La brecha entre la jueza y la Guardia Civil amenaza con dejar la muerte de Esther López sin respuesta

  • La magistrada se niega a reunirse con la familia y pide explicaciones a la Guardia Civil por las filtraciones

  • Óscar Sanz es el principal sospechoso y mantiene que dejó a la mujer en la carretera, aunque su relato está lleno de contradicciones

  • Carolo asegura que aquella noche Óscar no perdió el control como otras ocasiones: "se dormía en la mesa de los locales o dentro del vehículo".

Los padres de Esther López llevan un mes pidiendo a la jueza que se reúna con ellos. Quieren saber qué le ocurrió a su hija, tras desaparecer el pasado 12 de enero en la localidad de Traspinedo (Valladolid). Ya les ha hecho saber que sólo se reunirá con una parte en presencia de las demás. El caso podría quedar archivado si no encuentran pronto una respuesta. Parte de las actuaciones continúan secretas. La única información que tienen es la que les aportan los investigadores de la Guardia Civil y de lo que se enteran por la prensa. Algo que a la magistrada Soledad Ortega le ha molestado desde el principio. Ahora pide explicaciones al máximo responsable de la Unidad Central Operativa (UCO) por las filtraciones de algunos informes, como el cotejo de las fibras de la ropa que llevaba la víctima y del principal sospechoso, su amigo Óscar Sanz.

El cadáver fue encontrado tres semanas después en una cuneta. La autopsia determinó que la mujer de 34 años había sido víctima de una muerte violenta. Presentaba un fuerte golpe en la cadera y pudo sufrir un accidente. Los forenses determinaron que podría haber sobrevivido si se le hubiera prestado asistencia. Óscar siempre ha mantenido su inocencia y según su versión, la dejó al pie de la carretera porque ella quería seguir de fiesta. La titular del Juzgado de Instrucción número 6 le ha interrogado dos veces y le mantiene en libertad provisional, ya que asegura que no puede ordenar el ingreso en prisión de una persona sin tener pruebas suficientes, ni un relato completo de los hechos.

Fue la última persona que vio con vida a Esther. Asegura que ella se enfadó y discutieron, porque él se quería ir a casa a dormir. Según contó a la magistrada, la mujer se apeó de su vehículo entre las 2:30 y las 2:45 de la madrugada: "Para el coche que me bajo y me voy andando a casa de Carolo. Seguro que a él le convenzo para ir a Valladolid", fueron sus palabras. Pero su testimonio está plagado de contradicciones, tal y como han demostrado los expertos del instituto armado.

El contador de pasos de su IPhone ha revelado que mintió y que realizó un gran esfuerzo físico durante las horas siguientes. También varios trayectos con su turismo, que intentó ocultar poniendo en modo avión su teléfono móvil. La mañana siguiente estuvo limpiándolo en un autolavado. Siempre ha intentado eludir su responsabilidad, señalando a terceras personas como a Lucio Carlos García, un amigo en común y el único testigo de lo que hicieron hasta esa hora. Los vecinos le conocen como 'Carolo'. Siempre ha señalado que Óscar cambió de actitud después de desaparecer su amiga y que desde entonces se ha mantenido distante. En sus declaraciones ha señalado que "no le parece normal su falta de interés e iniciativa para saber cuál fue el paradero de Esther". En el entorno todos sabían que Óscar estaba enamorado de Inés, la hermana de la víctima. Por eso desde el principio le extrañó "que sus respuestas al WhastApp fueran tan cortas y tan dilatadas en el tiempo". También que no se implicase más en las batidas en las que durante días cientos de vecinos rastrearon el monte.

Carolo figuraba como propietario del teléfono móvil que Esther utilizaba y que fue encontrado junto al cuerpo. Lo habían reseteado y habían eliminado todas las huellas, incluyendo las de su propietaria. Era de la marca LG. Según indicó en el cuartel del instituto armado, sabía que aquella madrugada tenía poca batería porque lo había visto cargándose en la máquina recreativa del bar "El Castillo", en la que Óscar pasó parte de la noche jugando, como se refleja en las imágenes grabadas por las cámaras de seguridad del local.

Consumo de alcohol y cocaína

Según relató Carolo a los investigadores, los tres consumieron cocaína. Esther lo hacía a diario. Anteriormente había mantenido una relación sentimental con Enrique, a quien según se rumoreaba que ella había robado un kilo de droga. Aquella noche Óscar fue a recogerle a "La Maña" en su vehículo, un Volkswagen T-Roc, alquilado a una empresa de renting. Pararon en el polígono Tuduero para ponerse dos rayas de cocaína. Después fueron al bar "El Castillo (conocido como Teyo) donde estuvieron viendo un partido de fútbol y tomando cervezas. Desde allí caminaron hasta el pub James Dean , donde se encontraron con la víctima. Recuerda que ella estaba al fondo de la barra hablando con 'Puertas'.

También estaban presentes Luisón, Manolo y Mata. Óscar estaba jugando con la máquina tragaperras, lo que Esther le recriminó. Al acabar el partido, ella se marchó con Luisón y con 'el Bati'. Según su relato, él se quedó con Óscar hasta el cierre. Entonces regresaron andando a "El Castillo", donde Óscar seguía jugando y le preguntó si le quedaba más cocaína. Como no tenía, le preguntó si podía conseguir algo. "Entonces Carolo entabló conversación por WhastApp con Esther y le envió un primer mensaje para saber qué hacía. Ella le contestó con un mensaje de audio que estaba en casa de Luisón". El hombre realizó varias llamadas intentando conseguir el estupefaciente pero no lo logró. Poco después llegó Esther.

Óscar seguía jugando. Le tocaron 500 € aunque se los gastó en la máquina. La mujer estaba hablando con Luis y decidieron marcharse a las 02:30 horas, pagando Óscar todas las consumiciones. Subieron en su coche. Carolo en la plaza del copiloto y Esther en la plaza de atrás en el medio. Según manifestó a los investigadores, "recuerda este detalle porque desde atrás le agarraba del cuello". Ella propuso dirigirse a la zona conocida como "las bodegas" para fumarse unos cigarros y beber unas cervezas que tenían. Estuvieron unos 10 minutos y apenas bajaron unos segundos porque hacía demasiado frío. Al volver a subir al coche, Carolo se sentó en la plaza de la parte trasera y Esther en la del copiloto. "No se cruzaron con nadie, y aunque les hubiera apetecido consumir algo de cocaína y al no disponer de la sustancia, como era ya tarde, sin recordar si fue iniciativa de Esther o de Óscar decidieron irse", consta en las diligencias.

Cuando estaban a la altura de la casa de ella, la mujer preguntó que iban a hacer. Óscar le propuso irse a su chalé. Carolo contó a los investigadores que "Óscar le preguntó hasta en tres veces si estaba segura, percibiendo el declarante que sí estaba segura, por si decidía cambiar de opinión en el último momento, sin percibir mas connotaciones". Dice que él iba medio recostado y mareado. Tuvo que pedir al conductor que fuese más despacio.

Extraña respuesta

Carlos declaró que no recordaba cómo había entrado en su casa. La llave de la cerradura estaba echada y tuvo que abrirle la puerta su hija. Asegura que se despertó sobre las 08:05 horas y llevó a sus hijos en coche hasta Tudela de Duero. Regresó una hora más tarde. Luego se echó a dormir. A la una de la tarde entraba a trabajar en "La Maña". Escribió por WhastApp un mensaje a Esther preguntándole qué tal acabó la noche pero vio que no le entraba porque no aparecía el doble "check".

Envió otro mensaje a Óscar en el que le preguntaba "qué tal remataste", según puntualizó en referencia a qué tal habían acabado la noche y sin ninguna connotación sexual. Oscar le llamó por teléfono e intentando reproducir con la mayor exactitud posible sus palabras el interlocutor le dijo "te la habrá dao parda", el dicente le preguntó el motivo de esa pregunta, respondiendo Óscar que ella se habla enfadado por no querer ir de fiesta a Valladolid y que se había ido para su casa.

Carolo le contestó que ella no había ido a su casa y entonces Óscar especuló con la posibilidad de que "a lo mejor se habla ido con alguien porque la dejó a la entrada del Romeral y le había insultado llamándole "cortapedos". En un primer momento ante la respuesta de Óscar le vino a la cabeza que Esther en ocasiones cuando estaba bebida era impulsiva, por lo que no desarrolló más la conversación, creyéndoselo en un primer momento. Pero al ver que la mujer no regresaba volvió a escribir a Óscar, que le respondió "que podría estar en su casa, y que podía haber tenido jaleo con sus padres porque iba majilla".

Durante los días siguientes Carolo preguntó en el entorno dónde podría estar Esther, sin tener más contacto con Oscar hasta el día 18, día de la primera batida. Entró en "La Maña" y se puso a llorar diciendo "que no aparece, no aparece". Apuntaba la posibilidad de que la joven hubiera ido a casa de el "Fleky, sugiriendo Carolo que era algo inverosímil, dado que la relación entre ambos no era tan estrecha como para presentarse en su casa a las tres de la madrugada.

Desde entonces asegura que su relación con Óscar ha cambiado y que le parece muy extraña su respuesta, dada la gravedad del asunto. Solo han coincidido en el cuartel de la Guardia Civil y se ha mantenido distante, algo que no entiende. Sobre la hipótesis de un posible atropello ha señalado que a pesar de que Óscar "había bebido, no se encontraba afectado por el consumo de alcohol. Sí que a la vuelta de las bodegas quizás condujera a una velocidad alta pero sin perder en ningún momento el control como habla presenciado en otras ocasiones, donde había llegado a quedarse dormido en la mesa de los locales o dentro del vehículo".

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