El homenaje de los vecinos a Maricarmen junto a la vivienda en la que fue desahuciada: "Su muerte es la muerte del barrio"
“Se siente muchísima pena, era mi vecina, ha luchado hasta el final", "esta rabia hay que convertirla en lucha”, denuncian los vecinos de la octogenaria
Las lágrimas y aplausos por Maricarmen en la Puerta del Sol al grito de "no son muertes, son asesinatos"
MadridDecenas de personas y vecinos del barrio se congregaron ayer en la calle Sainz de Baranda frente a la que fue la casa de Maricarmen durante 71 años. Allí, donde se produjo su desahucio, –el desalojo que prendió la mecha de las protestas contra la gravísima crisis de la vivienda en España–, se improvisó una vigilia de homenaje, con velas y flores, en señal de duelo por la muerte de la octogenaria en el hospital Gregorio Marañón, donde llevaba desde el 23 de septiembre después de que la desahuciasen y la sacasen en camilla del domicilio en el que había vivido de alquiler las últimas siete décadas.
Hoy, las rosas cuelgan del portal, en esa misma puerta por la que la sacaron, dejando una imagen que dio la vuelta al mundo, más allá de España, removiendo y generando una oleada de protestas.
Vigilia de homenaje, velas y flores en recuerdo de Maricarmen, la octogenaria desahuciada que impulsó la lucha por la vivienda en Madrid
Lo ocurrido se convirtió en un símbolo de la lucha por la vivienda, con miles de manifestantes saliendo a unas calles donde ahora se llora y lamenta su muerte.
“Conciencia de que no era solo su caso, sino que era el caso de muchas más personas, de muchas mas familias; de niños que quedaban en la calle. Eso la honraba”, expresaba una vecina.
“Muy enfadado con lo que ha pasado y muy triste porque falta Maricarmen”. “Esta rabia hay que convertirla en lucha”. “La muerte de Maricarmen es un poco la muerte del barrio”. “Se siente muchísima pena. Era mi vecina, ha luchado hasta el final y me hubiera encantado que hubiese muerto en esa casa, ahí arriba”, señalaban otros cuatro vecinos, conmocionados y conmovidos por el fallecimiento de la octogenaria.
Al lugar, en las inmediaciones del domicilio en Sainz de Baranda, también se acercaron personalidades del mundo de la cultura, como el escritor David Uclés, quien ante las cámaras de Informativos Telecinco, lamentaba: “Aunque sabíamos que con cada intento de desahucio su salud estaba menguando, no te lo esperas”.
Ante la triste noticia, en la zona improvisaron un altar improvisado con velas y paneles para escribir cuando no hay palabras.
“Ha sido tremendo lo que ha pasado, el recorrido que ha tenido todo, sin importar la persona, la edad que tenía, su estado ya al final…”, denuncia una vecina.
Mientras, entre los mensajes que le han dedicado abundan los mensajes de agradecimiento, de unión y, sobre todo, de lucha. “Esa sensación de esperanza, de que haya servido para algo todo este sufrimiento”, resume un vecino. Maricarmen no va a regresar al que era su hogar, pero se va habiendo sembrado una semilla que muchos españoles están y estarán cuidando.