Julio Pardo, el asesino de su mujer en Avilés en 2016, se quita la vida en su celda de El Dueso, Cantabria

Julio Pardo cumplía condena de 24 años en la prisión de El Dueso por el asesinato de su mujer en enero de 2016
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Funcionarios de la prisión de El Dueso, en Cantabria, encontraron sin vida en su celda el cuerpo de Julio Pardo, condenado a 24 años de cárcel por el asesinato de su mujer en enero de 2016 en Avilés, Asturias. Todo apunta a que se habría quitado la vida.
El cuerpo sin vida de Pardo apareció ahorcado con un cinturón durante el recuento rutinario que los funcionarios realizan a las ocho, coincidiendo con el cambio de guardia. Cuando los trabajadores del centro penitenciario accedieron a la celda, Pardo ya no tenía pulso y no fue posible reanimarlo.
Según la información publicada por 'El Diario Montañés', Pardo estaba clasificado en segundo grado y llevaba tiempo desempeñando labores de panadero en la prisión, un trabajo que conocía bien por su experiencia previa en una confitería. Cada mañana acudía a su puesto a las 06.45 horas y, fuera del horario laboral, solía permanecer en su celda.
Fuentes del centro consultadas por el periódico describen a Pardo como un interno "normal" que pasaba "muy desapercibido", alguien que apenas mantenía relación con otros presos y que pasaba la mayor parte del tiempo solo. En la prisión no constan indicios que permitan explicar qué pudo llevarle a quitarse la vida, según el citado medio local.
Rechazo a la separación
La Sección Tercera de la Audiencia Provincial de Asturias, estableció como probado que, el día 26 de enero de 2016, fecha en la que ocurrieron los hechos, el acusado Julio Pardo Cimiano estaba casado con Ascensión Amores Porcel desde el 10 de mayo de 2008. El lunes día 25 de enero de 2016 el acusado y Ascensión, siguiendo una costumbre instaurada entre ellos, aprovechando que los martes su negocio permanecía cerrado por descanso semanal, acudieron a cenar a un restaurante sito en la calle San Francisco de Avilés, regresando a su domicilio en torno a las 23.00 horas.
Sobre las 04.00 horas del día 26 de enero el acusado guiado por el ánimo de acabar con la vida de su esposa, sirviéndose de una llave inglesa le propinó numerosos golpes en la cabeza, continuando golpeándola de manera reiterada, fundamentalmente en la cara, provocándole un politraumatismo craneoencefálico severo que determinó su fallecimiento.
Cuando el acusado comenzó a golpear a Ascensión esta se encontraba dormida en la cama, actuando el acusado sin mediar palabra, de forma súbita e inesperada. Al golpearle en la cabeza dejó a Ascensión en estado de semiinconsciencia y, aprovechando esta situación de aturdimiento que eliminaba cualquier posibilidad de defensa, continuó propinándole aquéllos golpes reiterados, fundamentalmente en la cara, que le provocaron el politraumatismo cráneo encefálico severo determinante de su fallecimiento.
Julio Pardo al golpear a Ascensión pretendía de manera consciente y deliberada, además de causarle la muerte, producirle un extraordinario y desmedido dolor, provocándole males innecesarios para conseguir dicho resultado. Antes de que Ascensión falleciera por efecto de los golpes, el acusado le colocó un almohadón sobre la cara ejerciendo presión para tratar de provocar su asfixia, lo que le ocasionó obstrucción de entrada de aire por intento de asfixia.
Ascensión Amores Porcel tenía 46 años de edad. No tenía hijos. El matrimonio regentaba desde el año 2012 la confitería 'La Duquesita' ubicada en la calle Fernández Balsera no 29 de Avilés, encargándose el acusado de las tareas propias del obrador y Ascensión Amores de la atención al público.
Dicho negocio, que había sido explotado con anterioridad por los padres del acusado hasta su jubilación, no generaba los rendimientos económicos pretendidos por el matrimonio, lo que provocaba situaciones de tensión y conflicto entre ellos. Tal conflictividad se veía agravada por la mala relación que, desde hacía tiempo, existía entre Ascensión y sus suegros.
Ante la situación de conflictividad existente, Ascensión propuso al acusado la posibilidad de dejar la confitería y abandonar Avilés. El acusado se negó, imponiendo finalmente su criterio y anulando así su capacidad de decisión. El carácter de Ascensión se fue transformando paulatinamente en los últimos años, haciéndose más introvertida y menos social.
Su vida se redujo a trabajar en la citada confitería y cuidar a sus padres. Sus únicas salidas eran en compañía de su marido y el único contacto ajeno a su propia familia era con la tía de Julio, con la que hablaba "a escondidas" del acusado cuando este no estaba, llegando a colgar el teléfono si él llegaba por miedo a su reacción. Se vio obligada a distanciarse su familia, llegando sus padres a no querer pasar días en la vivienda conyugal al ver el trato que el acusado la dispensaba.
Como consecuencia de esta situación de conflictividad, Ascensión presentó problemas de ansiedad de los que fue tratada por su médico de cabecera. Ascensión se planteó la posibilidad de separarse. El acusado, temiendo que Ascensión pusiera fin a su matrimonio, no aceptando que ella pudiera tomar esa decisión, decidió acabar con su vida. El acusado tenía sus facultades conservadas con ocasión de los hechos.
Tras cometerlos, el acusado para no asumir sus consecuencias ingirió alcohol y medicamentos, hallándose semiinconsciente cuando fue encontrado por la policía y los familiares de Ascensión a última hora de la mañana del día 27 de enero.
