Primer investigado por la muerte del torero Ricardo Ortiz, embestido por un toro en la Zona de corrales de La Malaguet

La muerte de Ricardo Ortiz se investiga como accidente laboral
La muerte del torrero Ricardo Ortiz se investiga como accidente laboral. efe
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El tribunal que investiga la muerte del torero retirado Ricardo Ortiz, fallecido al ser embestido por un toro en los corrales de la plaza de La Malagueta, en Málaga, el pasado 3 de abril, ha citado a declarar en calidad de investigado al responsable de la empresa donde sucedió el hecho.

Fuentes del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) así lo han asegurado este martes y han precisado que el caso se investiga, por el momento, como delito contra la seguridad en el trabajo y que el juzgado está recibiendo informes y aguarda aún el dictamen definitivo de la autopsia.

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El responsable de la empresa donde ocurrió la muerte ha sido citado para tomarle declaración como investigado el próximo 15 de mayo por la Sección de Instrucción del Tribunal de Instancia de la plaza número 11 de Málaga, encargado de esta causa.

Un astado de los destinados a ser lidiados en la Corrida Picassiana del pasado 4 de abril corneó mortalmente en los corrales del coso al que fuera matador de toros Ricardo Ortiz, malagueño de 51 años, cuando se encargaba de las labores de desembarque del encierro de las ganaderías de El Pilar y Puerto de San Lorenzo.

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La empresa Lances de Futuro, adjudicataria de la gestión de la plaza y organizadora del festejo, informó de que el hecho se produjo sobre las 19:40 horas del 3 de abril, cuando Ortiz, como es tradición de su familia, trabajaba en dependencias de la plaza y vio que el toro, que al parecer estaba siendo curado de alguna lesión, se le arrancaba inesperadamente y no pudo esquivar la cornada que le infirió.

Esta muerte fue investigada por la Policía Nacional como accidente laboral, y agentes de su Brigada de Homicidios efectuaron las pesquisas sobre lo ocurrido.

Ricardo Ortiz nació en Málaga en un entorno muy taurino; su padre, Manolo Ortiz, ejerció como matador de toros y banderillero y, siguiendo sus pasos, él se vistió de luces a finales de los 80 y alcanzó ya como novillero el prestigioso Zapato de Oro, trofeo concedido a los triunfadores de la feria riojana de Arnedo.

Tomó la alternativa en la plaza de toros de Quito (Ecuador) de manos de Joselito el 28 de noviembre de 1994 y la confirmó seis años más tarde en la plaza de toros de Las Ventas, sin que su carrera llegara a alcanzar grandes cotas, por lo que, ya retirado a primeros de este siglo, pasó a formar parte del personal encargado de la plaza donde falleció.