al haber una presión excesivamente baja, esto provoca un mayor desgaste en los laterales de la banda de rodadura, haciendo que a la larga suponga un deterioro prematuro de las gomas.