Maltrato infantil

Una exploración de las pediatras de Vall d'Hebron al bebé maltratado considera que las lesiones anales son "compatibles" con una presunta agresión sexual

Un hospital de Extremadura detecta un intento de compra venta de un bebé recién nacido
Las pediatras que atendieron al bebé ven "muy poco probable" que sus lesiones fueran por estreñimiento. Archivo
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Las pediatras del Hospital Vall d'Hebron de Barcelona, centro de referencia en el tratamiento de la violencia infantil, consideran "muy poco probable" que las lesiones anales que presentaba el bebé presuntamente maltratado por sus padres se debieran al estreñimiento. 

Las profesionales que atendieron al pequeño, especialistas en violencia física y sexual en la infancia, consideran, al igual que la médica forense que lo examinó, que estas heridas son "compatibles" con una presunta agresión sexual con penetración.

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Protocolo contra la violencia infantil

Los progenitores del bebé, que nació el 3 de febrero y que en el momento en el que se detectaron los indicios de violencia contaba con solo seis semanas de vida, permanecen en prisión preventiva desde el 20 de marzo. El niño salió de Vall d'Hebron el 15 de abril, un mes después, con una familia de acogida de urgencia con la que permanecerá hasta que los técnicos de Derechos Sociales determinen su destino: o bien algún miembro de su familia extensa, una vez descartado un eventual riesgo, o bien otro hogar de acogida de forma más estable.

Según fuentes de del diario 'El Periódico', el niño actualmente se encuentra bien, sonríe, interactúa con el entorno y no ha tenido que volver a pisar ningún hospital excepto para seguir las revisiones programadas.

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Antes de que se activara el protocolo de violencia infantil en Vall d'Hebron, el 18 de marzo, este bebé pasó por tres hospitales y un centro de salud sin que ningún pediatra ni enfermera percibiera indicios de violencia, pese a que el niño ya presentaba hematomas en la pierna y en la zona genital, al menos cuando visitó Sant Joan de Déu, el centro de atención primaria y la primera vez que fue atendido en Sant Pau.

De hecho, fue en la segunda ocasión que el bebé acudió a este último centro cuando se detectó una fractura del fémur, se activó la alarma y se derivó al pequeño a Vall d'Hebron. Cualquier hematoma en cualquier parte del cuerpo de un recién nacido, especialmente en zonas internas como orejas, cuello, mejillas, nalgas o genitales, es motivo suficiente para activar el protocolo, algo que no se hizo.

Multa para los centros

La Consejería de Salud da por hecho que impondrá una sanción económica a Sant Pau por no haber detectado los indicios de violencia y estudia si multa también a Sant Joan de Déu y al CAP. La multa, aún no establecida, se aplicará al centro, no a los médicos. A raíz de este caso, la consejería también ha anunciado que reforzará la formación de los sanitarios en violencia contra los niños.

La estrategia de defensa de los padres se basa en que las fisuras anales del niño, que eran solo algunas de las múltiples lesiones que presentaba, podrían ser producto de heces "voluminosas" relacionadas con un problema de estreñimiento, lo que descartaría el presunto delito de agresión sexual. Los abogados mantienen que un niño tan pequeño no suele hacer deposiciones de gran tamaño, lo que, apuntan, podría haberle provocado fisuras anales.

Respecto al resto de heridas, los padres han pedido la realización de una serie de tests genéticos con el objetivo de poder demostrar que los hematomas y lesiones que presentaba el bebé en diferentes partes del cuerpo se deben a una enfermedad. A la espera de los resultados, tanto los forenses como las pediatras que atendieron al bebé en Vall d'Hebron no creen que estas lesiones fueran causadas por una patología. De hecho, desde que el bebé fue apartado del entorno familiar, primero en el hospital y luego con la familia de acogida, no ha vuelto a presentar nuevas lesiones y está evolucionando bien.

Múltiples fracturas y lesiones "evolutivas"

Además de fisuras anales, el pequeño presentaba hematomas en las piernas y en la zona genital. También se le detectó una fractura en el fémur, lesión que encendió las alarmas en Sant Pau el 16 de marzo, centro que había visto al niño seis días antes, y motivó su derivación automática a Vall d'Hebron.

En este centro hospitalario se le hizo una exploración a fondo. En ella se le detectaron otras lesiones "evolutivas"; es decir, que se habían producido tiempo atrás. Por ejemplo, costillas fracturadas y un golpe en la frente que los médicos aún no saben si podrían causarle secuelas neurológicas. Los pediatras de Sant Joan de Déu, el CAP Roger de Flor y Sant Pau creyeron a la madre cuando esta les explicó que los hematomas que presentaba en las piernas y en la zona genital se debían a una sonda de orina que fue colocada en el Hospital del Mar el 1 de marzo para recoger una muestra y practicarle al niño un estudio bacteriológico.

En 15 días, entre el 1 y el 16 de marzo, este bebé hizo cinco visitas hospitalarias a estos cuatro centros, donde no se detectaron las señales de posible maltrato. Salud considera que el hecho de que la madre sea enfermera en Vall d'Hebron hizo que los sanitarios no desconfiaran de ella y dieran por buenas sus explicaciones. "Hubo una discriminación positiva", decía la semana pasada a este diario Clara Pareja, directora general de Ordenación y Regulación Sanitaria de la Conselleria de Salud, que hizo que los sanitarios de Sant Joan de Déu, el CAP Roger de Flor y Sant Pau "no fueran a fondo" en las exploraciones.