Piden rastrear los móviles de los padres del bebé maltratado de Barcelona para ver si alguno se quedó a solas con él

El bebé maltratado en Barcelona tenía taquicardias y no paraba de llorar al llegar al Hospital del Mar.
El padre del bebé maltratado en Barcelona continúa en prisión por su riesgo de fuga: la declaración de la madre del menor en el juzgado
El bebé de seis semanas maltratado en Barcelona el pasado mes de marzo, presuntamente a manos de sus padres, llegó al Hospital del Mar alterado, con taquicardias y sin parar de llorar. No obstante, no se pensí que sufriera malos tratos hasta que días después fue tratado en el Vall d'Hebron.
La investigación sobre lo que le ocurrió sigue adelante. Su padre se encuentra en prisión mientras que la madre quedó en libertad por orden de la Audiencia de Barcelona tras permanecer encarcelada durante más de un mes. Por el momento, el pequeño se encuentra en una casa de acogida.
Ahora, los Mossos piden rastrear los móviles de ambos para saber si alguno de ellos se quedó a solas con el bebé. También está pendiente realizarles un examen psicológico.
El hematoma del escroto no era producto de la bolsa de orina colocada en el hospital
A la espera de seguir avanzando en estas pesquisas, el juez de violencia contra la infancia y la adolescencia de Barcelona ha continuado este miércoles con las declaraciones de cinco testigos, todos ellos médicos o enfermeras del Hospital del Mar y del Hospital de Sant Pau, por donde pasó el menor antes de ingresar en Vall d'Hebron. Ninguno de ellos vio signo alguno de maltrato ni un comportamiento anómalo por parte de los progenitores. Eso sí, han descartado de forma rotunda que el hematoma que tenía el bebé en el escroto fuera producto de la bolsa de orina que le habían colocado ellos.
Fue días después cuando en otro hospital descubrieron lesiones anales cuando se encendieron las alarmas y se abrió camino la sospecha de presuntos malos tratos. El padre del bebé sí que admitió ante su familia que había "zarandeado" al niño, que lo había tratado de forma "brusca" para colocarlo en una manta para calmarlo. El padre sigue por el momento en prisión y niega haber maltratado al pequeño de forma consciente, pero está acusado nada menos que de presunto maltrato continuado, lesiones y agresión sexual.
Llama la atención el hecho de que el bebé fuera un niño muy buscado, ya que como desveló El Periódico, fue es fruto de un tratamiento de reproducción asistida por lo que genera enorme extrañeza que el pequeño presentara lesiones evolutivas, continuadas en el tiempo y no de un solo día. Una vez descartado que el bebé padeciera algún tipo de enfermedad que pudiera justificar las fracturas y las lesiones que padecía por todo el cuerpo todo ha apuntado siempre al maltrato.
El protocolo que se sigue en los hospitales de Cataluña
En Catalunya, existe un protocolo sanitario específico de actuación ante sospecha o confirmación de maltrato y abusos, incluidas agresiones sexuales y físicas, pero también la negligencia y el maltrato emocional en la infancia y fija cómo actuar en los centros de atención primaria (CAP) y en los hospitales.
Este protocolo se trata del 'Protocolo de actuación ante el maltrato infantil y adolescente', del Departamento de Salud, aunque ha sido coordinado también con las consejerías de Derechos Sociales, Educación y Justicia.
El documento distingue varios tipos de maltrato: el físico, negligencia/abandono, maltrato psicológico o emocional, abuso sexual, maltrato prenatal, además de explotación, violencia digital y otras formas de violencia contra menores.
La idea clave de este protocolo es que cualquier signo obliga a actuar de inmediato. El profesional debe valorar lesiones, conductas del menor, conducta de los progenitores o cuidadores y contexto familiar y no limitarse solo a la lesión física. La valoración final debe ser interdisciplinaria, combinando la visión sanitaria y psicosocial.
En el caso del maltrato físico, el protocolo considera especialmente sospechosos los relatos incoherentes, el retraso en buscar atención, las lesiones incompatibles con la explicación dada, las fracturas en niños que no caminan y ciertos patrones de hematomas, quemaduras o fracturas. En menores pequeños, sobre todo lactantes, cualquier traumatismo o hematoma obliga a pensar en maltrato.
En los casos agudos de abuso sexual, la exploración debe hacerse, idealmente, en un único acto conjunto entre personal médico de urgencias y médico forense. Una parte muy importante es la notificación obligatoria. El protocolo dice que todos los casos de sospecha o certeza deben registrarse en el RUMI, el Registro unificado de maltratos infantiles, gestionada por Derechos Sociales y que la comunicación judicial es una obligación legal del profesional sanitario.
Además, cuando hay riesgo grave o urgencia, debe contactarse con la DGAIA y, según el caso, con Fiscalía, juzgado o Mossos. Todo eso se produjo en cuanto Vall d'Hebron detectó los abusos.
