Un testigo sitúa a José Antonio, desaparecido hace casi tres meses en Cáceres, junto a una persona sin hogar en una estación de autobuses de Ávila

La Guardia Civil analiza una pista que sitúa a José Antonio, desaparecido en Jarandilla de la Vera, en Arenas de San Pedro
Sin rastro de José Antonio, el hombre desaparecido en Jarandilla de la Vera, Cáceres: las batidas concluyen sin éxito
Han pasado casi tres meses desde que José Antonio Asensio desapareció en Jarandilla de la Vera sin dejar rastro. El hombre, de 74 años, sordomudo y con discapacidad intelectual, se encontraba pasando unos días de vacaciones en el municipio de Cáceres junto a otros usuarios y monitores de una residencia para personas con discapacidad de la localidad madrileña de Berzosa de Lozoya cuando se perdió su pista durante la noche del 2 de abril.
Desde entonces, los numerosos operativos de búsqueda desplegados por la Guardia Civil, apoyados por voluntarios y asociaciones especializadas, no han conseguido localizar ninguna pista concluyente. La investigación permanece abierta. En las últimas semanas ha cobrado relevancia el testimonio de un hombre que asegura haber visto a José Antonio acompañado por otra persona en la estación de autobuses de Arenas de San Pedro, en Ávila, una línea de investigación que sigue siendo analizada por los investigadores.

La última noche en Jarandilla y los rastreos realizados sin éxito
Según relata a la web de 'Informativos Telecinco' María, sobrina del desaparecido, José Antonio se alojaba junto a sus compañeros en la Residencia Universitaria V Centenario de Jarandilla de la Vera. Aquella noche salió al exterior del edificio y nunca regresó. "En un descuido o exceso de confianza de los monitores salió a fumar a la puerta de la residencia universitaria donde se alojaban. A las 21:30 salió él solo. Esa fue la última vez que le vieron", explica.
Las cámaras de seguridad captaron posteriormente su presencia en dos ocasiones durante la hora siguiente. A partir de ese momento desaparece cualquier rastro verificable. "Desde entonces no tenemos más pistas, ni hilos de los que tirar", lamenta su sobrina.
La Guardia Civil ha movilizado durante estos meses numerosos recursos para tratar de localizar al desaparecido. A los dispositivos oficiales se han sumado asociaciones especializadas, equipos caninos, drones y decenas de voluntarios que han rastreado amplias zonas del entorno de Jarandilla. Pese al esfuerzo realizado, ninguna de las batidas organizadas ha permitido obtener resultados. María reconoce que la falta de avances está haciendo cada vez más difícil mantener el ánimo de la familia. "Los familiares estamos desesperados por encontrarle", afirma. "Mi tío no tiene mujer ni hijos. Tiene muchos sobrinos que le estamos buscando desesperadamente", precisa.
La pista de Arenas de San Pedro, en Ávila
Un mes y medio después de la desaparición surgió un testimonio que abrió una nueva vía de investigación. Un testigo aseguró haber visto a José Antonio en la estación de autobuses de Arenas de San Pedro acompañado por una persona sin hogar. Según explica la familia, la descripción del supuesto acompañante es muy genérica: un hombre español de unos 60 años y con barba. Hasta el momento no consta que haya podido ser identificado.
Los familiares creen que José Antonio pudo haber recorrido parte del trayecto desde Jarandilla en dirección hacia territorio abulense. "Pudo encontrarse con alguien en Losar o en el camino que le ayudara", explica su sobrina.

La Guardia Civil también estudia esta posibilidad. Según la familia, los investigadores han solicitado grabaciones de diferentes líneas de autobús y de varios puntos de Arenas de San Pedro para intentar verificar el testimonio del supuesto avistamiento. En cuanto a otros escenarios, se ha peinado toda la zona en dirección a Jaraíz de la Vera desde Jarandilla y no ha habido resultados.
Una esperanza cada vez más difícil
José Antonio no llevaba dinero ni documentación cuando desapareció. Sin embargo, sus familiares insisten en que era una persona autónoma dentro de sus limitaciones de comunicación y que no presentaba problemas físicos importantes más allá de los propios de su edad.
La familia subraya la posibilidad de que continúe con vida junto a alguna persona que desconozca que está siendo buscado. "No descartamos la opción de que esté en compañía de una persona que no sepa que está perdido y que mi tío no se pueda comunicar para explicarle que está perdido", explica María.

Mientras la Guardia Civil continúa investigando y revisando material audiovisual pendiente de análisis, los familiares mantienen activa la difusión de carteles y avisos en albergues, centros asistenciales y entidades sociales de distintas localidades con la esperanza de tener novedades. "No será pronto... ya es tarde, pero no podemos hacer más", concluye la sobrina del desaparecido.
