Mamadou, el joven de Guinea que arriesgó su vida en una patera para alcanzar su sueño de ser enfermero en España: "Vi a muchas personas sufrir"

El Hogar Villena de La Salle es un piso que acoge a personas que acaban de llegar a España para ayudarles a reconducir sus vidas
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Mamadou Berbeko es, a sus 23 años, un ejemplo de superación y de que hay que perseguir los sueños aunque la situación sea muy difícil. Este joven guineano llegó a la isla de El Hierro en patera hace un año y tres meses, con los objetivos muy claros: buscar una segunda oportunidad en España.
Gracias a su manera de ser y a las asociaciones que le acogieron en Canarias, fue trasladado a Madrid, donde se topó con la caridad de la Mesa de la Hospitalidad que, junto con los trabajadores y voluntarios del colegio La Salle Sagrado Corazón, han conseguido darle un hogar y ayudarle a perseguir su sueño.
Mamadou cuenta que la convivencia con el resto de sus compañeros, personas en la misma situación, "no le pesa mucho" a pesar de que son muy diferentes entre ellos: “No me pesa mucho la convivencia, soy un chico africano y la convivencia no me cuesta. Siempre he vivido con mucha gente, con mis primos y hermanos y en África también hay muchas etnias, lenguas y culturas distintas. Con mis compañeros hacemos todos juntos, vivimos juntos, comemos juntos y caminamos juntos. Primero puede ser un poco difícil si no nos conocemos, pero después de unos días nos entendemos”.

El día a día en El Hogar
Todos los que conviven allí tienen que abandonar el Hogar a las 8:30 de la mañana y después regresan a las 20:00 para cenar junto a los voluntarios que pasan la tarde con ellos: “Cuando nos encontramos nos preguntamos cómo fue el día del otro. Por la mañana cada uno va a un sitio diferente, porque tenemos que buscarnos la vida, pero por la noche llegamos al Hogar, nos preguntamos cómo fue el día y nos damos consejos entre nosotros”.
Mamadou llegó con 22 años a España, huyendo de la difícil situación en Guinea y buscando una vida mejor, pero lejos de su familia: “Es duro, me da un poquito de pena empezar de cero, pero ahora he decidido seguir más fuerte, con más ánimo y dignidad. He estudiado mucho tiempo en mi país y aquí también tengo obligación de estudiar. Yo tengo dos opciones: pensar, 'bueno voy a estudiar solo la lengua', pero yo quiero ver si puedo diplomar en enfermería”.
"Los vecinos sufrían mucho, mi madre también"
En Guinea estudió enfermería y trabajó como practicante en un hospital porque ayudar a los demás era lo que realmente le hacía feliz y le permitía “tener la conciencia tranquila, ayudar a reducir el sufrimiento de los demás y acompañarlos hasta el final. Ha habido veces que he estado una o dos semanas sin pasar por mi casa, pero me daba igual”.
Ahora, busca poder cumplir ese sueño en España y lo está consiguiendo. En septiembre empezará a estudiar la Formación Profesional Básica, esperando a que regulen su situación y pueda convalidar su título o acceder a la Universidad española, porque para él, estudiar esta carrera tiene un significado muy especial: “Me gusta la enfermería porque donde yo vivía no había una clínica al lado y vi a muchas personas que sufrieron mucho. En ese momento no había gente que se dedicase a la salud, y los vecinos sufrían mucho, mi madre también.
