La jueza autoriza el entierro de Lucas, el niño de 4 años asesinado en Garrucha, Almería, cinco meses después del crimen
La jueza ha rechazado la pretensión de la defensa del principal investigado, la pareja de la madre del niño
El abuelo materno del niño fue quien solicitó la entrega del cuerpo para proceder a su entierro
La jueza instructora ha autorizado la inhumación del cadáver de Lucas, el niño de 4 años que murió de forma violenta en Garrucha, Almería, tras ser hallado el cuerpo del menor en un búnker con lesiones que revelaban violencia continuada.
La jueza ha rechazado la pretensión de la defensa del principal investigado, la pareja de la madre del niño, que solicitaba extraer muestras óseas del cuerpo antes de entregarlo.
Entrega del cuerpo
En un auto, la Sección Civil y de Instrucción del Tribunal de Instancia de Vera (Almería), Plaza 1, responde a la petición reiterada del abuelo materno del niño, quien solicitó la entrega del cuerpo para proceder a su entierro una vez que la Audiencia Provincial le permitió personarse como acusación particular y tras haber concluido las pruebas forenses.
La resolución judicial desestima la pretensión de la defensa de Juan David R.C., pareja de la madre, que el pasado 28 de abril intentó paralizar o condicionar la entrega de los restos mortales del pequeño. Sus abogados solicitaron que el Instituto de Medicina Legal o Criminalística procediera a la extracción y custodia de "muestras óseas (un hueso largo o una costilla) y de tejidos orgánicos".
La representación del investigado alegaba que entregar el cuerpo sin realizar este muestreo previo supondría "la destrucción irreversible de la fuente de prueba". Sin embargo, tanto la defensa de la madre del menor, Bárbara Ysmar O.S., como el Ministerio Fiscal se opusieron a esta pretensión. La defensa de la madre consideró que la prueba de extracción de huesos carecía de "pertinencia y utilidad procesal".
Causas claras del fallecimiento
Por su parte, la Fiscalía ya había dado luz verde a la inhumación del cadáver desde el pasado 20 de febrero, argumentando que el entierro resulta "más garantista" que la incineración de cara a la posible práctica de diligencias de investigación en el futuro.
Para fundamentar su autorización, la magistrada Mónica Viciana Martínez recuerda que los informes forenses, la autopsia del 13 de febrero y su ampliación del 20 de marzo, ya establecieron de forma clara la causa del fallecimiento: un shock hemorrágico de 1.100 centímetros cúbicos por un desgarro hepático derivado de un traumatismo abdominal violento.
Dichos dictámenes certificaron que "no existe impedimento alguno" médico-legal para proceder a inhumar el cadáver.
Además, el auto subraya que la vía antropológica planteada por el investigado ya está judicialmente cerrada, puesto que la Audiencia Provincial de Almería desestimó firmemente el pasado 16 de abril su recurso para practicar una prueba pericial antropológica forense y de etnomedicina.
Justicia por la muerte de Lucas
Al no haber pruebas pendientes que justifiquen retener el cuerpo, la jueza concluye que prevalece el derecho de los familiares a darle sepultura y el respeto a los restos mortales, por lo que ha ordenado a las fuerzas de seguridad que practiquen las diligencias necesarias para proceder a la entrega.
El cadáver de Lucas se encontró dentro de una especie de caseta en la playa de Garrucha a principios de diciembre de 2025. Tanto la madre del niño, Bárbara Ysmar B.O., como la pareja de esta, Juan David R.C., están acusados de ser los autores del crimen.
El padre biológico del pequeño nunca lo reconoció y, legal y afectivamente, la figura paterna ha sido siempre el abuelo materno, Martín, quien dio sus apellidos al niño y lidera la búsqueda de justicia por la muerte de su nieto.