Despiden al trabajador de un bar de Santander que grabó a una clienta en el baño: se escondió detrás de una rejilla de ventilación

El local asegura que se trata de un trabajador problemático que fue "en mal estado" a trabajar. Pixabay
Compartir

Una cántabra ha denunciado en Valladolid, ciudad en la que reside, que alguien intentó grabarla con un teléfono móvil cuando estaba en el baño de la cervecería Cruz Blanca, en Santander.

Tal y como informa ‘El Norte de Castilla’, la mujer se encontraba tomando algo con su madre, sus hermanos y su cuñada en el interior del local cuando fue al servicio a orinar. Una vez dentro, se percató de la presencia de un “frasco con varillas aromáticas dentro”, a la altura del inodoro.

PUEDE INTERESARTE

La denunciante vio en ese momento detrás del jarrón y a través de la rejilla de ventilación una mano que sujetaba un teléfono móvil “dirigiéndose hacia las personas que utilizaban el baño”, según se recoge en la denuncia recogida por el citado medio.

Un trabajador problemático que se había presentado "en mal estado"

Lo primero que hizo la mujer al darse cuenta de que la estaban espiando fue coger una varilla aromática del frasco y pinchar la mano que estaba sujetando el móvil. Detrás de la rejilla de ventilación. Acto seguido, la mano desapareció.

PUEDE INTERESARTE

En estado de ‘shock y sin creerse lo que había presenciado, la mujer acudió a la barra para poner los hechos en conocimiento de una de las camareras del negocio. Esta le explicó que una de las paredes del baño daba a un patio de la comunidad de vecinos, aunque, según ‘El Norte de Castilla’, a ese patio solo pueden acceder trabajadores del bar.

La rejilla se encontraba encima del inodoro y era de color negro, al igual que el teléfono móvil que grababa hacia el aseo y que pasaba totalmente desapercibido, aunque no fue así para ella. Tras conocer los hechos de este lamentable episodio, el establecimiento sospechó pronto de la persona que podría estar detrás de lo ocurrido.

Se trataría de un trabajador problemático que ese día se había presentado en su puesto “en mal estado”. El restaurante mandó al empleado a casa, redactó la carta de despido (que le entregaron a la mañana siguiente), renovó la malla exterior de la rejilla de ventilación y puso los hechos en conocimiento de su equipo de abogados.

Los hechos tuvieron lugar el pasado fin de semana, el sábado, en la calle Hernán Cortés, en Santander, donde se ubica el bar.  Los detalles de la demanda están en manos de la Policía Nacional de Cantabria.