A prisión la mujer acusada de asesinar a su bebé en Las Palmas: "sintió el impulso" de tumbarle en un charco de la costa

Prisión para la mujer acusada de matar a su bebé tras escucharla decir que "sintió el impulso" de tumbarle en un charco
La madre detenida por la muerte de su bebé en las Palmas de Gran Canaria dejó el cuerpo de su hija en un parterre y se sentó al lado
El Juzgado de Violencia contra la Infancia de Las Palmas de Gran Canaria ha ordenado el ingreso en prisión por asesinato de la mujer acusada de haber ahogado a su hija de 20 meses en el mar, tras escucharle declarar que "sintió el impulso" de tumbar a la bebé en un charco de la costa.
La mujer, una emigrante venezolana de 29 años que llegó hace siete meses a Canarias con su hija, fue arrestada el miércoles por la tarde después que los vecinos del barrio costero de San Cristóbal la vieran deambulando con el cuerpo empapado de su hija en brazos, "desorientada, con la mirada perdida y un andar lento y sin rumbo definido", según detalla el auto de prisión, dictado este lunes, una vez que se ha levantado el secreto del sumario.
La detenida ha declarado ante el juez que caminó con la niña hasta el paseo marítimo de San Cristóbal, se adentró en la costa y "sintió un impulso que la llevó a coger a la menor por la cara y tumbarla boca arriba en uno de los charcos (que forman las mareas), donde el agua le cubría por debajo de las rodillas".
No supo cuánto tiempo mantuvo al bebé en el agua
La mujer no supo explicar al juez cuánto tiempo mantuvo así a la bebé en la orilla del mar, solo dijo que fue "un rato" y que, mientras sujetaba en el agua, veía que abría y cerraba los ojos".
La Policía sospecha que ahogó a la niña en ese lugar. De hecho, ha encontrado pruebas directas de que estuvo en esos charcos de las rocas del paseo marítimo de San Cristóbal con la pequeña: allí encontró las zapatilla que le faltaban a la detenida cuando los vecinos del barrio la vieron caminando sin rumbo mojada y descalza.
Además, tanto los primeros agentes que llegaron al lugar como los vecinos que intentaron reanimar a la bebé, comprobaron que la pequeña estaba empapada y que tenía espuma en la boca. Su expareja y padre de la víctima, que también reside en Canarias, ha contado al juez que hace semanas que la imputada se comportaba de forma "incoherente" y aseguraba que "escuchaba voces y veía sombras".
El padre afirmó que ella le mandó unos mensajes que parecían "paranoides"
También ha detallado que el mismo día de los hechos, el miércoles 4 de marzo, pero de madrugada, le envió por whatsapp varios mensajes que le preocuparon, porque le parecían "paranoides". Sin embargo, el juez detalla en su auto que los exámenes médicos que se le han hecho hasta el momento no han detectado que padezca problemas psiquiátricos o físicos a los que se pueda atribuir su comportamiento, ni tampoco que estuviera en ese momento drogada.
El auto deja constancia de que, cuando ya estaba detenida, la mujer llamó al padre de la bebé y le dijo: "La niña se me cayó al agua". Sin embargo, esa llamada fue anterior a que la detenida contara al instructor del caso que metió a su hija en los charcos del mar. La mujer también manifestó en el Juzgado que hace tiempo que piensa en suicidarse, aunque nunca ha llegado a intentarlo.
De su estado médico y psiquiátrico, el auto explica que los facultativos que la han examinado indican que "presenta un discurso lineal y coherente, sin alteraciones formales del pensamiento", aunque sí aprecian en ella "una cierta indiferencia afectiva".
Con todos estos indicios, el juez concluye que cabe acusar a la imputada de un delito de asesinato con alevosía que podría acarrear una condena de prisión permanente revisable, remarca. Por ello, dicta contra ella una orden de prisión preventiva sin fianza al observar riesgo de fuga, ya que la detenida no tiene arraigo en España y se encuentra en el país en situación irregular.