El padre de Antonio, el niño que desapareció en Morón, insiste en que la muerte de su hijo "fue intencionada": "Su madre lo dejó morir"

La acusación particular ejercida por el padre del niño insiste en calificar los hechos como homicidio cometido por omisión
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Nuevo capítulo judicial en el caso de Antonio David Borroso, el menor de Morón de la Frontera que desapareció y cuyo rastro se perdió en 2021. Según informa el 'Diario de Sevilla', la madre -que asumió el asesinato- anunció que se conformaba con la condena que pide la Fiscalía por un delito de homicidio imprudente.
Pero la acusación particular ejercida por el padre del niño insiste en calificar los hechos como homicidio cometido por omisión. Por eso, reclama que la causa se dirima en la Audiencia de Sevilla con jurado popular.
El juez ha dado 10 días para resolver estas cuestiones y decidir si él mismo celebrará la vista oral o si retrotrae el asunto hasta la formulación de los escritos provisionales.
"Hay indicios de que ella lo dejó morir", señala el padre de Antonio
La madre y el padre de Antonio, el niño que desapareció con 14 años, se han reencontrado en el Juzgado de lo Penal número 1 de Sevilla, donde ha ocurrido todo esto. El rastro del menor, que tenía una discapacidad que le hacía ser totalmente dependiente, se perdió el 12 de septiembre de 2021.
Ese día hizo un viaje con su madre, quien sufría en ese momento un brote psicótico de su enfermedad mental. El juzgado que investigó el caso lo calificó como un homicidio imprudente al creer que el menor murió en Morón poco antes del viaje.
Después de dar varias versiones, la madre acabó reconociendo que se deshizo del cuerpo y que lo arrojó a un contenedor de basura en Madrid. Pero los restos nunca aparecieron. "Yo creo que sí, que fue una muerte intencionada. Hay indicios de que ella lo dejó morir", ha resaltado Antonio, el padre, a la salida del acto judicial celebrado el lunes.
"Lo más duro es no saber dónde está. Él no se merecía esto. Espero que el juez cambie esto, estudie el caso bien y vea lo que veamos nosotros", ha señalado el hombre. En cuanto al problema psiquiátrico de la madre, el progenitor ha expresado sus dudas de que al menos lo padeciese cuando hizo desaparecer a su hijo. "No tiene mucho, puede que algo pero no me constaba ni a mí ni a nadie. Ahora sí parece", ha destacado.
El padre insiste en que fue un delito de homicidio por omisión
La Fiscalía pide una medida de libertad vigilada para la madre, a la que considera responsable de la muerte de su hijo pero con la eximente completa por su trastorno mental. La pena incluiría la obligación de seguir un tratamiento médico externo o de someterse a un control médico periódico, así como la prohibición de acercarse a su hija menor de edad sin la supervisión de algún familiar o en un punto de encuentro designado y el pago de 110.662 euros para indemnizar al padre.
La defensa, que inicialmente solicitaba la absolución, ha confirmado que acepta la condena del Ministerio Público. Pero el padre insiste en un delito de homicidio en comisión por omisión porque la madre dejó de administrarle al niño su medicación y reclama 20 años de cárcel.
El problema para la acusación particular es que el caso se investigó como homicidio imprudente y el juzgado pidió que se adaptaran a dicho delito que en el Código Penal se castiga con entre uno y cuatro años de cárcel. No hubo respuesta y el proceso se mantuvo bajo los parámetros del homicidio imprudente.
La defensa del padre pide la nulidad de las actuaciones
La novedad en el caso era la intención de la defensa de Macarena de conformarse con el escrito del fiscal. El acusador público, por su parte, no ha planteado ninguna cuestión previa. Y el abogado del padre, por su parte, sí. Ha pedido la nulidad de las actuaciones porque, según su versión, se ha vulnerado el derecho de su cliente a una tutela judicial efectiva.
"Se nos obligaba a acomodarnos a la calificación del fiscal", ha criticado el letrado Jesús Fernández. "Las calificaciones son exclusivas de las acusaciones", ha añadido refiriéndose a la conclusión del juzgado que investigó el caso. "Se ha generado una evidente indefensión", ha proseguido el abogado, en cuya opinión "es el momento de estimar la nulidad y retrotraer las actuaciones a los escritos provisionales".
La acusación quiere pedir la pena máxima
El fiscal se ha preguntado si la defensa recurrió el auto en el que el caso se convirtió en procedimiento abreviado. La respuesta es que no lo hizo aunque "ese habría sido el momento procesal" para que la acusación por homicidio por comisión hubiese tenido posibilidades de prosperar. "Lo que podría haber hecho es recurrir en reforma e interesar la conversión en sumario o en Tribunal del Jurado", ha reiterado.
La acusación particular ha tenido después su turno de contrarréplica y ha cerrado cualquier opción de aceptar el escrito de la Fiscalía. "Lógicamente, la calificación jurídica no puede ser en ningún caso la de homicidio imprudente, así que no podemos llegar a ningún tipo de conformidad", ha afirmado. Así, su solicitud es que se celebre el juicio y, si ocurre, pedir la pena máxima por el delito de homicidio por imprudencia, que son cuatro años de prisión.
A Antonio le diagnosticaron el síndrome de Lenox-Gastaut
A Antonio David Barroso nació el 8 de octubre de 2007. A los seis años, le diagnosticaron una enfermedad epiléptica llamada síndrome de Lenox-Gastaut, que necesita una medicación específica para tratarla. Y su madre padece un trastorno bipolar del que se descompensa si deja de medicarse, algo que empezó a ocurrir hace unos meses. Faltó a los citas médicas y su psiquiatra la visitó en casa el 31 de agosto de 2021, 12 días antes de la desaparición del pequeño.
Macarena le dijo al neurólogo que atendía al niño desde principios de 2020, pero que estaba buscando una segunda opinión médica porque su hijo "evolucionaba poco". El médico le comentó que si a Antonio le faltaban algunos medicamentos prescritos, podría sufrir "más ataques epilépticos, convulsiones de mayor duración, sialorrea (babeo excesivo) y espumeración por la boca".
Entre los primeros efectos que Antonio podría sufrir estaban la fiebre y el aumento de las convulsiones, que podía derivar en una dificultad para tragar. "La reiteración de los ataques epilépticos, unida a una dificultad para tragar, puede provocar el fallecimiento", han señalado en el escrito. Después, el facultativo le indicó que debía acudir a urgencias si aumentaban los ataques.
La madre empezó a suministrarle complementos alimenticios y a retirarle la medicación
"Macarena, haciendo caso omiso de estas advertencias y recomendaciones, comenzó a retirar la medicación que tenía prescrita su hijo y a suministrar complementos alimenticios en sustitución de los mismos", ha subrayado la Fiscalía. El 8 de septiembre, cuatro días antes de la desaparición, el menor sufrió una recaída y llegó a tener 40 grados de fiebre.
Y, según ha recalcado la Fiscalía, la madre actuó "faltando a los deberes propios de su posición de garante, omitiendo el más elemental deber objetivo de cuidado y desoyendo las recomendaciones y advertencias de los facultativos". La madre no llevó al niño al médico y lo medicó "con los fármacos que se le ocurrieron", básicamente "paracetamol y apiretal".
También le aplicó paños húmedos para bajarle la fiebre y le dio agua en la boca con jeringuillas. A pesar de que el niño no mejoraba y de que llegó a echar "abundante espuma por la boca", no llamó a los servicios sanitarios. Según un informe del Instituto de Medicina Legal (IML) de Sevilla, la muerte del niño pudo producirse entre las 17:00 horas y las 18:00 horas de la tarde del domingo 12 de septiembre. Después, Macarena limpió "exhaustivamente la casa y arrojó a la basura una serie de enseres y ropa".
La madre aseguró que la madre dejó al niño en la calle Illescas
Montó al niño en la furgoneta en la que habitualmente lo trasladaban, una furgoneta Citroën Evasión, y se dirigió primero desde Morón hasta Cádiz para luego regresar en dirección Sevilla y emprender el camino por la Ruta de la Plata hacia el norte. Pararon sobre las 17:30 horas en Miajadas (Cáceres) y a las 21:30 horas llegaron a un hotel de Talavera de la Reina. Allí, Macarena fue atendida por un recepcionista que vio a una persona aparentemente dormida en una silla de ruedas.
Cuatro horas después, a las 00:30 horas del 13 de septiembre, Macarena se marchó del hotel "también acompañada por su hijo en la silla de ruedas". A las 02:11 horas de ese mismo día llegó hasta las inmediaciones de la calle Pedro Piquer de Madrid, donde "tiene la intención de parar al lado de unos contenedores de basura pero decide continuar el camino".
Después, cogió la salida Aluche-Carabanchel y en la calle Illescas "encuentra varios contenedores de plástico junto a unos edificios rojos que quedan a la izquierda, al otro lado de la A-5". Es ahí donde la madre aseguró que había arrojado el cuerpo sin vida de Antonio David. Pero el cuerpo del menor nunca se llegó a encontrar.
