El CSIC alerta por los parques infantiles hechos con caucho: pueden provocar problema de salud en los menores

La Unión Europea pedirá retirarlos de parques y pistas deportivas en 2031.
Un estudio demuestra que la vacunación también protege contra las secuelas inmunitarias a largo plazo tras una infección viral aguda
El CSIC alerta sobre los parques infantiles hechos con caucho. Desde hace años, se utilizan como la solución perfecta para amortiguar los golpes de los más pequeños, además, de dar salida a los neumáticos desechados. Los padres estaban encantado, los veían ideales para amortiguar los golpes, eran cálidos, prácticos y se podían decorar, como señala Pablo Buyo, de Galopín Playgrounds, ya que el caucho "es visualmente muy agradecido".
Los neumáticos no son solo caucho; en su fabricación se emplean negro de humo, azufre, aceites aromáticos, metales pesados (como zinc, plomo o cadmio) y múltiples aditivos químicos. Estudios del CSIC y del IDAEA han detectado cientos de compuestos orgánicos y microplásticos en estas superficies. Con el paso del tiempo, la exposición a la radiación solar, la humedad y el desgaste físico acelera la descomposición del caucho granulado, liberando sustancias activas al aire, al agua y al suelo.
Pero es, precisamente, su composición, derivada del petróleo la que puede provocar graves problemas de salud en los menores a largo plazo. La resina que se le pone encima también es tóxica. También influye el color del caucho.
Es importante que las resinas utilizadas para los parques infantiles sean MDI (metilendifenildiisocianato), ya que la aplicación de las TDI (diisocianato de tolueno) está hasta cierto punto limitada, debido a su toxicidad aguda.
Hay ya preocupación entre los usuarios y los responsables de la contratación de parques infantiles, sobre si los suelos son inocuos o si existen elementos lo suficientemente tóxicos, como para ser retirados.
Pero investigadores del CSIC alertan del peligro de la exposición diaria a estos plastificantes, resinas y colorantes que se descomponen con las altas temperaturas, liberando sustancias químicas y metales pesados, que por boca, nariz y piel, acaban en la sangre.
Como señala Ethel Eljarrat, investigadora y directora del IDAEA (directora del Instituto de Diagnóstico Ambiental y Estudios del Agua) explica que estos "se van degradando en partículas que el niño que va tocando en el suelo y luego se lleva a la boca y puede ingerir, también inhalarlas, respirarlas, y entrar por la piel. El caucho contiene sustancias tóxicas. Lleva presencia de metales pesados, inorgánicas. Y algunos son tóxicos. La resina sintética es menos peligrosaa, pero si luego le ponen resinas y colorantes, estamos igual".,
Por eso, la Unión Europea pedirá retirarlos de parques y pistas deportivas en 2031.
Fernando Valladares, del CSIC, tiene claro que "el uso del caucho en parques fue una mala idea. Esto no puede estar en contacto con las personas y mucho menos con los niños. Es fundamental avanzar hacia métodos de reciclaje sostenibles dentro del concepto de economía circular, incluyendo técnicas de desvulcanización avanzadas que permitan recuperar los compuestos originales del caucho. Esto reduciría la explotación de recursos naturales y mejoraría la gestión ambiental de estos materiales".
Mañana se pone en marcha una campaña para no esperar tanto y volver cuanto antes al suelo natural. Arena, hierba, lo de toda la vida.
