La sombra de una secta tras la desaparición de Julija, la prima de Tadej Pogačar: la búsqueda se centra en Gran Canaria casi cinco años después
Peter Pogačar busca desde noviembre de 2021 a su hija Julija, desaparecida junto a su madre Melisa: el padre da las claves del caso
El caso de Julija, un caso de sustracción parental: se pide especial atención a la población de Canarias
Julija Pogačar, la prima del ciclista Tadej Pogačar, desapareció hace casi cinco años en Eslovenia. Su padre, Peter Pogačar, el tío del deportista, la vio por última vez el 1 de noviembre, dos días antes de que su exmujer y madre de la niña, Melisa Smrekar, se la llevara y saliera con ella del país tras ir a buscarla al colegio.
Peter no supo nada de ellas desde entonces, pero una serie de cartas y una reflexión de Melisa previa a la desaparición han levantado sospechas de que ambas podrían encontrarse en España. De hecho, el padre de la niña se encuentra desde este pasado fin de semana en Gran Canaria, donde se prepara para presentar una denuncia. La Policía Nacional ya investiga el caso de sustracción parental.
Desde esta semana, Peter se reúne con agentes de la UFAM (Unidad de Atención a la Familia y Mujer) para analizar la situación. Desconoce en qué condiciones se encuentra Julija, sabe que no asiste a la escuela y que no tiene acceso a atención médica adecuada, ya que no constan registros. El padre de la niña afirma que la decisión de Melisa de marcharse está directamente relacionada con sus contactos anteriores con el círculo religioso-espiritual de Lana Praner, la líder de una secta eslovena caracterizada por teorías conspirativas severas que huyó de su país en 2020 al ser investigada por la justicia por presunta captación financiera y operativa de sus seguidores, así como posible inducción al aislamiento.
La huida de Melisa con Julija y la sombra de una secta
"Melisa quería visitar Gran Canaria con Julija en marzo de 2020 para pasar unas vacaciones, pero el brote de covid lo impidió. Le dije entonces que quizás era mejor no ir, ya que las fronteras se estaban cerrando gradualmente y podrían quedarse atrapadas en la isla. Ella respondió que tal vez no sería tan malo", explica a la web de 'Informativos Telecinco' Peter Pogačar, que se ha desplazado a Gran Canaria junto a su hermana, quien habla un poco de español.
"Intentaremos visitar muchos pueblos pequeños y enseñar a los lugareños fotos de Julija y Melisa. Lana Praner es totalmente culpable, huyó de Eslovenia en 2020 porque la situación se volvió demasiado peligrosa para ella. Luego convenció a sus seguidores para que también abandonaran Eslovenia y muchos lo hicieron", añade Peter.
Melisa desapareció durante años, pero en mayo de 2025 comenzó a enviar cartas a Eslovenia con sellos de España. Hay un total de 12, explican fuentes como 'Slovenske novice'. La última se recibió hace dos meses. Fueron enviadas a familiares, a la policía y a medios de comunicación. En ellas, la madre afirma que se encuentran bien, que la niña no quiere ver a su padre, a pesar de no aportar pruebas, y que no huyó por culpa de una secta. Acusa a Peter de haber propiciado su huida por querer vacunar a su hija contra la covid "a toda costa", enseñarla videojuegos violentos y obligarla a aprender cálculos matemáticos a una corta edad, hechos que nunca ha denunciado ante las autoridades.
Peter niega todas estas acusaciones y subraya que una jueza de Eslovenia dictó que él tiene que tener la plena custodia de su hija porque Julija se encuentra en riesgo. La pareja se divorció en 2012 y, antes de la desaparición, Peter podía estar con su hija dos días entre diario y los fines de semana. Ese era el reparto. Sin embargo, "Melisa empezó a acudir a sesiones del grupo de Lana Praner con la niña", lo que generó preocupación en su padre. El progenitor incluso muestra un audio grabado 11 meses antes de la desaparición en el que Julija, con tan solo nueve años, decía: "Los que creen en las mascarillas, en el 5G, en las vacunas, también en los aviones y esas cosas, bueno, esa persona tiene una debilidad, porque no ve las cosas que podría ver, cuando ya han hecho cosas tan enfermas... Te digo que Eslovenia no saldrá de esto".
El 1 de noviembre de 2021 Peter vio a su hija y esta le entregó un dibujo. En él aparece un corazón y Julija en el interior con la mano en alto. El padre pensó que era un gesto cariñoso, pero dos días después dedujo que había sido una despedida. Pensó que había perdido todo, pero llegaron las citadas cartas con sellos de Negreira, en A Coruña, de San Cugat del Vallés, en Barcelona, y de Alicante. Peter cree que Melisa podría estar en Canarias y disponer de personas de confianza en la península que la ayudan a enviar esas cartas para despistar sobre su ubicación. Por ello, ha decidido preparar una denuncia en nuestro país. Su exmujer ya figura desde el año pasado entre los fugitivos más buscados de Europa en la web de Europol, como se recoge en la página que creó para la búsqueda de su hija: findjulija.com. Hay una orden de detención contra ella.
Anka y Luka Ule, el matrimonio al que señala Peter Pogačar
Pero la denuncia de Peter no se limita a Melisa. También pone en el foco a Anka y Luka Ule, un matrimonio esloveno a los que Peter acusa de encubrir y permitir la fuga injustificada de la madre. Esta pareja fue consultada por el padre y, según él, aseguraron que no conocían de nada a la madre y a la niña. Sin embargo, diversos indicios en su actividad pública en internet contradicen esa versión. En redes sociales, Anka tiene marcados con un 'Me gusta' páginas oficiales como la de la Academia Lana Praner, comunidad de la que Melisa era seguidora activa, y el grupo espiritual Čudesa neba (Milagros del cielo), vinculado a la esotérica.
Además, hay otros datos llamativos. Anka tenía una página web propia en la que detallaba sus servicios y acabó cerrando de forma repentina. En esta página difundía información sobre su negocio, Zavestno Življenje (Vida Consciente): ofrecía servicios de numerología, canalizaciones y retiros espirituales con tarifas que oscilaban entre los 55 y los 97 euros por sesión (el precio máximo incluía un encuentro privado en Ivančna Gorica), dinero que exigían por adelantado en una cuenta de un banco esloveno.
Lo curioso es que el negocio de Vida Consciente, con sede en Liubliana, se cerró justo después de la desaparición de Julija. El 4 de noviembre de 2021 (apenas 24 horas después de que Melisa se llevara a la niña), Anka Ule dio de baja formalmente su actividad comercial en los registros, como indica el portal 'Stop Neplačniki'. Semanas antes, su marido Luka había estado posteando en redes discursos radicales justificando la insurgencia contra el sistema.
Tras despedirse de su familia afirmando que se marchaban a vivir a España, a zonas de montaña alejadas del entorno urbano, "el matrimonio cruzó la frontera", detalla Peter. Los registros "constatan que el mismo 4 de noviembre de 2021 se alojaron en el Hotel Pepa, en Alfajarín, en Zaragoza, y una semana después, el 11 de noviembre, fueron localizados en el Albergue Miguelín, en Grandas de Salime, en el Principado de Asturias". Peter cree que los Ule viajaron con Melisa y Julija en coche hasta España desde Eslovenia.
La ruta de pernoctaciones coincide en el tiempo con la huida y asegura que cuando se les preguntó "entraron en pánico". "Actualmente no se sabe dónde están. Eran personas muy activas en las redes sociales y, de repente, justo cuando se pierde el rastro de mi hija, dejan las redes sociales por completo. Necesito aclarar qué ha pasado con mi hija", precisa el padre.
La búsqueda por Canarias con ayuda de Noelia Bru
Noelia Bru, la prima de Patricia Aguilar, la española que fue captada por una secta de Perú y fue rescatada por su padre en la selva en julio de 2018, asesora y coordina las gestiones de Peter en España desde hace unos meses. Según explica a este medio, identifica un patrón de conducta entre lo que vivió su familia y el comportamiento de Melisa Smrekar: "Su principal obsesión en las cartas siempre es desvincular a Lana Praner, desvincular a otras personas que hayan podido ayudar y repetir que no son una secta. Es exactamente lo mismo que hacía mi prima".
Esta reacción defensiva, apunta Bru, es un rasgo clásico de la manipulación psicológica, donde la víctima asume el discurso de la organización y rompe con su entorno cercano. Melisa tiene otros dos hijos de una relación anterior y tampoco se ha comunicado con ellos en estos casi cinco años. Bru afirma que podría haber núcleos de seguidores de Lana Praner por todo el mundo. En este sentido, Peter revela que hay una página web (whoislana.com) en la que se analiza el discurso y la actividad financiera de la líder espiritual, quien ha sido denunciada por familias y quien ha llegado a reclamar más de un millón de euros a una periodista por acusarla de participar en el caso de Julija, como recuerda Peter.
Bru sostiene que Melisa y Julija pudieron llegar a España en coche, pero desconoce cómo pudieron desplazarse a Canarias sin que consten registros. Espera que Peter pueda obtener información, aunque cree que será una tarea complicada: "Canarias está llena de fincas privadas que resultan indetectables para el radar policial y donde es fácil dar cobijo a personas sin levantar sospechas. Hay muchas fincas a las que los agentes no pueden entrar sin una orden".
La situación es delicada. En este tipo de contextos, advierte Bru, puede desarrollarse el rol de "víctima-victimario" en figuras como Melisa; personas que, tras ser anuladas y convertidas en víctimas de un movimiento espiritual, terminan transformándose en victimarias al ejecutar un delito bajo la creencia de que se están sacrificando (y sacrificando a los suyos) por un bien místico mayor. Ante la vulnerabilidad en la que este radicalismo puede dejar a una menor, recalca la urgencia de difundir los carteles con los rostros de Julija y Melisa, apelando a la memoria de cualquier ciudadano que haya podido cruzarse con ellos en campings, hostales o zonas rurales de nuestro país desde el año 2021.
Para Peter Pogačar, el paso del tiempo y el peso de una búsqueda en solitario han terminado pasándole una factura física y emocional, llegando a sufrir un deterioro de su propia salud tras sentir que el caso se iba silenciando en los medios de Eslovenia por la falta de novedades. Noelia Bru insiste en que la presión mediática en el país de acogida es la herramienta más poderosa para reactivar las investigaciones y conseguir, tal y como ocurrió en el caso de su prima Patricia Aguilar, generar "ojos en todas partes". Desde el entorno del padre instan a que cualquier ciudadano que disponga de una pista contacte con la Policía Nacional para ayudar a recomponer el mapa de una huida clandestina que ya dura casi media década. Julija cumplirá 15 años el próximo 27 de julio. Toda su familia paterna espera tener noticias fiables de ella.