La “casa de los horrores” en la que vivían encerrados los tres menores de Fitoria, Oviedo: en pañales, entre excrementos y con mascarillas
Una llamada de una vecina destapó el caso: los menores llevaban cuatro años encerrados sin contacto con el exterior
En la casa solo estaba censado el padre, pero al investigar el domicilio los agentes hallaron a los tres menores y la madre "en un ambiente patógeno"
Los menores son dos gemelos de ocho años y otro de 10: vivían con pañales, sin escolarizar y sin relacionarse con nadie más
La conmoción que ha sacudido a Fitoria, una pequeña parroquia del Concejo de Oviedo que apenas llega a los 200 habitantes, se extiende más allá de Asturias ante el terrible caso destapado allí con la detención de un matrimonio que mantenía a sus tres hijos menores encerrados en casa durante cuatro años. Vivían rodeados de “basura por todas partes”, en claras condiciones de insalubridad, con pañales y todas las ventanas cerradas a cal y canto. Los propios agentes, sorprendidos, han descrito el lugar en el que habitaban como “la casa de los horrores”.
Obligados a dormir en cunas de bebé y rodeados de excrementos, los menores, dos gemelos de ocho años y un tercero de 10, llevaban sin poder salir del encierro desde diciembre de 2021, sin contacto con el exterior, sin relacionarse con otras personas y sin escolarización.
Fue gracias a una vecina como se inició toda la investigación que destapó el caso. Había detectado algo que le parecía sospechoso: estaba casi segura de que en esa casa, de la que nunca parecía salir nadie, también vivían niños. Por eso, su llamada puso en alerta al servicio de Familia e Infancia del Ayuntamiento de Oviedo, así como a la Policía Local, que concretamente el 14 de abril empezaría un operativo para vigilar las inmediaciones del domicilio.
La “casa de los horrores” en la que vivían encerrados los tres menores en Fitoria, Oviedo
Una de las primeras pistas que observaron los agentes desplazados hasta el lugar, según informa 'La Nueva España', fue que a la casa llegaban pedidos de comida en unas dimensiones que no parecían para únicamente una persona, pese a que en la casa solo estaba censado un hombre: un alemán, doctor en Filosofía.
En uno de esos momentos de vigilancia, además, los efectivos de la Policía Local observaron movimiento de cortinas en el instante en que el hombre recogía su pedido. Por eso, ante las sospechas, pronto activarían los mecanismos pertinentes para obtener una orden con la que proceder al registro del domicilio.