La madre que abandonó a sus hijos en una cuneta de Portugal, impasible en una cafetería: "Se sentaron sonriendo, como si nada hubiera pasado"

El pequeño de cinco años se sentía culpable, pero nunca abandonó a su hermano.
Encuentran a dos hermanos de 3 y 5 años en una cuneta de Portugal: su madre los secuestró en Francia, les vendó los ojos y los abandonó en un bosque
El suceso ha conmocionado Portugal. Una madre secuestró en Francia a sus dos hijos pequeños y los abandonó -dejándoles vendados "para ahuyentar al diablo" y con mochilas con comida, bebida y ropa- en un bosque de Portugal junto a la carretera.

Recorrió junto a los pequeños y su nueva pareja en coche nada menos que 1.600 kilómetros para abandonarlos lejos de su padre, que denunció su desaparición en Francia al igual que la familia de ella. En el camino el coche fue captado en una gasolinera donde se veía a los niños felices jugando en el coche. Nada hacía presagiar lo que ocurriría después y el destino cruel del viaje.
Lo que más sorprende a los investigadores es que la madre ni siquiera se inmutó tras abandonar a sus pequeños, de 3 y 5 años. Marine, y su pareja Marc fueron detenidos en un restaurante de Fátima a 200 kilómetros de donde abandonaron a los niños. Allí pasaron horas con total tranquilidad tras dejar abandonados.
“Era una pareja de inmigrantes franceses que llegó, se sentó en una mesa, pidió el desayuno: un litro de leche, una taza grande de café y pasteles. Se sentaron con naturalidad, sonriendo, tranquilos, como si nada hubiera pasado”. El relato es de Izabel Santos, dueña del restaurante donde pasaron varias horas antes de ser identificados y arrestados por las autoridades.
En una entrevista con el programa Dois às 10 de TVI, la dueña del local describió un ambiente aparentemente normal durante toda la mañana. Según ella, la pareja llegó alrededor de las 9:00 y permaneció allí casi hasta la tarde. “Pasaron las horas y siguieron sentados allí, bromeando entre ellos”, confesó. Izabel Santos también recuerda que el hombre “estaba muy ocupado con su móvil”, mientras que la mujer escribía repetidamente en un diario “yendo y viniendo del auto”. “Lo único que sé es que estaban tranquilos, en paz, sonriéndose y bromeando con todos los clientes que llegaban”. Uno de ellos fue el que dio la voz de alarma a las autoridades al reconocer a la pareja.
El pequeño de cinco años se sentía culpable, pero nunca abandonó a su hermano

El pequeño de cinco años demostró tener más sensibilidad que su madre. Nunca abandonó a su hermano Zacharie de solo tres años, pese al miedo, los moratones y la desolación al verse solos, abandonados por su propia madre. No solo eso, "el mayor se sentía culpable por lo ocurrido", pero pronto volvieron a sentirse niños cuando fueron encontrados y ayudados por Alexandre Quintas. "Estaban aterrados y llorando", pero al rato, tras avisar a las autoridades y llevarlos a casa de una vecina, "estaban jugando con motos. Comieron, bebieron y empezaron a saltar y a jugar con mi nieto de cuatro años", relata esta. Volvieron a ser niños, y a ser tratados como tales.
Manuel Coutinho, presidente del Instituto de Apoyo a la Infancia en Portugal desvela lo inusual y sorprendente del caso. "Es un abandono realmente muy especial porque fue muy premeditado".
La madre, Marine, y su pareja Marc serán juzgados hoy por violencia doméstica, maltrato y abandono. Los pequeños están con una familia de acogida mientras analizan la posibilidad de repatriarles. Tienen un hermano de 16 años al que habían dejado solo en su casa de Francia.
