Las pruebas que pueden confirmar o descartar la denuncia de abusos sexuales tras el crimen de Vicent, el logopeda de Valencia
Los investigadores del caso del logopeda analizan pruebas y la situación del menor para confirmar o descartar la agresión sexual
La vida de Vicent, el logopeda de Valencia: tenía novia, llevaba más de ocho años al frente de la clínica y se apoyaba en sus padres
El asesinato de Vicent D. C., ocurrido el pasado 15 de junio en su clínica de Valencia, ha derivado en una compleja investigación que sitúa al hijo del homicida confeso, un niño de dos años, en el centro de las principales diligencias. Mientras el Grupo de Homicidios analiza los dispositivos de la víctima para comprobar si pudieran contener material pedófilo o si existen conversaciones que reflejen una disputa previa entre el profesional y la familia, la prioridad judicial se vuelca sobre la integridad del niño.
David, el padre del menor, se entregó en la comisaría de Burjasot el mismo día del crimen tras dejar al niño en su domicilio de Benimàmet. Ante los agentes confesó haber matado al logopeda. Según su relato, irrumpió en la consulta antes de la hora prevista para recoger a su hijo después de escuchar un grito del pequeño. Al entrar, aseguró que lo encontró con los pantalones bajados y sin pañal, una escena que interpretó como indicio de una posible agresión sexual y que, según sostuvo, desencadenó su reacción.
En este contexto, los investigadores tratan de confirmar si realmente se produjo una agresión sexual o si el homicidio se produjo por otras razones. La persona encargada de llevar al niño a la Clínica Diálogo de forma habitual era la madre, por lo que se revisan los chats de Vicent con ella para esclarecer si hubo o no algún conflicto previo a su muerte.
Las pruebas de los investigadores para verificar si hubo o no abusos
Los investigadores se centran en analizar si los dispositivos intervenidos a Vicent contienen material pedófilo y estudian al detalle una mancha biológica hallada en la ropa de la víctima, además de otras muestras recogidas durante la inspección de la clínica. Todo ello con el objetivo de determinar si existen indicios objetivos de la presunta agresión sexual.
En cuanto al niño, dado que tiene apenas dos años, la instrucción judicial podría apoyarse en los procedimientos médico-forenses y judiciales previstos en el Protocolo de Atención Integral, Sanitaria y Judicial a Víctimas de Agresiones Sexuales de la Comunitat Valenciana. Las herramientas contempladas en dicho documento se emplearían para tratar de esclarecer si se produjeron o no los abusos.
Según este protocolo, a esas edades las entrevistas forenses tradicionales tienen una utilidad muy limitada debido al escaso desarrollo del lenguaje y de la capacidad narrativa del menor, por lo que el peso de la investigación suele recaer principalmente en la exploración médico-forense, la observación conductual y la búsqueda de posibles evidencias biológicas. Las actuaciones se realizan además bajo el principio de no revictimización, tratando de reducir al mínimo el número de exploraciones a las que pueda verse sometido el niño.
Las muestras que pudieran obtenerse deben seguir una estricta cadena de custodia para garantizar su validez judicial y permitir su posterior contraste con el resto de pruebas recopiladas durante la investigación. Los resultados de los análisis serán fundamentales para esclarecer una de las principales incógnitas del caso: si la acusación de abusos sexuales formulada por el padre cuenta con algún respaldo material o si, por el contrario, respondió a una interpretación errónea o a una versión construida para justificar la agresión mortal contra el logopeda. Como en este caso ya existe un proceso penal abierto por homicidio, las eventuales diligencias relacionadas con el menor quedarían coordinadas con el Juzgado de Instrucción, actuando los servicios sanitarios y forenses bajo mandato judicial para la recogida y preservación de las pruebas.
Las dudas sobre cómo logró regresar a la consulta el homicida
Otra de las incógnitas que trata de resolver el Grupo de Homicidios afecta a la secuencia de movimientos del detenido dentro y fuera de la clínica del barrio de Marxalenes.
La versión aportada por David sostiene que abandonó el centro y regresó posteriormente antes de la hora prevista para recoger a su hijo, momento en el que escuchó un grito e irrumpió en la consulta.
Sin embargo, la puerta del establecimiento dispone de un sistema de apertura controlada desde el interior, circunstancia que ha llevado a los investigadores a analizar con detalle cómo consiguió volver a acceder al local.
Entre las hipótesis que se estudian figura la posibilidad de que el ahora investigado hubiera manipulado el acceso durante una salida previa, impidiendo que la puerta quedara completamente bloqueada. Determinar si existió preparación previa o si todo respondió a una reacción impulsiva resulta clave para reconstruir el crimen y valorar el grado de planificación de los hechos. El asesino confeso permanece en prisión provisional, comunicada y sin fianza.