Los 17 minutos inexplicables en los que nadie en el centro de control vio que el AVE se dirigía a un choque brutal con el Iryo ni se pidió reducir velocidad
Nadie entiende cómo desde el centro de control nadie se percató de que el Iryo, parado, y el AVE, al que se dio luz verde, iban a chocar.
Última hora del accidente entre un tren Iryo y un AVE a la altura de Urda, Toledo: comienzan a llegar los cuerpos de fallecidos al Instituto de Medicina Legal
¿Cómo es posible que ni el controlador ni sus supervisores vieran durante 17 minutos, los que tardó el AVE en recorrer los 25 kilómetros que le separaban del Iryo que estaba detenido, que un tren con 397 pasajeros se dirigía a toda velocidad a un choque brutal contra otro detenido con otros 147 pasajeros?
Entre las 8.36 y las 8.53, el accidente que ha acabado en Toledo con la vida de al menos 68 personas podía haberse evitado con una orden al maquinista del AVE para que frenara a tiempo. Es la gran pregunta que sobrevuela una nueva tragedia ferroviaria en España.
El ministro de Transportes, Óscar Puente, ha calificado como "verdaderamente inverosímil" el choque dos trenes de alta velocidad en la provincia de Toledo que este miércoles ha conmocionado España. Puente apunta claramente la responsabilidad hacia este controlador, que desde primera hora de la mañana estuvo aislado en el centro de control y asistido por un psicólogo y un abogado ante la responsabilidad a la que se enfrenta.
Una cadena de fallos inexplicable
Pero el controlador tampoco estaba solo. Tenía un auxiliar al lado y un supervisor por encima. Tampoco se explica nadie cómo no se cumplieron de forma estricta los protocolos. Porque se sabe que uno de los trenes parados -es estima que fueron ocho- por la caída del sistema de control LZB a los que este controlador les dio la orden de reanudar la marcha “con normalidad”, esto es a toda velocidad, le corrigió y le dijo que el protocolo, en una situación así, sin sistema informático de seguridad, obliga a circular “a vista”, a un máximo de 40 kilómetros por hora.
¿Por qué el operador no les dio la orden a los demás, incluido el AVE, de reducir la velocidad en ese momento? Nadie se lo explica tampoco. El controlador tenía tres alertas ante sí para saber que tenía un tren Iryo detenido y que, por lo tanto, hacer al AVE reanudar la marcha a toda velocidad era un suicidio. Primero, contaba con la comunicación del Iryo, que avisó de que no lograba arrancar porque tenía problemas técnicos. Tenía la pantalla en la que veía al Iryo detenido. Y además tenía una luz roja en el punto donde estaba parado ese tren. Y pese a estas tres señales dio la orden de reanudar con normalidad el servicio al AVE.
Puente ha destacado que "la decisión de retomar la circulación no habiéndose restablecido ese sistema es una decisión que corresponde al centro de control y es el centro de control, a través de sus operarios, el que toma la decisión de reanudar la marcha en unas circunstancias desde nuestro punto de vista inexplicables: es decir, se toma la decisión de reanudar la marcha estando un tren detenido y con una señalización roja a la entrada de la estación de Urda", ha añadido el ministro, que ha destilado la idea de que la causa no ha sido un fallo técnico ni de la infraestructura y que tampoco se plantea dimitir.
La secuencia de los hechos del accidente
El accidente se inicia cuando falla el sistema informático que controla la alta velocidad española, el LZB, a las 8.30. En un primer momento, todo funciona según lo previsto. El ministro dice que este fallo informático no es usual, pero tampoco inédito, pero provoca que el sistema para automáticamente todos los trenes en ese tramo. En ese momento, el sistema pasa a ser manual y deja las decisiones clave en manos de seres humanos.
Solo seis minutos después del parón, a las 8.36, el controlador decide reanudar la marcha y da la orden por teléfono y por escrito a los trenes de reiniciar “con normalidad”. Otro error porque tenía que haber pedido la reanudación a vista, a una velocidad de 40 km/h. Además, en sus pantallas, el controlador tenía que ver que había un tren detenido, el Iryo, que además le había comunicado que por un fallo no podía reanudar la marcha.