Un fontanero aclara por qué algunas viviendas gastan mucho más en calefacción aunque la temperatura sea la misma "no reduce el consumo”
El diagnóstico de este problema no depende de que haya problemas en el edificio ni de realizar reformas, sino que se trata de una serie de factores detectables
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Dos viviendas colindantes en el mismo edificio, con la misma orientación, el mismo tipo de radiadores, usando la caldera de la comunidad y con la misma temperatura en el termostato pueden acabar recibiendo facturas de calefacción distintas. La diferencia no es cosmética. En muchos casos alcanza el 30 o el 40% del gasto energético total durante los meses fríos, y en situaciones específicas puede llegar a duplicarse.
Aunque parece una paradoja, la explicación es sencilla, y viene de la mano del fontanero Daniel García. El diagnóstico no depende de ningún problema en el edificio ni de realizar reformas costosas, sino que se trata de una serie de factores concretos, invisibles para el usuario medio, que operan simultáneamente en el propio sistema de calefacción y que la mayoría de propietarios tenemos fuera del radar.
El enemigo estético del rendimiento
El primero de esos factores, y probablemente el más desconocido, es la propia decoración del salón. Muchas viviendas tienen instalados cubrerradiadores de madera o de hierro, que son muebles integrados que ocultan estéticamente el radiador y aportan una superficie útil como consola o repisa.
Se tiende a creer que este revestimiento no afecta al funcionamiento del sistema, o incluso que permite orientar mejor el calor hacia la habitación. Daniel García lo desmiente sin ambigüedad, afirmando que revestir los radiadores no reduce el consumo, sino que precisamente lo aumenta. Un radiador cubierto pierde parte de su capacidad de emitir calor de forma óptima, la habitación tarda más en calentarse y requiere más tiempo de funcionamiento de la caldera o una subida del termostato para alcanzar la misma temperatura efectiva.
La recomendación del propio García es tan sencilla, como directa, y pasa por mantener los radiadores despejados, sin cortinas largas por delante, sin sofás pegados a ellos, sin ropa colgada encima ni objetos apoyados sobre su superficie.
Aire, lodos y válvulas mal ajustadas
Existen tres factores técnicos que, para Daniel García, cualquiera puede detectar con una simple inspección manual. El primero es la presencia de aire atrapado en el circuito. Si el radiador se queda frío por la parte superior mientras la parte inferior alcanza temperatura, es muy probable que haya aire dentro que impide al agua caliente circular por toda la superficie. La solución es tan sencilla como purgar los radiadores al inicio de cada temporada, operación que requiere apenas unos minutos por radiador con una llave específica o un destornillador plano. En calefacciones comunitarias, según formula García, bastaría con purgar los radiadores. En calefacciones individuales, además de purgar, es imprescindible revisar la caldera cada año.
Otra posibilidad es la presencia de lodos en el interior del circuito. Cuando ocurre lo contrario del caso anterior, es decir, que el radiador se caliente por arriba pero permanezca frío por abajo, el problema suele ser una acumulación gradual de óxido, cal y restos metálicos que con el paso de los años se sedimenta en el fondo del radiador y de las tuberías. Este sedimento impide la circulación normal del agua caliente y obliga al sistema a trabajar más tiempo para mantener la misma temperatura ambiente. La solución pasa por realizar una limpieza química del circuito, una operación que se realiza habitualmente en revisiones de la instalación.
Finalmente, otra fuente de problemas sería si las válvulas termostáticas están mal ajustadas o directamente atascadas. Estas son el mecanismo que permite regular el flujo de agua caliente que entra en cada radiador. Cuando están cerradas o bloqueadas, el radiador recibe menos agua de la que debería y no alcanza la temperatura esperada. El resultado es similar al del cubrerradiador, con habitaciones que no se calientan lo suficiente, subidas de termostato, y un sistema que consume más energía sin que la temperatura del salón suba.
Razones estructurales
Existen tres variables adicionales que amplían el desajuste entre viviendas equivalentes. La primera es el estado real de la caldera. Un aparato sin mantenimiento anual reduce gradualmente su rendimiento y necesita consumir más gas o electricidad para producir la misma cantidad de calor.
La segunda es el equilibrado hidráulico del sistema. En instalaciones sin ajuste profesional, el agua caliente tiende a concentrarse en los radiadores más cercanos a la caldera y a llegar debilitada a los más alejados, con lo que unas habitaciones se calientan sin dificultad y otras nunca alcanzan la temperatura de consigna.
La tercera es la ubicación del termostato. Un termostato colocado en un pasillo frío, en una zona con corriente de aire desde una ventana o cerca de una pared exterior mal aislada engaña al sistema al reportar temperaturas más bajas que las reales, con lo que la caldera funciona más horas de las necesarias para calentar el conjunto de la vivienda.