El presidente de CIAF señala el método que usan en Japón para que los bogies no se desplacen al descarrilar
"Son cuestiones de diseño que habrá que analizar y que habrá que reflexionar", dice Ignacio Barrón, tras el accidente de Adamuz.
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La tragedia de Adamuz nos ha hecho mirar a Japón y a su línea de trenes de alta velocidad. No en vano, el Shinkansen, inaugurado en 1964 con una velocidad comercial media de 285 km/h, es un símbolo de la ingeniería y la eficiencia ferroviaria japonesa.
A lo largo de seis décadas de servicio ha consolidado una reputación prácticamente inalcanzable en cuanto a puntualidad y seguridad, con un historial sin accidentes mortales desde sus inicios.
Como ha destacado, el presidente de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF), Ignacio Barrón, tras el accidente de Adamuz, hay "cuestiones de diseño que habrá que analizar y que habrá que reflexionar", y ha mirado a Japón para ello, toda una referencia.
El truco en los bogies en Japón para evitar que se desplacen
En este sentido, además de considerar que la distancia entre vías tendría que tender a ser 5 metros siempre, y no 4,3 como hay ahora mismo, se centra también en la seguridad en los bogies en Japón: "Hay unos dispositivos, que hemos visto en Japón y que todos los bogies de alta velocidad tienen, que son una especie de lengüeta cuya función es, que en caso de descarrile, chocar contra el carril y evitar que se desplace".
Otra de las características que ayuda a reducir el ruido de rodadura son los bogies totalmente cubiertos con materiales fonoabsorbentes. Además, las cubiertas que existen entre coches hacen que el lateral del tren presente una superficie aerodinámicamente lisa al avance. Eso es más eficiente en cuanto a ruido y también en cuanto a consumo energético, porque hay menos resistencia.
Los trenes de alta velocidad japoneses tienen extremas medidas de seguridad. Entre ellas destaca el dispositivo de Control Automático de Trenes (CAT), que reduce automáticamente la velocidad del tren cuando este se aproxima al tren que lo precede en la vía o a la estación en la que debe parar. El Shinkansen, con su CAT y la ausencia de pasos a nivel en sus vías, está diseñado para que los accidentes por colisión sean sencillamente imposibles.
Una línea diseñada exclusivamente para sus trenes
No solo eso, el Shinkansen dispone de una línea ferroviaria autónoma diseñada exclusivamente para sus trenes; una ventaja respecto a otros trenes de alta velocidad desarrollados con las limitaciones impuestas por líneas ya existentes.
El "cerebro" que mantiene la seguridad y puntualidad de los los trenes de la línea Shinkansen es el Centro de Control General del Shinkansen. Si existe la posibilidad de que un tren se vaya a demorar, los controladores pueden ajustar el programa para dejar que lo adelanten los trenes que van detrás.
En caso de que se produzcan lluvias torrenciales o fuertes vientos puede emitirse una orden para que los trenes se detengan de forma inmediata, y de esta forma limitar retrasos en otros lugares y prevenir accidentes.
Conocido como el "Dr. Amarillo", el Tren de Inspección Eléctrica y Vial del Shinkansen es una fiable herramienta de diagnosis para el sistema ferroviario de alta velocidad. El "doctor" lleva a cabo un reconocimiento de la línea entre Tokio y Hakata aproximadamente una vez cada 10 días, comprobando las condiciones en que se encuentran los cables aéreos de suministro eléctrico y las vías.
Cómo hacen frente a la nieve y a los terremotos
Para evitar riesgos con la nieve usan aspersores. El agua a alta temperatura derrite la nieve y el hielo acumulado en los puntos críticos del tren y de la vía. Luego, la propia presión aerodinámica creada por el tren en movimiento termina de desprender los restos de hielo que aún puedan permanecer adheridos. Usan en vez de balasto usan una cama de hormigón.
Los japones, siempre fieles a la tradición, usan el sistema de seguridad shisa kanko, que se traduce literalmente como "señalar con el dedo e indicar con la voz" o, más comúnmente, "señalar y verbalizar" entre sus trabajadores.
El trabajador señala físicamente el objeto de atención, que puede ser un indicador de velocidad, una señal o un semáforo. A continuación, verbaliza en voz alta lo que está observando o la acción que va a realizar. Según los datos obtenidos, la técnica de señalar y verbalizar reduce los errores en tareas simples en casi un 85%.
Y lo que llega el tren Serie L0
Ahora, la alta velocidad en Japón tiene previsto dar un paso más con Serie L0 que utilizará levitación magnética (maglev), una tecnología que eleva el tren sobre las vías y permite impulsar los coches mediante otro motor eléctrico. Al combinar electricidad e imanes, este método permite que el tren se deslice por el aire a velocidades antes inimaginables. Podría llegar a unas velocidades de 600km/h.
Este tren futurista requiere una inversión enorme, con costes que hasta ahora rondan los 59.900 millones de euros. Previsto inicialmente para concluir en 2027, el proyecto ya se ha retrasado ocho años y ahora maneja una fecha de inauguración entre 2034 y 2035. No extraña. Los japoneses son meticulosos.
Y además, son autoexigentes. Baste un ejemplo. Cuando la línea Tokaido shinkansen se inauguró, el coste se había casi doblado, casi todo ello por motivos extra de seguridad y mejoras continuas. Ni el padre político ni el padre técnico de esta gran obra vieron su inauguración. Sí, dimitieron por excederse en los costes. Ambos.