Un golpe de viento volcó el kayak en el que iba el joven desaparecido en Lugo: ni él ni su primo se habrían puesto los chalecos salvavidas
La búsqueda del joven desaparecido se complica debido a los pocos accesos fáciles a la orilla desde tierra
Los dos primos son originarios de Brasil pero vecinos de Lugo
La búsqueda del joven desaparecido el pasado lunes 30 de marzo en Lugo sigue en pie. Desde principios de semana se busca al chico del que no se sabe nada desde que volcó el kayak en el que viajaba con su primo por las aguas del Miño. Los fuertes vientos propiciaron el accidente de la embarcación, que se vio arrastrada y dada la vuelta por el temporal al ser un kayak hinchable de dos plazas.
El suceso, que ocurrió en el embalse de Os Peares, en Lugo, mantiene a los equipos de rescate trabajando incesantemente en busca del chico desaparecido. Hasta ahora, solo han encontrado el kayak debido a las dificultades de búsqueda en la zona del accidente por los pocos accesos fáciles a la orilla desde tierra.
Los jóvenes son originarios de Brasil
La primera persona que se encontró con el superviviente del accidente, Adalberto Quiceno, alegó que el chico "llegó completamente agotado, y no es de extrañar". El joven tuvo que trepar por un terreno muy inclinado, lleno de maleza y desconocido para él. Estaba exhausto después de nadar un buen rato y con el agobio de saber que su primo se había quedado en el agua. Caminó siguiendo el ruido de las obras en marcha en la aldea de San Xiao da Cova, una de las poblaciones cercanas al lugar del Miño en el que se hundió el kayak en el que iban los dos. La búsqueda para dar con el desaparecido continúa.
Los dos primos, nacidos en Brasil pero vecinos de Lugo, se habían desplazado el lunes al embalse de Os Peares para navegarlo con un kayak hinchable de dos plazas. Se echaron al agua a última hora de la mañana desde un pequeño embarcadero que está cerca de la presa de Os Peares y en la parroquia de San Xoán da Cova, en el municipio de Carballedo.
Los trabajadores de las obras de rehabilitación en marcha en la aldea de San Xiao los vieron pasar poco después. Aproximadamente una hora y media más tarde volvieron a verlos ya de vuelta, en dirección a la presa. El kayak debió volcar poco después.
El kayak se desequilibró y volcó
Adalberto Quiceno y su compañero Alberto Fernández estaban trabajando en las obras de San Xoán y fueron los primeros a los que vio el chico que consiguió salir del agua. "Nos contó, explica Quiceno, que casi se desmaya dos veces subiendo la montaña". Alberto Fernández lo secunda y corrobora que "é moi difícil camiñar por aí".
En esta parte del embalse hay muy pocos caminos que lleguen a la orilla del Miño. Se trata de un terreno con mucha pendiente y una vegetación muy densa. El chico que pudo salir nadando salió del agua en un punto entre Papelle y San Xoán, pero desde la orilla no se ve ninguna de estas dos aldeas. Tuvo la suerte de oír la maquinaria de las obras de San Xoán y se puso a trepar hacia el lugar del que le parecía que venía el ruido.
Cuando llegó al pueblo llevaba solo un bañador y estaba mojado, con mucho de frío y muy nervioso. Acertó a contar que hacía viento y que el kayak en el que iban él y su primo se desequilibró y volcó. Al parecer, ninguno de los dos es un gran nadador, pero tampoco llevaban chaleco salvavidas. A él le costó, pero pudo salir del agua. En cambio, su primo no lo logró.
Las búsquedas no dan resultado
Los rescatadores que llegaron el lunes por la tarde se fijaron especialmente en las orillas, por si el segundo joven también hubiese podido salir nadando y pensando en que a lo mejor no había conseguir avanzar ladera arriba entre la vegetación. Sin embargo, ni la búsqueda en las orillas ni en el agua dieron resultado. Los bomberos de Ourense llevaron un dron equipado con una cámara térmica, pero tampoco encontraron nada.
El rastreo se reanudó a primera hora de la mañana de este pasado martes. Participaron un equipo de buceadores del grupo de actividades subacuáticas de la Guardia Civil con base en A Coruña y personal del servicio de emergencias 112, cada uno de estos grupos con una lancha neumática. Desde el aire los apoyó un helicóptero de la Guardia Civil, con pasadas a baja altura sobre el agua.
La búsqueda se centra en el tramo del embalse entre la presa y el pueblo de San Xiao. Se trata de un trayecto de algo menos de cuatro kilómetros de longitud en el que el río tiene una anchura media aproximada de trescientos metros y decenas de metros de profundidad. Se trata de aguas calmadas en la superficie, pero que por debajo pueden tener corrientes.
El último accidente data de 2024
Los últimos accidentes con personas ahogadas en esta parte del río Miño se registraron hace dos años. El último fue en a finales de julio del 2024 y tuvo lugar también en el embalse de Os Peares, pero en la parroquia de A Sariña, en Chantada y unos quince kilómetros aguas arriba de la presa.
Murió un hombre de unos 60 años que había ido de excursión con un centro asistencial de Ourense. A principios de ese mismo mes de julio, también murieron ahogados un pescador y un bañista, el primero de 26 años y en el municipio de O Páramo y el segundo de 60 y en Taboada, los dos en aguas del embalse de Belesar.