A Coruña

Una reclusa, condenada por matar a mujeres mayores, vuelve a ser investigada por otra muerte en A Coruña

Prisión provisional sin fianza para el acusado de matar a su compañero de piso en A Coruña
Juzgados de A Coruña. Redacción Galicia
  • La muerte de una mujer de 91 años en A Coruña apunta a una reclusa con antecedentes por atacar y matar a mujeres mayores tras ganarse su confianza

  • Huellas dactilares, grabaciones del domicilio y objetos personales encontrados en prisión sitúan a la sospechosa en la escena del crimen

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La investigación por la muerte de una mujer de 91 años en el barrio coruñés de Monelos apunta a una reclusa que disfrutaba de un permiso penitenciario cuando ocurrió el crimen. Las huellas dactilares, grabaciones de cámaras de seguridad y diversos objetos personales encontrados posteriormente por la Policía han permitido reconstruir lo sucedido y sitúan a la sospechosa en el domicilio de la víctima.

La mujer investigada había pasado cerca de dos décadas en prisión y recientemente había comenzado a obtener permisos de salida progresivos autorizados por el juez de vigilancia penitenciaria. Durante uno de esos permisos se alojaba en un piso de acogida cercano a la vivienda de la anciana.

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Cómo llegó la sospechosa hasta la víctima y su domicilio

Los investigadores creen que la sospechosa se encontró con la víctima en la calle y logró ganarse su confianza, un método similar al utilizado en delitos anteriores atribuidos a la misma persona.

El hijo de la anciana había instalado cámaras en el interior del domicilio para vigilar posibles caídas o emergencias. Y las grabaciones muestran a ambas mujeres conversando con normalidad en la cocina poco después del mediodía del día de los hechos. En un momento de las imágenes, se observa cómo la víctima ofrece una infusión a su visitante antes de dirigirse al baño. Según la reconstrucción policial, la sospechosa pudo acompañarla para ayudarla mientras se preparaba para ducharse.

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La reconstrucción de lo ocurrido en el interior de la vivienda se pudo esclarecer gracias al levantamiento del cadáver y, especialmente, al informe de la autopsia. La mujer, de 91 años, fue hallada tendida en el baño, con un gorro de ducha colocado y varias toallas tiradas por el suelo. Además, en otra de las grabaciones se observa a la presunta autora regresando a la cocina con una toalla similar en la mano.

La autopsia revela una muerte violenta

En un primer momento, el fallecimiento se interpretó como un posible accidente doméstico, ya que la mujer fue encontrada en el baño. Sin embargo, el examen forense reveló fracturas de costillas, golpes en la cabeza y otras lesiones que indicaban una agresión. Los especialistas concluyeron que la causa de la muerte fue asfixia por sofocación, descartando la hipótesis inicial de un accidente. Durante la inspección del domicilio también se detectó la desaparición de unos 400 euros que la víctima solía guardar en casa.

Huellas y objetos personales que conducen a la sospechosa

La investigación dio un giro cuando los agentes recogieron huellas dactilares en el baño, lugar donde apareció el cuerpo. El análisis confirmó que coincidían con las de la reclusa, registradas en bases policiales desde años atrás.

Con esa información, los agentes acudieron al centro penitenciario donde la mujer cumplía condena. En su celda localizaron la ropa y accesorios que llevaba el día del crimen, elementos que también aparecían en las grabaciones de la vivienda.

Además, durante el examen médico realizado en prisión se detectaron pequeñas lesiones y hematomas en sus manos que podrían corresponder con un episodio violento reciente.

El dinero robado terminó en un bingo, un patrón repetido

La investigación también reconstruyó los movimientos posteriores al crimen y cuál fue el paradero de esos 400 euros que faltaban en casa de la víctima. Tras abandonar la vivienda de la anciana, la sospechosa regresó al piso donde se alojaba y poco después acudió a un local de juego, donde gastó el dinero presuntamente sustraído.

Los investigadores señalan que ese comportamiento coincide con el que siguió años atrás en Barcelona, donde fue condenada por la muerte de varias mujeres mayores tras utilizar un método similar para acceder a sus domicilios.

El crimen ha generado debate sobre la concesión de permisos penitenciarios a condenados por delitos graves, especialmente cuando se trata de reincidentes con antecedentes violentos.