El hijo de Alfonso Triguero, autor del crimen de San Valentín en Logrosán, sale de prisión antes de terminar la condena: "Está en libertad condicional"
El único condenado por el asesinato de Alfonso Triguero en Logrosán ha salido de prisión y se encuentra en libertad condicional
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Alfonso Triguero, un empresario cacereño de éxito que regentaba un famoso restaurante, fue asesinado de un disparo en su domicilio de Logrosán (Cáceres) el 14 de febrero de 2011. El crimen, cometido en el ámbito de su propia familia, sacudió la opinión pública extremeña y dejó una profunda huella en la pequeña localidad. Ahora, cuando se cumplen 15 años de aquel día de San Valentín, se registran novedades relacionadas con el caso.
José Carlos Triguero, hijo de la víctima y a quien el Tribunal Supremo señaló como único responsable del parricidio, ya ha salido de prisión, según ha confirmado esta semana a la web de 'Informativos Telecinco' su abogado defensor, Emilio Cortés Bechiarelli. "Todavía no ha cumplido su pena de forma íntegra, pero en la actualidad se encuentra en libertad condicional", ha precisado el letrado, que también se encargó de presentar el recurso de casación que permitió la excarcelación de Rosa Durán, la esposa de Alfonso y madre del procesado, que "fue absuelta" después de pasar varios años entre rejas tras ser acusada de participar en la muerte de su marido.
El crimen de San Valentín en Logrosán estuvo rodeado de numerosas incógnitas. Lo que inicialmente pareció un robo con violencia acabó derivando en un proceso judicial complejo, con un juicio con jurado popular, condenas iniciales para madre e hijo en 2014, una fuga temporal, recursos en distintas instancias y una revisión final del Tribunal Supremo en 2016. Para entender la dimensión del caso es necesario reconstruir los hechos desde aquella madrugada de 2011.
El crimen de San Valentín en Logrosán: la muerte de Alfonso Triguero
Alfonso Triguero era un empresario hostelero muy conocido en la comarca. Su trayectoria estaba ligada al restaurante-asador El Cortijo del Jamón, que fue galardonado como mejor empresa de ámbito rural por la Junta de Extremadura. Su vida estaba consagrada en Logrosán, pero se truncó de una forma trágica. La madrugada del 14 de febrero de 2011, sobre las 03:00 horas de la madrugada, recibió un disparo mortal mientras dormía con su mujer.
Los vecinos escucharon el disparo y los gritos desesperados de Rosa Durán: "¡Hay alguien en casa! ¡Me lo han matado!". La mujer sostuvo que se despertó de un "fogonazo" después de que entrara un intruso en su habitación. Su hijo, mientras, reafirmó esa versión, destacando que intentó atrapar al individuo, al que solo pudo avistarlo en un vehículo rojo antes de que huyera junto a una mujer rubia. La víctima seguía con vida cuando llegaron los servicios de emergencia e intentó balbucear, pero acabó falleciendo.
Los agentes encontraron la vivienda revuelta, con los cajones del salón abiertos. Madre e hijo subrayaron que el móvil del crimen fue el robo de la recaudación del negocio de Alfonso (un sobre con unos 4.000 euros). No obstante, los investigadores se fijaron en un detalle llamativo: ninguna cerradura de la vivienda había sido forzada. Las hipótesis del robo o del ajuste de cuentas perdían fuerza, por lo que empezaron a sospechar de Rosa y José Carlos. En la vivienda se habían encontrado varios cartuchos de escopeta y una escopeta de caza con el seguro puesto. El joven dijo que era propiedad del novio de su hermana Ana y que pensaba devolvérsela al día siguiente del suceso.
Los indicios en contra de Rosa Durán y José Carlos Triguero
Rosa y José Carlos se encargaron del negocio familiar durante los siguientes cuatro meses, pero en sus declaraciones incurrieron en contradicciones. El hijo afirmó que las discusiones eran habituales en la familia por las infidelidades de su padre, pero su madre lo negó y recalcó que eran un matrimonio feliz. Los acusados, además, mencionaron un seguro de vida de 30.000 euros que esposa e hijo cobrarían en caso de la muerte de Alfonso, otro dato que generó alarma.
A esto se sumaron indicios determinantes: se encontraron restos de pólvora en la ropa de José Carlos y su ADN en el arma, además de muestras de la madre en otros puntos de interés. Se concluyó que no había huellas en el lugar de una tercera persona desconocida.
Por ello, ambos fueron detenidos a mediados de 2011 e ingresaron en prisión preventiva. No obstante, consiguieron la libertad provisional bajo fianza en agosto de 2012 (abonaron 45.000 euros) hasta la celebración del juicio.
El juicio, la condena inicial, la fuga del hijo y el desenlace judicial
El juicio se celebró finalmente en septiembre de 2014 en la Audiencia Provincial de Cáceres ante un tribunal de jurado. Tras varias semanas de vista oral, el veredicto declaró culpables a madre e hijo. La sentencia consideró probado que José Carlos Triguero había efectuado los disparos que acabaron con la vida de su padre y que Rosa Durán había colaborado en la planificación del crimen. Ambos fueron condenados a penas de alrededor de 17 años y medio de prisión por asesinato y les impusieron una indemnización para la otra hija del matrimonio. El fallo fue recurrido ante el Tribunal Superior de Justicia de Extremadura, que confirmó íntegramente la resolución.
Durante la tramitación de la sentencia, antes de comunicársela a los acusados, se produjo uno de los episodios más mediáticos del caso. Antes de conocer la condena tras la celebración del juicio, José Carlos se dio a la fuga en octubre de 2014, lo que motivó que se ordenara el reingreso inmediato en prisión de su madre mientras se resolvían las distintas instancias judiciales. La huida se prolongó durante varios meses hasta que fue localizado y detenido por la Guardia Civil en Salamanca en enero de 2015, reingresando en prisión para cumplir la pena impuesta.
El desenlace definitivo llegó el 12 de enero de 2016, cuando el Tribunal Supremo estimó el recurso de casación presentado por la defensa de Rosa Durán y anuló su condena al no apreciar pruebas suficientes de su participación en el asesinato. La sentencia la absolvió y ordenó su excarcelación inmediata, fijando al mismo tiempo que el único responsable penal del parricidio era su hijo, cuya pena de 17 años y seis meses quedó firme. Tras cumplir la parte de la condena requerida legalmente, se le concedió la libertad condicional, situación en la que permanece en la actualidad, pese a que la pena no se extinguirá de forma íntegra hasta finales de la década. De este modo, tanto la madre como el hijo acusados del crimen ya se encuentran en libertad. Logrosán, un municipio marcado también por otros crímenes, como el del mecánico Óscar Gómez, no olvida la figura de Alfonso Triguero.