La advertencia de los bomberos sobre las regletas eléctricas: el error que multiplica el riesgo de incendio
Las regletas tienen un límite de potencia, y encadenarlas hace que se superen en la regleta conectada al enchufe
Los bomberos lanzan una advertencia sobre los ambientadores enchufables: el mantenimiento que muchos olvidan
Enchufar una regleta a otra regleta es uno de esos gestos que se hacen sin pensar en cualquier casa con pocos enchufes. Se trata de una solución que parece lógica, ordenada y suficiente para poder conectar la televisión, la consola de videojuegos, el descodificador, el router, la barra de sonido y el ordenador portátil todos a la vez. Los Bomberos del Ayuntamiento de Madrid han emitido durante los últimos meses avisos de que esta práctica, el llamado "efecto dominó eléctrico", multiplica el riesgo de incendio sin que el usuario perciba ningún síntoma hasta que el fallo se produce.
Sin ir más lejos, en 2024 se produjo un incendio en Villajoyosa (Alicante) que causó tres muertos y quince heridos, y la causa se le atribuye a una sobrecarga de este tipo. Otra prueba llega de la mano del Departamento de Bomberos de Nueva York, que cifra en dos tercios los incendios eléctricos domésticos que se originan en enchufes o cables sobrecargados.
Por qué multiplica el riesgo
Una regleta doméstica estándar homologada por la Comunidad Europea está dimensionada para soportar una potencia máxima de aproximadamente 3.500 vatios, equivalentes a los 16 amperios que admite el cable de entrada. La cifra es suficiente para conectar simultáneamente un televisor moderno, un ordenador, un router, un descodificador y varios cargadores de móvil.
El problema surge cuando el usuario decide que esas seis o siete tomas no le bastan y conecta una segunda regleta a la primera para ganar cuatro o cinco tomas adicionales. En ese instante, toda la electricidad de los dispositivos conectados a la segunda regleta pasa forzosamente por un único punto de entrada, el enchufe que une ambas regletas y el cable que va desde la primera regleta al enchufe de pared.
Las consecuencias de esto no aparecen de forma espectacular ni ruidosa. No hay chispas visibles ni humo inmediato. La sobrecarga se manifiesta como un calentamiento progresivo del cable de entrada de la primera regleta, del propio enchufe de pared y del punto de unión entre las dos regletas encadenadas. Es ahí cuando el aislante de plástico que recubre los cables se ablanda con el calor sostenido durante semanas o meses, y termina fundiéndose.
De esta forma, los cables desnudos entran en contacto entre sí y provocan un cortocircuito que aparece de forma súbita, con el riesgo de hacer arder los materiales combustibles que rodean el punto, como cortinas, moquetas, muebles de madera cercanos, papel. El incendio se propaga con velocidad porque las temperaturas alcanzadas antes del fallo eran ya muy elevadas y los materiales próximos estaban precalentados.
Otros errores frecuentes
Junto al encadenamiento, existe una serie de errores adicionales que concentran la mayoría de los incidentes documentados. El primero sería conectar a la regleta aparatos de alto consumo eléctrico, especialmente los que generan calor: radiadores, calefactores, planchas, secadores de pelo, hornos de sobremesa, freidoras, cafeteras exprés industriales, lavadoras portátiles o vitrocerámicas de camping. Cada uno de estos aparatos puede consumir por sí solo entre 1.500 y 3.000 vatios, con lo que un solo dispositivo ya se acerca al límite de la regleta. Los bomberos insisten en que estos electrodomésticos deben conectarse siempre directamente al enchufe de pared, en tomas dedicadas.
El segundo error es utilizar regletas sin certificación CE, procedentes de importaciones no controladas o compradas en establecimientos ambulantes a precios muy bajos. Estas regletas suelen tener cableado de sección inferior a la exigida por la normativa europea, disyuntores internos inexistentes y materiales aislantes de baja calidad que se degradan en pocos meses.
Otro error habitual sería dejar la regleta enchufada de forma permanente durante años sin revisión visual periódica: la propia acumulación de polvo dentro del alojamiento de los enchufes puede sobrecalentarse por contacto con las clavijas metálicas y provocar arcos eléctricos.
El póker de errores se completa si se siguen utilizando regletas que muestran signos evidentes de degradación, con marcas de calor, decoloración del plástico, olor a quemado ocasional, chisporroteos al conectar aparatos, interruptor que no responde con normalidad… Todos estos son síntomas de un fallo inminente.
Para el usar bien una regletas, las recomendaciones se resumen en seis reglas:
- Comprobar siempre el símbolo CE antes de comprar cualquier regleta nueva.
- Conocer la potencia máxima que admite el modelo concreto (aparece en la etiqueta trasera junto a la marca CE).
- No conectar simultáneamente aparatos cuya suma de potencias se acerque al límite.
- Nunca encadenar dos regletas entre sí.
- Nunca conectar aparatos de alta potencia como radiadores, planchas o secadores.
- Apagar la regleta desde su interruptor antes de dormir o al salir de casa, tanto para reducir el consumo fantasma como para eliminar el riesgo durante las horas sin vigilancia.
- Ante cualquier señal de sobrecalentamiento, decoloración o mal olor, desechar la regleta y sustituirla por una nueva.