Casa real

El protocolo que deberán cumplir la princesa Leonor y la infanta Sofía ante el papa León XIV y la gran diferencia con la reina Letizia

La reina Letizia y sus hijas, la princesa Leonor y la infanta Sofía, el pasado mes de enero
La reina Letizia y sus hijas, la princesa Leonor y la infanta Sofía, el pasado mes de enero. Europa Press
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La inminente visita del papa León XIV a España no solo supone un acontecimiento histórico para la Iglesia católica y para el país. También marcará un momento clave para la familia real española, ya que será la primera vez que la princesa Leonor y la infanta Sofía participen como adultas en una recepción oficial al pontífice.

Ambas acompañarán al rey Felipe y a la reina Letizia en varios de los actos programados durante la estancia de León XIV previstos para este próximo sábado, 6 de junio. Sin embargo, aunque compartirán escenario con sus padres, Leonor y Sofía estarán sujetas a unas estrictas normas de protocolo vaticano y que, algunas, las diferencian claramente de su madre.

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El esperado encuentro con el pontífice

Según el programa oficial, Sus Majestades recibirán a León XIV a su llegada a Madrid y después tendrá lugar una recepción solemne en el Palacio Real. Será allí donde la princesa de Asturias y la infanta participarán en el encuentro privado con el papa, una imagen que previsiblemente dará la vuelta al mundo y que supone un nuevo paso en la preparación institucional de la heredera al trono.

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De hecho, desde Casa Real se ha diseñado una agenda en la que ambas tendrán una visibilidad inédita durante una visita papal. Y es que no se trata solo de acompañar a sus padres, sino de ejercer un papel representativo acorde con la posición que ocupan dentro de la Corona.

El estricto protocolo ante el Papa

La visita del pontífice activa uno de los protocolos más antiguos y simbólicos del Vaticano. Tradicionalmente, las mujeres que son recibidas por el papa deben vestir con gran sobriedad, optando por prendas discretas, de largo adecuado y colores oscuros, especialmente negro, además de evitar escotes pronunciados o diseños excesivamente llamativos.

La reina Letizia y sus hijas, la princesa Leonor y la infanta Sofía, el pasado mes de enero

En el caso de Leonor y Sofía, todo apunta a que seguirán estas normas de manera rigurosa. Como miembros femeninos de la familia real, pero sin ser consortes de un monarca reinante, deberán respetar el protocolo habitual reservado a las mujeres que son recibidas por el santo padre. Esto significa que podrían optar por vestidos oscuros y estilismos especialmente sobrios para la ocasión.

Además, se prevé que la princesa de Asturias deba extremar aún más el cuidado de cada detalle por su condición de heredera al trono, ya que cada una de sus apariciones internacionales se analiza como una preparación para el futuro papel que desempeñará como jefa del Estado.

La gran diferencia con la reina Letizia

Existe, sin embargo, una excepción que convierte a la reina Letizia en una figura única durante este tipo de encuentros: el conocido como 'privilegio del blanco'.

Se trata de una concesión extraordinaria que el Vaticano reserva a un reducido grupo de reinas y consortes pertenecientes a monarquías católicas. Gracias a este privilegio, Letizia puede vestir completamente de blanco durante sus audiencias y encuentros oficiales con el papa, algo que está prohibido para la inmensa mayoría de mujeres que visitan la Santa Sede.

El rey Felipe VI, el papa León XIV y la reina Letizia

La reina comparte este honor con un grupo muy exclusivo formado por las representantes de las casas reales de Bélgica, Luxemburgo y Mónaco. Se trata de una distinción histórica vinculada a las monarquías que mantuvieron una estrecha fidelidad a la Iglesia católica a lo largo de los siglos.

Precisamente, Letizia volvió a hacer uso de este privilegio durante su encuentro con León XIV en el Vaticano y también en la misa de inicio de su pontificado.

El motivo por el que Leonor no puede vestir de blanco

Aunque es la heredera de la Corona española y futura reina, Leonor todavía no disfruta de este privilegio.

La razón es sencilla: el derecho a vestir de blanco ante el papa no se concede por ser princesa heredera, sino por ser reina o consorte de un soberano perteneciente a una monarquía católica. Hasta que ascienda al trono, la princesa de Asturias deberá seguir las normas generales establecidas para el resto de mujeres que son recibidas por el pontífice.

Lo mismo ocurre con la infanta Sofía, que tampoco puede acogerse a esta excepción protocolaria pese a formar parte de la familia real.

En cuanto al uso de mantilla, el protocolo dicta que Leonor podría optar por no llevarla, por lucir una tradicional o por escoger un sombrero formal y discreto.