La muerte de un hombre en pleno acto sexual saca a la luz los excesos de una empresa que gestiona la donación de órganos en New Jersey, EEUU
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El sistema de donación de órganos en el estado de New Jersey, EE. UU. se enfrenta a una polémica reforma como consecuencia de varias denuncias contra una de las empresas sin ánimo de lucro encargadas de esta gestión con las familias de los fallecidos. El origen de estos cambios arranca en mayo de 2026 cuando Keith Lott, de 47 años, sufrió un infarto mientras mantenía relaciones sexuales con su esposa. Lott terminó muriendo días después en el hospital, pero cuando su familia fue a confirmar la retirada del soporte vital, personal de NJ Sharing Network exigieron que no lo hicieron porque era donante de órganos.
La Cámara de Representantes de EEUU investiga denuncias contra NJ Sharing Network
Lott llegó al Hospital Universitario Cooper sin actividad cerebral. Tras varios días de pruebas, los médicos confirmaron su muerte cerebral y la familia se preparó para despedirse.
En ese momento, dos representantes de NJ Sharing Network impidieron la desconexión afirmando que Keith era donante de órganos y que la familia no tenía autoridad para detener el proceso. Según relató su padre, Keith había dejado de ser donante al renovar su licencia en 2025.
Además, la familia explicó que Keith se había convertido al islam en 2023 y que, por motivos religiosos, no deseaba donar órganos. Su madre aseguró que su hijo “no quería que le abrieran el cuerpo de esa manera”, a pesar de lo cual, los representantes de la organización aseguraron que la inscripción previa como donante equivalía a “un contrato de por vida”, ignorando la licencia actualizada y el rechazo expresado por la familia. La situación se tensó hasta el punto de que, según los Lott, la organización llegó a amenazar con acudir a los tribunales para impedir la desconexión del respirador.
El conflicto se agravó por el desconcierto del personal sanitario, que no sabía si debía atender las instrucciones de la familia o las exigencias de la organización. Una enfermera llegó a decir que podría perder su empleo si retiraba el soporte vital sin autorización. Para la familia, aquello era una vulneración de la ley islámica, que exige un entierro rápido, y un atropello a la voluntad de Keith, que ya no figuraba como donante en su licencia de 2025.
El caso se produjo en un contexto especialmente delicado para NJ Sharing Network, investigada por un comité del Congreso por presunto “fraude, encubrimiento y prácticas ilegales”. Entre las acusaciones figuran casos de extracción de órganos sin consentimiento, presiones indebidas a familias en duelo y omisiones en la lista nacional de espera que habrían perjudicado a cientos de pacientes. La familia Lott vio en su experiencia un reflejo de esas denuncias, especialmente cuando los representantes de la organización ignoraron la actualización de la licencia y afirmaron que Keith seguía siendo donante por su inscripción de 2021.
Mediación de un senador estatal de New Jersey
La situación dio un giro cuando Blake, sobrina de Keith y becaria del senador estatal demócrata Paul Moriarty, decidió pedir ayuda. Tras explicar lo ocurrido, el equipo del senador contactó con el hospital y señaló que mantener a Keith conectado contra la voluntad documentada de la familia era ilegal. El hospital, aunque no pudo comentar el caso por privacidad, afirmó que respetar los deseos de los pacientes es fundamental en su atención.
Moriarty habló con responsables de la Comisión de Vehículos Motorizados (MVC), que confirmaron que la base de datos de donantes se actualiza en tiempo real y que cualquier persona puede modificar o revocar su condición de donante en cualquier momento. La licencia de 2025, sin designación de donante, era prueba suficiente de que Keith había revocado su consentimiento.
Como consecuencia de sus gestiones, el senador anunció la presentación de un proyecto de ley para obligar a las organizaciones de obtención de órganos a consultar siempre la información más reciente del MVC antes de actuar.
Dos horas después de la intervención del senador, NJ Sharing Network cedió, aceptando entregar el cuerpo de Keith para que su familia pudiera enterrarlo.