El ‘hombre de hielo’, uno de los mayores criminales de Nueva York: un asesino de la mafia que mató y congeló a decenas de víctimas
Richard Kuklinski, conocido como el 'hombre de hielo', es considerado como uno de los mayores criminales de la historia de Nueva York. El 6 de marzo se han cumplido 20 años de su muerte
Puedes ver el nuevo capítulo de esta serie documental, completo y en abierto, en Mediaset Infinity
Nueva YorkLa serie documental ‘NY Killers’, que puede verse en abierto en Mediaset Infinity, regresa una semana más de la mano de Mamen Sala. En este cuarto episodio la criminóloga y corresponsal de Mediaset España en Nueva York repasa el patrón y el 'modus operandi' de Richard Kuklinski, apodado el 'hombre de hielo', un asesino a sueldo de la mafia italiana que tenía un método escalofriante para congelar los cuerpos de sus víctimas en una nevera industrial.
Entre 1949 y 1986, el recuento de cadáveres de Kuklinski rondaba las 100 víctimas, según las sospechas de los investigadores. El conocido como 'hombre de hielo' cometió su primer asesinato con 13 años, lo que llevó posteriormente a las autoridades de Nueva York a considerarlo uno de los criminales más peligrosos en la historia del estado. Tras ser detenido y pasar años en la cárcel, Richard Kuklinski falleció en prisión en 2006.
La infancia del 'hombre de hielo': con solo 13 años mató a un adolescente que le acosaba
En pleno auge de los clanes de la mafia italiana en las calles neoyorquinas, en los barrios más sombríos de Nueva York comenzó a forjarse la leyenda de un hombre que acabaría siendo conocido como 'el hombre de hielo”. Su nombre era Richard Kuklinski y, durante décadas, su vida transcurrió entre la aparente normalidad familiar y la violencia más extrema. La Policía lo consideró uno de los criminales más peligrosos en la historia de Nueva York.
Criado en una familia desestructurada en la que los abusos y los malos tratos estaban a la orden del día, Kuklinski cometió su primer asesinato con solo 13 años. Aquel crimen, según relataría tiempo después, marcó el inicio de una carrera delictiva que se prolongaría desde finales de los años 40 hasta que fue capturado por la Policía de Nueva York a finales del siglo XX.
En los años 50 ya se había ganado una reputación en el mundo del hampa, el conjunto de delincuentes, maleantes y crimen organizado que operan al margen de la ley. Su imponente físico —más de 1,90 metros de altura y alrededor de 136 kilos de peso— intimidaba tanto como su mirada. Por eso, no tardó en llamar la atención de miembros de la mafia neoyorquina, entre ellos integrantes del entorno del clan Gambino.
¿Cómo se convirtió en el brazo armado del clan de los Gambino?
La familia Gambino siempre se mantuvo en la cima del régimen mafioso neoyorquino. Cada familia cuenta con uno o varios sicarios que se encargan de ajustar cuentas, cobrar deudas o asesinar a cambio de un buen precio. Roy Demeo, un mafioso del clan de los Gambino, conoció a Kuklinski y decidió contratarlo tras ponerle a prueba. El examen al que fue sometido Richard Kuklinski era sencillo y brutal: asesinar a un desconocido elegido al azar.
Ambos seleccionaron a un hombre que paseaba tranquilamente por la calle. Kuklinski se acercó por la espalda y, sin mediar palabra, le disparó por la espalda. La víctima cayó fulminada. Aquel fue su asesinato de iniciación. Desde ese día, se convirtió oficialmente en un sicario al servicio del crimen organizado.
Así se ganó el apodo del 'hombre de hielo'
Tras ser escogido como el sicario del clan de los Gambino, Kuklinski perfeccionó lo que mejor sabía hacer: matar. Utilizaba armas de fuego, estrangulamientos y venenos. Entre sus métodos más temidos estaba el uso de cianuro. En varias ocasiones, Kuklinski llegó a emplear el cianuro como arma mortal y es que la muerte podía llegar en menos de 15 segundos, muchas veces sin que la víctima comprendiera qué estaba ocurriendo.
La acumulación de cadáveres a manos de Kuklinski y por encargo del clan de los Gambino, comenzó a convertirse en un problema para la familia de mafiosos. La Policía estrechaba el cerco, y el clan y su matón necesitaban ganar tiempo. Fue entonces cuando Kuklinski ideó una técnica que le valdría su apodo: congelar los cadáveres que iba acumulando. Su objetivo era alterar la data de la muerte. Si el cadáver permanecía congelado, los investigadores tendrían más dificultades para determinar el momento exacto del crimen.
La estrategia buscaba detener el tiempo en la escena del asesinato. Aquella técnica hizo que Kuklinski se ganase el apodo de 'el hombre de hielo' en el mundo criminal y policial neoyorquino.
Los primeros fallos que empezaron a delatarle
Entre las víctimas atribuidas a Kuklinski figuran nombres como Paul Hoffman, Daniel Debner o George Mulligan, hombres vinculados a negocios ilícitos, deudas y ajustes de cuentas. Pero no todas sus muertes estuvieron relacionadas con encargos externos. En 1982, en un motel de Nueva Jersey, apareció el cadáver de Gary Smith, un colaborador cercano.
Smith, según las investigaciones, pretendía delatar a Kuklinski a cambio de un acuerdo judicial. Sin embargo, nunca llegó a hacerlo y es que el supuesto topo fue envenenado con cianuro y, posteriormente, estrangulado. Aquel asesinato supuso uno de los primeros errores que acabarían debilitando la imagen de Kuklinski.
Otro caso rodeado de sombras fue el de Peter Calabro, tiroteado en marzo de 1980 tras ser bloqueado en la carretera por otro vehículo. Recibió dos disparos en el cráneo y su coche terminó empotrado contra una barrera de seguridad. Aunque el crimen nunca fue resuelto oficialmente, los investigadores sospecharon de la posible implicación de Kuklinski.
La prueba que acabó con su trayectoria criminal: cianuro en un perro
Tras descubrir estos casos y estar bajo la pista de Kuklinski, la presión policial fue en aumento hasta desembocar en la denominada 'operación Iceman'. Un agente encubierto, Dominick Polifrone, logró infiltrarse en su círculo de confianza. Durante meses se ganó su credibilidad, grabando conversaciones con Kuklinski.
La trampa definitiva se tendió en torno al veneno que Kuklinski utilizaba en sus crímenes. El conocido como 'hombre de hielo' buscaba cianuro para ejecutar un nuevo encargo y recurrió a quien creía que era su hombre de confianza. Sin embargo, la sustancia entregada formaba parte del operativo policial. Desconfiado, decidió probarla antes en un perro. Al comprobar que el animal no sufría ningún efecto, confirmó que algo no cuadraba: aquello no era cianuro.
Fue entonces cuando los investigadores decidieron detenerlo antes de que pudiera actuar de nuevo y dejar una nueva víctima a su paso. Su arresto marcó el final de casi cuatro décadas de violencia.
Los últimos años del 'hombre de hielo'
Mientras en las calles y los entornos mafiosos neoyorquinos se temía al 'hombre de hielo', en su hogar Kuklinski llevaba una vida aparentemente normal y familiar. Su mujer convivió durante 26 años con él sin sospechar, según ella misma confesaría, el historial delictivo de Kuklinski y la magnitud de sus crímenes. La imagen del padre de familia contrastaba con la del asesino metódico que congelaba cadáveres y que tenía revolucionada a la Policía de Nueva York.
Kuklinski murió en prisión el 6 de marzo de 2006, a los 70 años. Los médicos certificaron causas naturales. Sin embargo, su fallecimiento generó especulaciones. Algunos sostienen que estaba dispuesto a colaborar con las autoridades y a revelar información comprometedora sobre miembros de la mafia neoyorquina.
A día de hoy, las causas de su muerte, como muchos de sus crímenes, permanecen siendo una incógnita entre los clanes mafiosos. La figura de Richard Kuklinski sigue siendo una de las más inquietantes del crimen organizado estadounidense.