El cura acusado de agredir sexualmente a cuatro mujeres en Málaga utilizó sumisión química

Uno de los agentes ha asegurado que el líquido que supuestamente administró a las víctimas es transparente y no deja sabor
Exnovia del cura acusado de abusos en Málaga dice que él guardaba imágenes de agresiones sexuales en carpetas
El sacerdote malagueño de 35 años acusado de sedar y agredir sexualmente a cuatro mujeres entre 2014 y 2018 utilizó presuntamente la sumisión química, según ha declarado este martes un policía que participó en la investigación.
El juicio contra el cura ha comenzado este lunes en la Sección Primera de la Audiencia Provincial de Málaga y durante la sesión de este martes han comparecido cinco policías que participaron en la instrucción del procedimiento.
Uno de los agentes ha asegurado que el líquido que supuestamente administró a las víctimas es transparente y no deja sabor y ha subrayado que sirve para la sumisión porque hace perder la conciencia a las víctimas.

También han comparecido la inspectora jefa de delitos sexuales que ha relatado que analizaron "cientos y cientos" de archivos informáticos con agresiones sexuales a mujeres inconscientes y que en uno de ellos se ve "claramente" la cara del sacerdote con actitud libidinosa mientras agredía a una de las víctimas.
Esta agente ha asegurado que tras el volcado del dispositivo que entregó la denunciante había cientos de archivos con fotografías, capturas de pantallas y vídeos con agresiones sexuales. Estaban divididos en carpetas y en cada una de ellas figuraba el nombre de una mujer.
Los agentes de la Policía Nacional que investigaron el caso han explicado que del material analizado los vídeos los pudieron geolocalizar y gracias a las fotos pudieron saber la fecha exacta en la que se hicieron.
Ninguna de las víctimas había sido consciente de que habían sido drogadas
Estos agentes, tras identificar a las víctimas, las entrevistaron y confirmaron que ninguna de ellas había sido consciente de que habían sido drogadas ni agredidas sexualmente y han mantenido en el juicio que el acusado se aprovechó de su condición de sacerdote porque generaba a las víctimas "cercanía y confianza".
En la sesión de este martes también ha comparecido un testigo que ha indicado que era amigo del acusado hasta que se destapó el caso y ha explicado que fueron juntos a distintos campamentos.
Ha relatado que en esas convivencias el procesado dormía en la misma cama que las mujeres pero que a él no le resultó raro ya que era en el ámbito de la amistad que tenía con ellas, aunque ha reconocido que el acusado distribuía las habitaciones y que a él siempre le mandaba a otra diferente.
Este testigo ha indicado que en uno de esos campamentos el acusado le enseñó un bote con una sustancia que dijo que se llamaba 'alegría', que la había traído de Ámsterdam, pero que nunca se lo ofreció. El juicio continúa este miércoles con la declaración de más testigos y la declaración del sacerdote será cuando finalice la fase testifical.