El asesino confeso del crimen de Sueca sigue insistiendo en que no sabe cómo ni por qué mató a Álex, aunque subraya: "El único culpable soy yo"

Juan Francisco M., en prisión, ha hablado para el medio Las Provincias y ha reiterado que no recuerda nada del momento exacto en que asesinó al amigo de su hijo, de 13 años
El asesino confeso del crimen de Sueca, a su hijo y tras matar a su amigo Álex: “Tranquilo, que no me suicido”
ValenciaEl asesino confeso del crimen de Sueca no ha variado en su posición, –tampoco en prisión–, sobre lo ocurrido aquella tarde del 24 de enero en que, en su domicilio en la calle Trinquet Vell del municipio valenciano, acabó con la vida del amigo de su hijo, también de 13 años, después de que acudiese a su casa para jugar a la videoconsola. Juan Francisco M., entre rejas, mantiene la misma versión: insiste en no recordar nada del momento exacto en que golpeó con un bate y asestó múltiples puñaladas a Álex, el menor al que arrebató la vida cuando se levantó para ir al cuarto de baño.
Ni sabe ni se acuerda de ese momento exacto, pero insiste en que su hijo, –el único testigo presente en ese momento en la vivienda–, no tiene nada que ver. También en que el “no es así”, que se arrepiente y que el “maltrato psicológico” al que dice que le ha sometido su exmujer desde que se separaron, “hace cuatro años”, terminó por minar su salud mental; una alusión que vuelve a transferirle a ella responsabilidad y culpa.

El asesino confeso del crimen de Sueca insiste en que no sabe cómo ni por qué mató a Álex
En declaraciones en exclusiva al medio Las Provincias desde la cárcel de Picassent, el asesino confeso, que les ha concedido una entrevista vigilado por los funcionarios de prisiones, no se ha salido de la versión manifestada ante el juez tres días después de entregarse en el cuartel de la Guardia Civil para confesar los hechos dirigiéndose a los agentes que allí se encontraban: “Ponedme las esposas, que he matado a un niño”, les dijo, desvelando así un terrible crimen que no ha dejado de generar conmoción en la localidad.
Juan Francisco M., no ha rehuido a preguntas, pero sí a expresar la cuestión clave de qué sucedió en el instante en que le quitó la vida al menor porque su respuesta sigue siendo la misma: que no sabe. Por eso, en el aire continúa la cuestión que más complica la investigación, que no es otra que la motivación del crimen: qué es lo que llevó a un hombre de 48 años, licenciado en Biblioteconomía y Documentación, sin ningún antecedente violento y aparentemente pacífico hasta entonces, a una tarde cualquiera como aquella, matar brutalmente a Álex, un niño de 13 años.
En sus respuestas al citado medio insiste en que no sabe cómo ni por qué mató a Álex, aunque asegura que si pudiese “volver atrás en el tiempo”, pagaría “lo que fuera” por el hecho de “que todo esto no hubiera pasado”.
Asegura estar arrepentido y expresa su perdón a los padres, algo que pudiera, o no, ser parte de una estrategia de defensa. Además, y al mismo tiempo, dice, como ya deslizó ante el juez, que no recuerda que le hubiese dicho a su hijo una frase que puede ser crucial en la investigación: “¡Cómo he podido hacer esto! ¡Cuánto daño me ha hecho tu madre! Ahora ya tiene lo que quería”.
En sus declaraciones ante el magistrado, el menor afirmó que fue eso lo que le dijo su progenitor después de que, alertado por los gritos de su amigo, se levantase del lugar en el que estaba jugando a la videoconsola para dirigirse hacia el cuarto de baño de la vivienda, donde había ido éste, y descubrir lo ocurrido. Allí, vio a su padre primero con un bate y después asestando “un fuerte golpe en el pecho” al menor, que sería una de las puñaladas mortales que acabaron con su vida.
Fue entonces cuando el hijo de Juan Francisco dijo que éste le había dicho aquello de “¡Cuánto daño me ha hecho tu madre! Ahora ya tiene lo que quería”, culpando así a su exmujer del asesinato de un niño que nada tenía que ver con sus problemas. Sin embargo, el asesino confeso dice a Las Provincias que no se acuerda y señaló ante el juez, más tajante, que no pronunció esas palabras: “Yo eso no se lo dije a mi hijo”.
También negó entonces que tuviese algún problema con el menor asesinado y también lo ha hecho ahora, negando igualmente tener algo en contra de su familia.

El asesino confeso de Álex en Sueca subraya que es “el único culpable”
Sobre lo ocurrido aquella tarde, Juan Francisco insiste también en declaraciones al citado medio que es el “único culpable por matar a ese niño”, y pide dejar en paz a su familia, mostrando así su rechazo a que paguen con su hijo o sus familiares el crimen que él se atribuye, pero que no relata.
El asesino confeso, en una de las cuestiones que más han llamado la atención del caso, continúa señalando no recordar nada del momento de los hechos pero sí que recuerda detalles ocurridos inmediatamente antes e inmediatamente después; algo que no deja de levantar sospechas.
Entre esas cosas que sí recuerda, y como ya se conocía, incide en que ese día bebió media botella de vino y un carajillo, igual que después, esa misma tarde, mientras veía un partido de fútbol, se bebió una litrona de cerveza; algo que, nuevamente, probablemente intente utilizar su defensa en busca de “atenuantes” a los que él llega a referirse incluso expresamente en la entrevista en prisión concedida a Las Provincias.
Ese día, incide, como en declaraciones previas, en que se sentía “mal emocionalmente”. De hecho, dijo a su hijo que no acudiese con su amigo a casa, aunque él defiende que era para que su hijo, con síndrome de Asperger diagnosticado, saliese a la calle y no pasase tanto tiempo ‘encerrado’ en casa.
Pese a ello, los dos menores se quedaron allí, en el domicilio de Sueca, jugando a la videoconsola. No había nadie más en casa, solo ellos tres en el primer fin de semana que Juan Francisco tenía la custodia integra de su hijo. Fundamentalmente porque apenas cuatro días antes, el martes 20 de enero, su expareja renunció a la custodia del hijo mayor.
Aunque esto último podía verse como una victoria para él, en realidad no dejaba de molestarle, dejando ver su enfado con el informe que ella presentó a Servicios sociales, así como también por el hecho de que estuviesen separados los dos hijos que tenían en común.
Esa semana, además, asegura que se juntaron distintos factores, –como la muerte de su abuela y el litigio judicial–, que, según argumenta, dispararon su estrés, llegando a tener sensaciones esa tarde similares a las que padece antes de los ataques epilépticos que a veces ha sufrido. Unas declaraciones, nuevamente, susceptibles de aplicarse en una línea de defensa frente al brutal asesinato que cometió, que podría llevarle a la prisión permanente revisable.

El asesino confeso del crimen de Sueca sigue señalando a su expareja
Como desde el primer instante, el asesino confeso sigue sin evitar las referencias a su exmujer, a la que culpa de un “maltrato psicológico”. De hecho, de sus declaraciones se desprende que una de las cosas que más le han alterado ha sido el hecho de sentir que ella, ante terceros, le haya dejado como un maltratador.
Frente a ello, se defiende incidiendo en la educación de su entorno, alejada siempre de la violencia. Sin embargo, hoy no hay forma de explicar la brutalidad del crimen que confesó y que no ha querido aún verbalizar.
