El caso de Caroline del Valle espera informes tecnológicos que pueden ser clave 11 años después: "Creo que los investigadores ya tienen intuición de algo"
Isabel Movilla, madre de Caroline del Valle, repasa el caso, recuerda cómo era su hija y el dolor que sigue provocando su desaparición
Las hipótesis que se barajan en el caso de Caroline del Valle: "Pudo ser radicalizada por la Yihad o víctima del tráfico de personas"
La desaparición de Caroline del Valle, la menor de 14 años cuyo rastro se perdió la madrugada del 14 al 15 de marzo de 2015 tras viajar desde Barcelona hasta Sabadell con unas amigas para acudir a la conocida Zona Hermética, sigue sin resolverse 11 años después. La joven fue vista por última vez cerca de una discoteca de esta zona de ocio nocturno frecuentada por jóvenes y desde entonces no se ha vuelto a saber nada de ella. Algunos testigos aseguraron que se subió a un coche rojo y su teléfono móvil dejó de emitir señal poco después en una carretera en dirección a Francia.
"Seguimos pendientes de que Google mande los informes de todos los teléfonos que se han solicitado investigar y los posicionamientos de esos dispositivos", explica a la web de 'Informativos Telecinco' la madre de la joven, Isabel Movilla, sobre la colaboración de la empresa tecnológica, que trascendió hace varios meses. El Grupo de Homicidios de los Mossos d'Esquadra espera estos informes técnicos que podrían aportar pistas sobre las personas que estuvieron con ella aquella noche. "Las chicas con las que Caroline fue aquella noche volvieron en tren a Barcelona, por lo que se han pedido informes de personas que no estaban en el tren, teléfonos que tuvieron conexiones con el teléfono de mi hija antes de perderse su rastro", añade Isabel.
El objetivo es analizar esos números para identificar a las personas que se encontraban en el entorno de Caroline y comprobar si podrían tener alguna relación con su desaparición. Además, los investigadores esperan obtener información por otras vías. “Esperamos obtener datos también de un teléfono que encontré en la habitación de mi hija cuando hice una limpieza y que contiene números que desconocemos su procedencia”, señala Isabel. La madre de la joven confía en que estas indagaciones puedan aportar nuevas pistas: "Hay que situar a la gente. Creo que los investigadores ya tienen intuición de algo".
Una investigación "compleja" con ayuda de Interpol
Caroline tendría hoy 25 años (nació el 21 de noviembre de 2000) y su caso cuenta también con apoyo internacional a través de Interpol, con búsquedas activas en países como Francia, Portugal o Marruecos. La abogada de Isabel Movilla, Carmen Balfagón, confirma a este medio que las gestiones continúan abiertas, aunque reconoce que se trata de una investigación "compleja" tras tantos años sin resultados concluyentes.
Isabel se encuentra “fatal” estos días por este nuevo aniversario, especialmente por el reciente hallazgo de los restos óseos de Francisca Cadenas en Extremadura, ya que mantiene amistad con el marido y los hijos de la mujer por los encuentros que celebra la Fundación QSD, dedicada a la ayuda a familias de desaparecidos. Este pasado viernes les trasladó el pésame.
"No sé si firmaría encontrar algo que no quiero a tener que seguir así. Es tener una pequeña esperanza o nada. Diana López-Pinel, la madre de Diana Quer, me dijo que firmaría estar como yo porque al menos tengo la esperanza de poder encontrarla. Ella me dijo: 'Lo que han encontrado no es mi hija, no es Diana, mi hija se fue con 18 años'. A veces la esperanza es lo que te mantiene vivo", indica Isabel.
Isabel Movilla sufre "daño gratuito" con bromas pesadas
Isabel sigue pidiendo a la ciudadanía, especialmente a la de Cataluña, que, en caso de tener algún dato sobre el caso, lo comunique a las autoridades o a ella misma a través de las redes sociales (@nosfaltacarolinedel en Instagram), por si pudiera tratarse de una pista relevante. No obstante, también denuncia haber vivido episodios de bromas sin escrúpulos.
Una chica la escribió (los teléfonos de los padres de Caroline aparecen en algunos carteles difundidos al inicio del caso) y le aseguró que un familiar suyo lejano tenía a su hija, a quien había agredido sexualmente y asesinado. Isabel trasladó inmediatamente la conversación a los Mossos d’Esquadra, que iniciaron una investigación hasta descubrir que se trataba de una menor de 16 años que vive en León.
"Vio un vídeo de madrugada en TikTok de mi hija y decidió gastarme esta broma. Me tuve que ir con un ataque de ansiedad a urgencias que pensaba que me moría. Yo ya tengo bastante con lo que tengo. No entiendo este daño gratuito", precisa. Isabel sigue residiendo con su marido, el padre de Caroline, Juan Vicente, y su hijo menor, Kevin. Asegura que no se ha cruzado con las antiguas amigas de su hija por la calle, aunque tampoco su marido ni su hijo: "Las tienen mucha tirria por todo lo sucedido".
La desaparición ha afectado a la salud de los familiares
En casa, el tema de Caroline sigue siendo extremadamente delicado. “No hablamos en casa de mi hija. Si se habla, se cambia enseguida de tema. Cuando entras en mi casa, ves muy pocas fotos de mi hija de mayor. Puedes ver algunas, pero son de cuando era pequeña. Es que no podemos con la situación. Lo llevamos muy mal. Hay gente que tiene muchas fotos y les gusta escuchar vídeos y audios. Pero nosotros no podemos”.
La desaparición ha pasado una factura muy dura a toda la familia, especialmente en el plano psicológico. "Sobre todo la salud mental y física, porque es un cansancio continuo. No duermes. Yo duermo unas dos o tres horas por la noche. Y, al no descansar, tampoco comes, tienes el estómago cerrado. No vives”. El padre de Caroline continúa trabajando y sigue muy afectado. Según Isabel, la familia no ha recibido ayuda institucional directa.
Por ello reclama apoyo psicológico para las familias de personas desaparecidas, algo que contempla el Estatuto de la Persona Desaparecida, una propuesta que aún no ha salido adelante en el Congreso de los Diputados. El próximo 17 de marzo está previsto un encuentro del Centro Nacional de Personas Desaparecidas (CNDES) con distintas asociaciones, en el que Isabel participará para insistir en la importancia de que esa ley se apruebe.
El recuerdo de Caroline: su comida favorita o la música que escuchaba
El recuerdo de Caroline, sin embargo, sigue muy vivo entre sus seres queridos. Como pequeño homenaje, su madre evoca algunas de sus aficiones y momentos cotidianos.
“Si fuera por ella, tenía macarrones para desayunar, comer y cenar. Le encantaban mucho. Luego, recuerdo que le gustaban mucho 'Las Chuches', música flamenca y de rumba. Yo cierro los ojos y la veo tumbada en el sofá y viendo 'La que se avecina'”, recuerda Isabel.
“También recuerdo su carácter, porque tenía mucho carácter. Por ejemplo, cuando jugaba al parchís se cabreaba si le matabas una ficha. Además, me acuerdo mucho de cuando bajaba con sus amigos por el barrio en la Zona Franca de Barcelona. Porque ella conoció a esta gente, con la que estuvo el día de su desaparición, a raíz de su prima, que se los presentó un año antes", añade.
El contexto de la desaparición en Sabadell
Caroline salió de su casa la noche del 14 de marzo de 2015, asegurando que dormiría en casa de su amiga Silvia en Barcelona. Sin embargo, ambas viajaron hasta Sabadell para acudir a la Zona Hermética, donde también se encontraba otra amiga, Niss. La noche transcurrió con normalidad hasta que, cerca de una discoteca, los Mossos d’Esquadra realizaron una redada relacionada con jóvenes fugados de un centro de menores, provocando confusión y estampida.
En medio de la agitación, se perdió el rastro de Caroline. Testigos señalaron que pudo subirse a un coche rojo donde se encontraban varios varones y su teléfono dejó de emitir señal en una carretera en dirección a Francia. Niss, Silvia y otros amigos de la joven regresaron en tren a Barcelona. En la mañana del 15 de marzo, cuando les preguntó Isabel, dijeron que no sabían nada, aunque sus palabras levantaron dudas en la familia. Nunca dijeron nada más ni ha habido detenidos.
Con los años, Isabel ha reconstruido el entorno de la menor, incluyendo a las LN (Las Nalgonas), un grupo de chicas vinculado a captación de menores y prostitución en discotecas de la zona. Caroline apenas conocía este entorno, al que llegó a través de amistades de barrio. Inicialmente se barajó que Caroline fue víctima de un homicidio, pero el caso quedó archivado. La investigación se volvió a reabrir en 2018 y desde entonces se han realizado diversas diligencias. Las últimas novedades son los trabajos de Google y la colaboración de Interpol. Existe la hipótesis del tráfico de personas y de la captación de un grupo criminal, pero no hay certezas. La familia de Caroline continúa esperando respuestas, confiando en que algún día se pueda esclarecer su paredero.