Historia

Un estudio español asegura quién y cómo se construyeron las pirámides

La pirámides Keops Jeffren y Micerinos
La pirámides Keops Jeffren y Micerinos. Telecinco.es
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Cuatro milenios y medio después de que el faraón Keops encargara la construcción del complejo funerario más monumental del Antiguo Egipto, la pregunta persistía: ¿cómo se levantó la Gran Pirámide de Guiza y quién fue capaz de coordinar semejante ingeniería?

La historia de las respuestas que se han dado es también una historia de tentativas más o menos exóticas: rampas exteriores gigantescas que después habría que desmontar, poleas y contrapesos, sistemas hidráulicos que utilizarían el Nilo como palanca, brazos fluviales desaparecidos, e incluso, en la periferia menos ortodoxa del debate, civilizaciones perdidas o incluso visitantes extraterrestres. 

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La aportación más reciente, publicada en la revista científica npj Heritage Science, procede de un ingeniero español y desactiva de un plumazo la mitología especulativa. La solución, habría estado a la vista, escondida en la propia geometría de la pirámide desde el primer día, y no tendría más "misterio" que el de la ingeniería humana bien organizada.

Quién firma la teoría

El investigador es Vicente Luis Rosell Roig, ingeniero e informático valenciano que trabaja como investigador independiente, ajeno a la maquinaria académica clásica. Su teoría, bautizada como Rampa de Borde Integrada, es el resultado de cinco años de trabajo autofinanciado que arrancaron en 2020 tras ver un documental. "Me pareció convincente, pero pensé que no tenía sentido hacerlo en túneles oscuros y estrechos y me pregunté por qué no sacar esa rampa al aire libre", ha explicado el propio Rosell. La idea empezó en el papel, siguió con cálculos matemáticos y culminó en el ordenador, donde el ingeniero construyó bloque a bloque un modelo tridimensional que simulaba la pirámide como sistema logístico dinámico.

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Su planteamiento es tan sencillo como elegante. En lugar de imaginar rampas gigantes adosadas al exterior de la pirámide, Rosell propone que los egipcios integraron las rampas en los propios bordes del monumento. En cada hilada de piedras, y a partir de cada esquina, los obreros dejaban de colocar un cierto número de bloques, unos quince o dieciocho por hilera, creando así un corredor escalonado a lo largo del perímetro. Esos escalones se rellenaban con materiales temporales, como"ladrillos de adobe, escombros, madera y arena", generando un camino plano por el que los trineos podían deslizar los bloques hasta la siguiente cota. 

Después, conforme la obra avanzaba, esos corredores desaparecían sellados bajo los bloques finales, lo que explicaría por qué no ha quedado rastro arqueológico del sistema constructivo, ya que se autodesmantelaba en la misma operación de construcción.

El detalle decisivo, ausente en propuestas previas, es la multiplicidad simultánea del sistema. Las simulaciones tridimensionales de Rosell revelaron que una rampa única generaría cuellos de botella incompatibles con el ritmo de construcción documentado. La solución llegó al replicar el sistema en las cuatro caras al mismo tiempo, con hasta dieciséis rutas de ascenso operativas en los niveles inferiores que se reducen progresivamente a medida que la estructura se estrecha hacia el vértice, hasta quedar una sola vía cerca de la cima. La pirámide deja así de ser una montaña estática de bloques para convertirse en una máquina distribuidora de cargas diseñada para optimizar movimientos, esfuerzos y tiempos.

Pirámides de Giza (Egipto)

Las matemáticas de este modelo

La Gran Pirámide está compuesta por más de dos millones de bloques de piedra caliza y granito de hasta 2,5 toneladas de peso. Los relatos históricos sitúan la duración de la obra en una horquilla de veinte a veintisiete años. 

El sistema de Rosell exigía, para completarse en ese plazo, la colocación de un bloque cada cuatro a seis minutos durante todo el periodo constructivo, un ritmo compatible con la organización militar-laboral documentada para el Egipto de la IV Dinastía. El estudio, más que "resolver" definitivamente el enigma, demuestra que el método es físicamente posible y compatible con la ingeniería egipcia conocida, lo que constituye un umbral epistemológico sensiblemente más sólido que el de las teorías precedentes.

La segunda gran aportación del trabajo es su implicación indirecta sobre la autoría. Al demostrar que los propios egipcios de la IV Dinastía disponían del ingenio geométrico, la logística de recursos y la organización laboral necesarios para levantar la Gran Pirámide en el plazo documentado. La RBI desactiva toda necesidad de recurrir a civilizaciones perdidas, tecnologías desconocidas o intervenciones extraterrestres. Las hipótesis exóticas pierden el argumento del "no era posible con la tecnología de la época" que las sostenía. 

Un misterio de simplicidad incómoda

La respuesta, "estaba delante de nuestras narices" para el investigador valenciano. El mérito de su modelo no reside en descubrir una tecnología perdida sino en devolver el problema a la escala humana y en resolverlo con un algoritmo elegante ejecutado sobre una hoja de papel primero y sobre una pantalla después.